El 9D de Paco: obediencia petrolera y la utopía de los recursos infinitos
Francisco Pérez ha sido un gobernador obediente y prolijo con los pedidos y las estrategias del Gobierno nacional, sobre todo respecto a la política petrolera. Tan prolijo, que en un lapso de pocos meses tomó decisiones y las revocó con su propia firma. Todo en pos del principal objetivo que se había puesto el gobierno de Cristina que era recuperar para el Estado el control de la petrolera YPF, que se transformó en la principal noticia del sector este año.
Sin meterse en los temas de fondo, el primer resultado de ese camino es percibido por la gente: no hay más colas en las estaciones de servicio gracias a que mejoró el abastecimiento de naftas, cuestión que descomprimio la presión social y tapó la punta del iceberg que es la crisis energética. Pero siguen algunas dudas sobre el futuro del principal recurso generador de riquezas para Mendoza, que es el petróleo. Este año va a cerrar con una baja en la producción, algo que la reestatización de YPF no pudo revertir de inmediato. Y las esperanzas están puestas a mediano y largo plazo, cuando se concreten las presunciones de mayores reservas y, aún a más largo, plazo, cuando se transformen en producción.
Se nacionalizó YPF y se eliminaron las colas en las estaciones de servicio. Pero la crisis energética sigue latente.
En ese camino la Provincia está enredada en una maraña administrativa para poder resolver la tercera ronda de licitación para concesionar más áreas. Pero también para resolver otros problemas del pasado reciente, como los incumplimientos de las empresas que ya fueron beneficiadas por licitaciones anteriores.
Sobre el final del año Pérez consiguió tener en sus manos otra herramienta para manejar la política petrolera: la empresa provincial de energía (EMESA), cuyo estatuto fue aprobado a la fuerza en la Cámara de Diputados la semana pasada.
Bendito petróleo
La producción de petróleo cayó cerca del 8 por ciento este año, sin embargo los ingresos por regalías subieron alrededor del 20 por ciento, superando lo presupuestado. Pero además, este año la gestión cobró la “herencia” que dejó la renegociación de contratos con las empresas petroleras, principalmente YPF. Por esa vía llegaron cerca de 650 millones de pesos, que se suman a los más de 1000 por regalías petroleras. Para el 2013 el aumento de los ingresos seguirá, y se calcularon 1500 millones de pesos por regalías.
Este año hubo fuertes ingresos por regalías y por el pago del canon por la extensión de concesiones. Pero aseguran que la industria petrolera bajó su participación en el PBG.
Sin embargo, desde la oposición marcan datos que alertan por la importancia que tiene la actividad para la economía de Mendoza. Según el diputado nacional Enrique Vaquié, el petróleo va perdiendo participación en la economía, en gran parte debido a los precios. “Desde un aspecto fiscal, el sector extractivo aporta el 8% de los ingresos totales del Gobierno de Mendoza, 33% menos que en 2008, cuando representaba el 12%”, explicó el legislador en un documento presentado en noviembre. “Esta caída obedece fundamentalmente a un importante descenso en la producción de petróleo y de gas: de 18% en el caso del petróleo y 8% en el del gas entre 2008 y septiembre de 2012”, asegura.
Ayer el Gobernador Pérez dijo, sin entrar en detalle, que en el último trimestre la actividad industrial creció fuertemente en Mendoza (14% según él) en base a dos pilares: la mina Potasio Río Colorado y la actividad petrolera.
Nac&pop
El año comenzó con un divorcio. Fue el que llevaron adelante el Gobierno nacional y Repsol, hasta entonces dueña de YPF. La decisión de que el Estado retomara el control de la principal petrolera del país estaba tomada y, con eso en la mente, se diagramó una estrategia política en la cual los gobernadores fueron una pieza fundamental. La idea fue sacar a la luz irregularidades que YPF venía teniendo hace tiempo y presionar. El segundo paso sería la quita de concesiones y las sanciones, para tener elementos legales que detonen la expropiación de la empresa.
Mendoza cumplió a rajatabla con la orden nacional. Primero llegaron las intimaciones por falta de inversión, la quita de las concesiones en las áreas Cerro Mollar y Ceferino y hasta una denuncia penal por contaminación. El resto de las provincias petroleras acompaño con medidas similares y el Gobierno nacional usó esas herramientas para decretar la intervención de YPF y luego la expropiación del 51% de las acciones por ley. Al poco tiempo , Pérez le devolvió a YPF las dos áreas que antes le había quitado a través de un acuerdo en la Justicia y un posterior Decreto, todo sin que mediara alguna exigencia de inversión concreta.
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Lo que vino luego se manejó en secreto y fue la forma de distribuir las acciones. Mendoza logró colocar un director en la petrolera y se quedó con el 20,6% de las acciones que se distribuyeron entre las provincias petroleras. Para ello se firmó el Pacto Federal Hidrocarburífero, un acuerdo que para muchos le entrega gran parte de la potestad del manejo del petróleo a la Nación. Por eso el tema volvió al plano de las denuncias, pero esta vez el denunciado fue el Gobierno de Mendoza en Fiscalía de Estado. Y el autor fue el radicalismo, que denuncia que Mendoza resignó participación en la petrolera.
Sobre fin de año fue aprobado el estatuto de EMESA, la nueva empresa provincial de energía. Pero la sanción fue a la fuerza, sin el apoyo de los principales partidos de la oposición. Eso puede generarle problemas en el futuro al Gobierno, pues ahora necesita designar el directorio y poner en funciones a la empresa. Y, sobre todo, fondearla. Para todas esas misiones va a necesitar un consenso que hoy parece complicado. Una de las incógnitas y de las aristas que prometen polémica en EMESA es la forma de relacionarse con el sector privado. Está en el ADN de la empresa estatal la búsqueda de sociedades con el sector privado, que en teoría serían quienes pongan los recursos para invertir en exploración petrolera, entre otras cosas. La primera prueba será la adjudicación (postergada por cierto) de las últimas áreas petroleras que fueron licitadas. Allí las empresas oferentes (como Andes Energía e YPF) serán socios de EMESA.
La crisis de fondo
Aunque hayan desaparecido las colas en las estaciones de servicio, la crisis energética de fondo sigue latente. Y Mendoza es cada vez más dependiente de los recursos no renovables para sostener su matriz energética. El año pasado, por ejemplo, aumentó la proporción de la generación de energía térmica (que usa gas o fuel oil) en Mendoza, superando largamente el 60%.
Esa dependencia de los hidrocarburos y la caída en la exploración y las reservas que hubo en la última década complica más la ecuación energética. Por eso los esfuerzos están puestos en la exploración. Allí el petróleo no convencional es promocionado como la gran esperanza energética de la provincia. Pero habrá que esperar, pues a las enormes inversiones que son necesarias para explotar esos recursos, se le suma la falta de experiencia en el tema. A largo plazo el propio Pérez y su gabinete energético lo reconocen: hay que redefinir la matriz energética de la provincia.



