Recalculando: el efecto cacerola complica los planes de reelección del Gobernador
El Gobierno había hecho un esfuerzo por recuperar la iniciativa política, apoyados principalmente en una catarata de anuncios. Y en parte lo había logrado: prometió un estadio cerrado para los deportistas, un nuevo programa de salud, un plan de empleo para jóvenes, autarquía judicial, y detrás de todo, el plan mayor: reformar la Constitución, con la habilitación de la reelección del Gobernador incluida. Pero llegó el jueves. Sin que nadie lo pudiera prever, las calles de Mendoza se colmaron y dejaron a gran parte de la dirigencia, con el Gobierno a la cabeza, con la boca abierta.
Pérez había sido uno de los principales promotores de la re reelección de Cristina, al mismo tiempo que pregonaba la intención de que Mendoza también se sume a la lista de provincias reeleccionistas.
Al mismo tiempo, la protesta social del jueves (y sus réplicas latentes) también plantean una tensión por los temas de la agenda política y social y quienes son los encargados de instalar esos temas: inflación, cepo al dólar y restricciones varias, inseguridad y hasta cuestionamientos a la política minera se mezclaban en las pancartas. Todos temas excluidos o disimulados en el discurso oficial. La mayoría de las quejas tenía como destinatario directo al Gobierno nacional, poniendo a Paco Pérez en otra situación incómoda: Cristina y el “modelo nacional” es su principal sostén y también la muletilla más frecuente de Paco Pérez.
La tercera "plaga anti K" y el humor de los intendentes
Los precoces analistas K confían en el poder político del Gobierno nacional para poder superar la crisis. Y para ello citan los antecedentes. Néstor primero y Cristina después, tuvieron "su marcha" de protesta al inicio de las gestiones de Gobierno y siempre pudieron remontar la situación. También coincide en que fue durante el primer año de gestión.
Le tocó a Néstor Kirchner en 2004, cuando más de 100 mil personas coparon Buenos Aires para reclamar por la inseguridad, convocados por Bloomberg. Y fue el turno de Cristina en 2008, cuando se generó la crisis del campo, que paralizó el país para protestar contra las retenciones móviles a la exportación de soja.
Ahora le volvió a tocar a Cristina. Pero a diferencia de las dos crisis anteriores, esta vez la protesta fue mucho más masiva, más federal y también más heterogénea: a pesar de la liviandad con el oficialmente analizaron el tema, hay quienes reconocen que es difícil leer la situación. Y, el otro problema, es que no hay una organicidad clara detrás.
En Mendoza el PJ ha sabido ser pragmático y acomodarse a cualquier situación, aún más que el resto del justicialismo nacional. En 2008 los principales dirigentes de ese partido cuestionaban duramente al Gobierno nacional. Cuando la situación política se revirtió y Cristina repuntó en la consideración pública, todo volvió a la “normalidad”.
Hoy la mayoría se quedó en una situación expectante. Todavía tienen estupor ante la masividad de la protesta, algo inédito para Mendoza. La marcha llegó pocos días después de que Pérez lograra reunir a todos los intendentes del PJ en una misma mesa y bajo algunos proyectos comunes, como la ya mencionada reforma de la Constitución. Fue un acuerdo trabajoso y no permanente, pues el ánimo entre los intendentes no es el mejor, sobre todo con Casa Rosada.
Si algo ha caracterizado a la relación de poder de la era K es cómo se concentra todo el poder en la Nación y desde allí se maneja la chequera; sea para hacer un dique, o para que los intendentes hagan una acequia. La sequía de obras con la que atravesaron el 2012, tiene de mal humor a los intendentes, que por ahora sólo se quejan en privado.



