La UCR se juega al todo o nada
Muchos radicales chocaron las copas para brindar anoche, pero no lo hicieron entre sí. La vida interna de ese partido está nuevamente revuelta. Y por más pirotecnia que se arroje, la principal razón de las peleas es la disputa por la cuota de poder que se pondrá en juego este año, en las distintas instancias electorales que habrá (internas y generales).
La ecuación radical para las elecciones es complicada. No sólo se juega a “ganarle al peronismo”, sino también su poder como oposición, pues aunque tenga buenos resultados, puede perder peso en la Legislatura y por ende también poder para negociar ante el Gobierno. La importancia de tener ese poder la vivió la UCR con el debate por el Presupuesto, donde gracias a la cantidad de legisladores propios lograron modificar el proyecto original.
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Hoy el grueso del radicalismo responde a la conducción de Alfredo Cornejo, quien mantiene acuerdos con otros líderes territoriales de ese partido, como los intendentes del Este, y también con Ernesto Sanz y Julio Cobos. En la vereda de enfrente están Roberto Iglesias y Víctor Fayad que tienen mayor poder dialéctico y mediático que político, pero que igualmente hacen ruido en la estrategia oficial.
Para las primarias de agosto y las generales de octubre todo parece encaminado a que Julio Cobos sea el candidato. Cumple con el rol de “espantaperonistas”, como dice Ernesto Sanz, y también ayuda a ahuyentar algunos conflictos internos, pues dudan que Iglesias o Fayad se animen a enfrentarlo en las primarias. Igualmente la figura de Cobos sigue teniendo más respaldo fuera que dentro del comité de calle Alem. Hasta Cornejo resiste que el ex vicepresidente se maneje con autonomía y “a capricho”. Sin embargo, hoy su imagen vuelve a serle funcional para construir poder interno y por eso son nuevamente socios.
Pero el problema de los radicales no está en la lista de diputados nacionales, donde podrían acordar, sino abajo. La cuota de poder a repartir es más chica y nadie tiene ganas de ceder.
En la Cámara de Diputados van a poner en juego 12 bancas. Se trata de los espacios ganados en las elecciones de 2009, las de “la gente de Cobos”, donde la UCR ganó con el 50% de los votos y duplicó en sufragios al PJ. Aunque se tienen fe para octubre, ni el más optimista piensa en una elección similar por ahora. Por eso cada espacio será peleado con uñas y dientes.
Las elecciones internas fueron convocadas para abril. Cornejo buscó “correr” a Fayad y a Iglesias con ese hecho y hacia fuera dice que está dispuesto a negociar para lograr una lista de unidad, como ocurrió en 2011. A su favor tiene una cosa: en Diputados las dos legisladoras que rompieron el bloque (Liliana Vietti y Teresa Maza) y que son iglesistas terminan su mandato. Así, ese sector se quedaría sin representación. Ese es el señuelo para atraerlos a un posible acuerdo.
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En 2011 Iglesias y Cornejo firmaron un acuerdo que hoy está roto.
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Claro que los radicales son de romper fácilmente esos tratos. Es lo que ocurrió en 2011, donde Cornejo e Iglesias rubricaron con su firma cómo se repartía el poder (Iglesias quedó como candidato a Gobernador y Cornejo se quedó con más espacio en la Legislatura y la presidencia del partido) y que ambos se comprometían a respetar mutuamente lo que les tocaba. De eso sólo quedaron los recuerdos y fue Cornejo el que salió ganando, al tener en su mano más poder.


