La trama política del acuerdo UCR - PJ
El gesto del presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, lo decía todo. El hombre sonreía, mientras los legisladores de la UCR y el PD se cruzaban acusaciones de todo tipo. La misma sonrisa tenían todos los diputados oficialistas que asistían como espectadores a un sainete guionado por ellos.
Aunque el Presupuesto ingresó como un problema para el Gobierno, terminó dinamitando la oposición y salvando a l gobernador Francisco Pérez de los costos políticos. Todo gracias a una estrategia política en la que los legisladores que votaron tuvieron poco que ver.
En sólo 24 horas la UCR y el PJ cambiaron de humor. Del odio, pasaron al amor. El radicalismo no participó como bloque en las reuniones de comisiones previas al tratamiento, pero definió todo mano a mano con el Gobierno a pocas horas del tratamiento del proyecto en el recinto.
El marco general ya había sido acordado la noche anterior en reuniones en las que participaron algunos legisladores, pero que eran seguidas de cerca por el gobernador Francisco Pérez y el ministro Marcelo Costa y sobre todo por Carlos Ciurca. Del otro lado el tejido era conducido por el presidente de la UCR Alfredo Cornejo.
En la Legislatura la UCR y el PJ terminaron funcionando casi como bloque único. Los radicales enviaron la propuesta, los justicialistas la acomodaron y entre ambos pulieron la redacción.
Así fue que, por ejemplo, salvaron de cualquier cambio el aumento de sueldos a funcionarios del Gobierno y legisladores y también el monto global de gastos, entre otras cosas.
El retorno
Los que conocen la interna política de Mendoza, lo simplifican diciendo que “volvió el Cornejo original”, en cuanto a su capacidad negociadora. Lo mismo dicen de Ciurca y Tanús.
Mientras en la Legislatura se sucedían las reuniones, en el espacio verde Luis M. Pescarmona se preparaba la fiesta de la Vendimia de Godoy Cruz. Cornejo no podía estar de “cuerpo presente” en las negociaciones, pero sí tenía a todos sus emisarios. Incluso las cuentas y negociaciones no las llevó adelante ningún legislador, sino Martín Kerchner, secretario de Hacienda de Godoy Cruz y brazo ejecutor de las órdenes de Cornejo. Por las manos del joven K de Cornejo pasó el borrador de despacho que armó el PJ y que finalmente tuvo el aval radical.
En el resto de la Legislatura hubo bronca. Los demócratas se sintieron ninguneados y despacharon su malestar en la sesión acusando a la UCR de haber “negociado” el Presupuesto y no haber consensuado. “Algunos legisladores se tienen que poner las rodilleras”, dijo antes de iniciar la sesión el ganso Aníbal Ríos, pidiéndole a los periodistas que incluyan esas declaraciones en las crónicas.
"Ya vamos a ver cómo se traduce ese acuerdo", dijo otro demócrata.
El otro bloque que se sintió traicionado fue el de las radicales díscolas Liliana Vietti y Teresa Maza. Vietti fue la primera en enviar las sugerencias de cambios al proyecto y siente que los radicales oficialistas le plagiaron el proyecto, pero con más beneficios para el Gobierno. “Ahora también soy docente de Cornejo”, decía entre risas irónicas la legisladora, quien reiteró la denuncia sobre el ámbito de discusión. El acuerdo entre la UCR cornejista y el PJ dejó mal paradas a las legisladoras iglesistas que hasta ahora aparecían como funcionales al Gobierno.


