Se agudiza la crisis sanitaria por la falta de financiamiento para Aguas Mendocinas
El gobernador Francisco Pérez inauguró el Memorial de la Bandera con un gran acto; por un lado por el significado histórico, pero también con el objetivo de mostrar un hecho de gestión relacionado con las obras públicas. Es una obra visible, tangible para los mendocinos.
Pero, saben en el Gobierno, hay una larga lista de obras proyectadas que no se inician por la falta de financiamiento (caminos, casas, estadios; sueños políticos y de la población) y entre ellas hay algunas mucho menos estéticas, pero estructurales. La falta de crédito internacional mantiene suspendidas las obras de saneamiento que la Provincia necesita de manera urgente y que generaron una crisis sanitaria que aún está sin resolución.
La empresa estatal Aguas Mendocinas (Aguas y Saneamiento Mendoza Sapem), que reemplazó a Obras Sanitarias en la gestión del agua y el saneamiento, va a cumplir dos años desde que se hizo cargo del sistema. Y aunque hubo avances, no se pudieron encarar los trabajos planificados para salir de la situación de alerta. El fracaso en la búsqueda de créditos internacionales a través de la emisión de un bono afectó directamente los planes de Aguas Mendocinas, pues en ese programa estaban incluidos 50 millones de dólares para esa empresa estatal.
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Quizá sea el problema más grave que atraviesa la provincia por la falta de financiamiento, pero también uno de los menos reclamados. “Los caños van bajo tierra”, explican quienes conocen el tema. Y es que, claro, se trata de obras poco visibles y poco vendibles, pero fundamentales para la salubridad de la población y para el desarrollo.
En el Gobierno aseguran que esos trabajos están como prioridad número uno. Y analizan como alternativa (en caso de que no aparezca ningún financiamiento) usar el fondo proveniente de las retenciones a la exportación de soja para ese fin.
Una crisis con arrastre
En agosto del 2009 el Gobierno decidió la intervención de Obras Sanitarias Mendoza, debido a la falta de inversión y a los problemas que se generaron en el servicio de agua y saneamiento de la provincia. “Ningún establecimiento operado por Obras Sanitarias Mendoza S.A. alcanza a cumplir con las metas de calidad de efluentes tratados y que la mayoría de ellos están sobrecargados, lo que demuestra por un lado la falta de inversión en la infraestructura de cada uno de los establecimientos y por otro, la deficiencia operativa de los mismos”, se mencionaba entre los argumentos formales de esa decisión.
Desde ese momento la Universidad Nacional de Cuyo encaró una auditoría que dejaría como resultado una radiografía de la crisis sanitaria: el sistema de saneamiento de Mendoza estaba al borde del colapso. Por eso se decidió sacar a OSM como operador y pasar a manos estatales nuevamente el servicio. Por eso desde el 27 de septiembre del 2010 Aguas Mendocinas (AYSAM) está a cargo del servicio.
Para buscar revertir la situación la Legislatura aprobó un endeudamiento por 160 millones de dólares para que la empresa realice un plan de obras a largo plazo. Pero esa plata nunca llegó. En la gatera hay al menos 15 obras estratégicas a la espera que aún no se pueden realizar: la terminación de la colectora Lisandro Moyano (de la que depende gran parte del Gran Mendoza); la planta y las colectoras nuevas para San Rafael; todo el sistema cloacal para Santa Rosa; la ampliación de la colapsada planta de Tunuyán; la red para la zona de El Sauce, en Guaymallén, entre otras. Mientras el sistema está al borde del colapso, Mendoza se sigue expandiendo sin esa inversión básica. En la zona de El Sauce, por mencionar un ejemplo, hay 71 factibilidades para barrios nuevos, y allí no hay cloacas aún.
Lo que se hizo
Desde Aguas Mendocinas se sinceran. El presidente de la empresa, Luis Böhm asegura que en un momento hubo que conformarse con “atarlo con alambre” porque la empresa estaba vaciada. Ahora aseguran que ante la falta de recursos deben agudizar la creatividad para salir adelante.
“La empresa necesitaba ‘musculatura’ para poder al menos responder a las urgencias. Por eso buscamos por todas la vías disponibles equiparla. A través de un sistema de leasing vamos a tener más vehículos para responder a las urgencias. Logramos arreglar algunos camiones y compramos uno nuevo para tener una flota mejorada. Estamos respondiendo de manera más eficiente. Por ejemplo: antes se rompía un caño y se ponía un parche, ahora se colocan varios centenares de metros de caños para que la reparación sea más duradera. Además nos aliamos con los municipios para que nos ayuden con parte de las obras. La empresa estaba piel y hueso; le estamos dando musculatura”, detalla Böhm tratando de usar una metáfora para explicar la situación.
Pero el funcionario es realista. “Las obras estructurales no se han podido encarar y sin eso no se puede salir del problema de fondo. Lo bueno es que hemos avanzado en los proyectos ejecutivos, de manera que cuando aparezca el financiamiento de manera inmediata se pueden licitar. El Gobierno tiene clara la situación y es prioritario”, aseguró Böhm.
La Legislatura autorizó a que el endeudamiento para las obras de Aguas Mendocinas lo tome la provincia, con garantías de regalías y coparticipación. En tema es que en medio el propio Estado requirió el mismo tipo de financiamiento para su funcionamiento ordinario, haciendo "competir" por los créditos. Claro que el resultado fue el mismo: el fracaso. La crisis internacional y las elevadas tasas cerraron las puertas.
Aunque todavía no se animan a anunciarlo, esperan que en las próximas semanas se destrabe un crédito por 70 millones de pesos gestionado hace más de un año con dos bancos nacionales, que serviría para comenzar algunos trabajos. Pero la otra alternativa que analiza el gobernador Francisco Pérez es derivar los fondos que vienen por las retenciones a las exportaciones de soja directamente a Aguas Mendocinas.
La tarifa y el rojo de la empresa
La empresa estatal tuvo los dos últimos balances en rojo, como era esperable. El Poder Ejecutivo está “fondeando” de recursos para su funcionamiento, pero sólo alcanza para mantenerla operativa. Incluso a fines del 2011 el Gobierno llegó a deberle a Aguas Mendocinas cerca de 20 millones de pesos, aunque aseguran que ahora esas transferencias se regularizaron.
Por ley, la empresa debe ser autosustentable. Para ello la Legislatura habilitó que ese equilibrio se logre a través de aumento en la tarifa que se cobra a la población. Pero claro, ahora el costo político de esos incrementos es del Gobierno. El año pasado se autorizó una suba del 30% de la tarifa. Y legalmente están autorizados dos aumentos más hasta fin de año.
“Es como la metáfora del boxeador. Antes de entrar al ring, todos lo apoyan. Pero cuando toca la campana, está el boxeador solo para recibir las piñas. Por eso se manejan con cuidado los aumentos, porque hay quienes pueden aprovechar la situación para generar más conflictos”, aseguran allegados al Gobierno. Por ahora el Epas ya analiza la segunda etapa para ver si autoriza o no la aplicación de ese nuevo incremento tarifario. “La gente paga más de 200 pesos por mes de televisión por cable o Internet. Y para tener agua y cloacas, servicios básicos, se niegan a pagar menos de 100 pesos cada dos meses”, relata un especialista en el tema que conoce de cerca los problemas del servicio.