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Informe reservado: la inseguridad y cómo lograr la sensación de paz

El asesinato de Matías Quiroga puso en primer plano nuevamente a la inseguridad como tema que nunca dejó de estar presente. Un documento reservado de Seguridad admite los problemas y determina un plan de acción para "recuperar la sensación de seguridad". Se acepta que el problema es profundo y que sólo se pueden mantener una "tensa calma".

La inseguridad es un problema endémico y ante eso, lo primero es tratar de que la crisis pase con el mayor disimulo posible. Es decir, es como si fuera una receta colectiva que hay que aplicar para recuperar la tranquilidad social. En un documento reservado del Ministerio de Seguridad al que MDZ tuvo acceso se reconoce oficialmente que hay una situación de violencia alarmante en la provincia y, en el mismo escrito, se dispone una serie de acciones para tratar de enfrentar la situación. La primera orden, vigente desde el 2009, apunta a la percepción: se dispone un plan de "acción psicológica" para tratar de "lograr ganar la adhesión poblacional" de la población y recuperar "la sensación de seguridad".

El espíritu del documento reservado ya lo hicieron público los propios funcionarios del Ministerio de Seguridad: es un problema que no se resuelve rápidamente y que se desborde depende, en gran medida, de la gestión política de las crisis que surjan y hasta de la suerte. "Vivimos en una tensa calma", resumió anoche el ministro Carlos Aranda en una entrevista difundida por radio Nihuil, reconociendo así que es esperable -por más que se intente evitarlo- que aparezcan casos aberrantes como el homicidio de Matías Quiroga.

"En el ámbito provincial se han producido hechos de violencia, en los cuales se utilizan armas blanca y de fuego. Ello ha originado situaciones de alteración al orden publico, debido a que estos hechos (riñas, delitos contra la propiedad, delitos contra las personas, accidentes de transito), en ocasiones derivan en homicidios, siendo originario esto por la alcoholización, falta de previsión, etc", dice el "Programa de Seguridad Pública" número uno.

 

En ese documento se establece como primera meta lograr una acción psicológica sobre la población, principalmente manejando la información que se difunde.

A través del ítem "Acción Sicológica", apuntado a la forma de comunicar los temas relacionados a la inseguridad. "La Dirección de Prensa y Difusión, coordinara con la Subsecretaria de Relaciones con la Comunidad respecto a informar conveniente y adecuadamente a los medios de comunicación social, acompañarlos y realizar la debida ponderación de las actividades prevencionales que se desarrollaran. Igualmente, previa a la emisión de las comunicaciones elaboradas, coordinará las mismas en forma conjunta con la Dirección de Inteligencia Criminal", dispone el Ministerio. El objetivo central es tener en cuenta "los momentos que considere clave para lograr ganar la adhesión poblacional, logrando con ello paralelamente comprometer a las áreas de responsabilidad".

Siempre presente

El asesinato de Matías puso de nuevo en agenda pública un tema que siempre estuvo presente. Sólo que ahora pasó nuevamente a primer plano por el impacto en grupos sociales más influyentes sobre la opinión pública. En el Gobierno admiten que buena parte de lo que pueden hacer se reduce a "administrar" la situación antes que evitar hechos. Y también que la salida no es netamente policial.

En la oposición, quitándose el casete oportunista también admiten que es un problema estructural. Pero sí le recriminan a la gestión actual (como continuidad de la anterior) el poder otorgado a la policía. "Nosotros le sacamos el poder a los comisarios, la caja y todo lo manejó la política. Y nos fue mal. Ahora le entregaron todo el poder a la policía, manejan la caja con los cupos de recargo, tienen el poder operativo. Y también les fue mal. La diferencia es que ahora es más difícil volver a tomar el poder", dijo uno de los máximos referentes de la oposición.
También al analizar a fondo el tema, admiten que buena parte de lo que pasa es la cosecha de lo que se sembró desde hace más de una década atrás, con generaciones marginadas por completo.

Las primeras explicaciones sobre el tema deberá darlas el ministro Carlos Aranda mañana en la Legislatura. Los radicales son quienes apuntan con mayor fuerza contra la gestión del ministro. "Ya está agotada la situación. Ni siquiera logran tener un discurso unificado entre la policía y los funcionarios políticos. Lo primero que han intentado es tratar de estigmatizar a las víctimas. Han logrado blindar a los familiares de algunas víctimas, pero no le pasan importancia a otras. Hay muertos de primera y muertos de segunda", dijo Néstor Parés, presidente del bloque de diputados radicales.

La estrategia de sacar del discurso público la palabra inseguridad fue adoptada desde la segunda mitad del gobierno de Celso Jaque y continuó con Francisco Pérez. Pero Paco se encontró con hechos que tienen alta repercusión en sectores con mayor poder de presión y así a pocos meses de asumir, ya tuvo una fuerte manifestación en reclamo de mayor seguridad. Por ahora la muñeca política del vice Carlos Ciurca (el jefe político de la seguridad en Mendoza) hizo zafar al Gobierno de repercusiones políticas mayores.

La otra huella de Jaque que aún se mantiene es el hecho de buscar una solución en soledad. Es que con su gestión quedó anulada  por completo la política de Estado en seguridad. Sólo quedan las instituciones creadas para ese objetivo, pero sólo para conformar a los partidos con cargos, más que para sumar aportes.

Mientras tanto, hoy el gobernador Pérez se reunirá con el Procurador de la Corte, Rodolfo González (el jefe de los fiscales y de los defensores oficiales) para involucrar al Ministerio Público en el asunto y analizar las medidas que se deberían tomar para garantizar mejor el servicio de justicia en medio de esta crisis latente. La impunidad es un reclamo social cada vez más creciente y que le suma tensión a una dolencia colectiva.