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Espíritu Pérez: el desafío de ampliar el rol del Estado, con el Estado que tenemos

El gobernador pronunció un mensaje repleto de iniciativas y al que no le faltó el ya clásico diagnóstico. En todo caso, este último fue atinado. Más Estado a este Estado, pero con acciones concretas que hay que verlas en funcionamiento.
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En Twitter: @GabrielConteMDZ

El mensaje de Francisco Pérez fue bueno. Sacándole los adornos marketineros, el diagnóstico (como casi siempre ocurre) fue atinado y el plan propuesto, por lo menos, fue novedoso por el solo hecho de existir: hasta ahora, en este tipo de discursos los mandatarios se limitaban a quejarse de lo que no podían hacer, y poco más.

El gobernador de Mendoza mezcló lo estratégico con lo accesorio; lo que esperábamos escuchar como línea rectora de su Gobierno, con el cotillón al que todo mandatario está obligado a rellenar sus discursos, para quedar bien con todos los ministros, subsecretarios y directores que se entretienen en ello.

Habló de un tema del que hay que hablar y del que MDZ viene insistiendo ante la opinión pública: la urgente necesidad de cambiar la matriz productiva de Mendoza, ante el agotamiento del modelo vigente. Esta situación a la que se llegó por la inercia histórica con la que se ha gobernado a la provincia, no soporta que el tiempo siga fluyendo sin que se intervenga con fuerza desde el Estado, pero con la participación de todos los sectores que tienen que participar en una decisión de esa dimensión.



Pérez le volvió a dar la espalda a la minería metalífera y se permitió hacer alarde de mandatario petrolero, con la nacionalización de YPF de la que es uno de sus principales propagandistas. En esta tarea, está por verse la capacidad de su gobierno y de sus colaboradores para gestionar, explorar, producir y conducir una tarea que, de por sí, es tan compleja como el mismísimo acto de gobernar la provincia.

La energía fue uno de los ejes de su discurso y es allí en donde está uno de los mayores desafíos: hoy no hay proyecto en ese sentido aquí ni a nivel nacional. Cabe preguntarse, entonces, si será posible romper el eje de lo que se decide en Buenos Aires para poder crecer con identidad de provincia.

Pérez anunció que será el Estado quien se haga cargo de elaborar vinos, ofrecerle cámaras de frío a los productos del campo que salen a exportación y también, de las tierras bajo riego cuyos propietarios no cumplen con los pagos por el servicio.

Representa un desafío en momentos en que emprender acciones desde el estado, con este estado, requiere, como mínimo, de un replanteo de su funcionamiento y de sus protagonistas.

Anunció la creación de agencias de promoción y de recaudación,  y se decidió a que se promuevan las inversiones, de una vez por todas, desde un área específica.



Pero cabe preguntarse si lo que se está haciendo es la construcción de un estado paralelo, probablemente más controlado y eficaz -como el propio mandatario lo dijo- o bien una clásica duplicación de espacios, acciones y funciones ya existentes, sumidas en la mediocridad y la ineficacia.

Lo cierto es que, con su mensaje a la Asamblea Legislativa, Pérez inaugura tardíamente una gestión cuyos ejes nos prometieron varias veces y que no tuvimos sino hasta ahora.

Lo dijo en el comienzo y ahora le tocará cumplirlo: no se trata solamente de administrar, sino de gobernar, de hacer política. En ese marco, el resto de "la política" tiene también una pelota en su lado de la cancha y es la convocatoria a llamar "el año que viene, para esta misma fecha, a una asamblea constituyente". Un gobierno sin apoyo no podrá hacerlo. Y Mendoza requiere de un nuevo marco constitucional.

Alimentado con las acciones programadas por gestiones anteriores, Pérez y un gabinete que no se ha sabido lucir por sus esfuerzos hasta ahora, ha sobrellevado los primeros cinco meses de trabajo y se los ve cansados como si estuviesen sobre el promedio del mandato.

Lo planteado en sus palabras en el recinto representa un plan. Hace tiempo que no escuchábamos uno. Habrá que verlo.