ver más

A todo o nada: la estrategia oficial para evitar el paro docente y que inicien las clases

Ante el rechazo de los docentes y la amenaza de paro, el Gobierno busca ganar tiempo. Pedirán seguir las paritarias durante el fin de semana o seguir negociando luego de comenzadas las clases. La última medida sería decretar la conciliación obligatoria, si se confirma el paro. Podría haber una mejora de la oferta. Aseguran que con la propuesta "hay docentes que cobrarán 2 mil pesos de aumento".

Hay poco tiempo y una urgencia política: lograr que las clases comiencen en tiempo y forma, es decir el próximo martes. Ayer el Gobierno recibió un cachetazo que no esperaba desde las escuelas, cuando los docentes rechazaron la oferta de aumento salarial y se predispusieron para decidir hoy una medida de fuerza.

Aunque ayer el gobernador Francisco Pérez dijo que la provincia había hecho el máximo esfuerzo; analizan presentar una oferta superadora. Pero lo que quieren es tiempo. Por eso en la reunión paritaria de esta tarde los representantes del Poder Ejecutivo pedirán dejar abierta la paritaria y que comiencen las clases mientras se negocia. Pero más aún, ofrecerán seguir negociado durante el fin de semana y el feriado del lunes. Allí, podría aparecer alguna nueva oferta o una "reestructuración" de lo que ya ofrecieron. Es que, aseguran, la oferta no fue bien explicada en las escuelas.

La última carta que jugarán en el Gobierno es, en caso de que se decida el paro para el 28, decretar la conciliación obligatoria y forzar una negociación sin medidas de fuerza y con los chicos en las aulas. "Vamos a garantizar el inicio de clases y que las escuelas estén abiertas", aseguran desde el Ejecutivo.

La sorpresa por el acuerdo que no fue

El gobierno y el Sute se acostumbraron a una relación armónica. Así estuvieron durante la administración de Celso Jaque y también en el arranque de la gestión de Francisco Pérez. Por eso en Casa de Gobierno confiaban en las señales positivas que había dado Javier Guevara, secretario general del Sute. El acuerdo parecía estar garantizado. Pero la bronca de los docentes desbordó al propio gremio. Así, lo que antes era un casi seguro acuerdo, se transformó en un no rotundo. Y a empezar de nuevo.

El problema que atenta contra las intenciones de estirar la negociación que tiene el Gobierno es el mecanismo de decisión que tiene el Sute. Luego del rechazo de ayer, a la conducción del gremio le queda poco margen de maniobra para aceptar cualquier oferta sin consultar a las bases. Eso significa ir a las escuelas, bajar la información y esperar la respuesta.

"El diálogo siempre está abierto y en este caso significa la posibilidad de que haya una nueva propuesta. Pero tiene que ser con las escuelas abiertas. Vamos a garantizar que haya clases el martes. Igualmente tenemos que esperar la respuesta oficial del gremio en las paritarias, porque nosotros no le hicimos una propuesta a través de los medios, sino en la paritaria. Luego de eso, analizaremos cómo se sigue", dijo Rubén Boris, quien coordina la Comisión Paritaria Central. El otro elemento de contexto que influye es la paritaria nacional, algo fuera del alcance del gobierno. Ayer fracasó nuevamente esa negociación.

Para Pérez es uno de los objetivos centrales arrancar las clases a tiempo en su primer año de gestión. Tiene planificado iniciar el ciclo lectivo con la inauguración de una escuela y guarda algunos anuncios para ese día y por eso, por convencimiento o por la "fuerza legal" de la conciliación obligatoria quieren cumplir con ese objetivo.

En el Ejecutivo achacan al Sute no haber explicado correctamente la propuesta. "No se puede resumir todo sólo al salario inicial. Hay que tener en cuenta que todo el incremento es bonificable y remunerativo, por lo que en la mayoría de los docentes el aumento es mayor", aseguran desde el Ejecutivo. Según ellos la oferta repercute en los cargos más altos y en los docentes con más antigüedad de tal manera que habría aumentos de hasta 2 mil pesos.

El plenario del Sute se realiza hoy por la mañana y de allí saldrán las medidas de fuerza para el martes. La aspiración del ala "conciliadora" del gremio es que la asamblea le de la potestad a la mesa directiva de seguir negociando antes del martes y la posibilidad de postergar las protestas.