“Boudou está atacado conmigo”
Laura Muñoz, quien con su denuncia logró que la Justicia federal iniciara una investigación por el caso de la ex Ciccone Calcográfica al ventilar que el testaferro de Amado Boudou sería su ex esposo, Alejandro Vandenbroele, festejó el rechazo de las nulidades presentadas por la defensa del vicepresidente.
Sin embargo, solicitó que para 2013 la Justicia trabaje y que los jueces que no desean avanzar en la causa que “se pongan un kiosco, ya que nadie los obliga a ser jueces”, ironizó, al tiempo que se siguió quejando de la lentitud y la resistencia que observó en el accionar de los magistrados como Ariel Lijo.
“Estos tipos están tan atacados conmigo porque saben que yo digo la verdad y porque tengo razón. Por eso es que van a hacerme llamar para declarar ochocientas veces, y yo voy a seguir diciendo lo mismo, porque tengo fundamentos. Aparte, me odian”, reflexionó luego de conocer la determinación de la Sala I de la Cámara Federal por MDZ Online.
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En ese sentido manifestó: “Por eso es para ellos importante que mi testimonio se caiga”, y preguntó sobre el juez al que cuestionó duramente: “¿Esto dependía del juez (Ariel) Lijo?”.
La nulidad rechazada por la cámara fue votada en fallo dividido. Eduardo Freiler y Jorge Ballestero votaron a favor de la decisión mientras que Eduardo Farah lo hizo en disidencia.
Al conocer el detalle de la votación, Muñoz exclamó: “Genial, qué suerte. Yo no había visto nada porque estaba dando clases en un gimnasio. Luego del primer llamado me vine corriendo para atender la entrevista".
“Para mi esto es muy importante que esto se investigue más allá de mis declaraciones ante la Justicia porque hay un montón de testigos y pruebas que avalan lo que yo digo. También hay muchas otras cosas que van encaminadas por el mismo rumbo. Por eso que es importante que mi testimonio se caiga por la cantidad de pruebas que he presentado como un audio de voz donde Vandenbroele no niega y asiente los negociados con Boudou. Incluso el dinero que recibió de la provincia de Formosa”, ventiló.
También cargó contra el accionar de la Justici. “Pero me parece que en una Justicia que anda caminando con bastón hoy en día sería importante que empiecen a sacar la verdad a flote con letras mayores. Eso es lo que todos pedimos. Obviamente, estos personajes tienen una condena social porque, justamente, la Justicia no funciona. Es la gente la que los escracha y los condena socialmente. Por eso creo que hoy la presión social es importante, pero la Justicia debería hacer bien su trabajo porque ese es su papel”, enfatizó Muñoz.
En ese sentido, admitió que “obviamente que hay muchas presiones políticas y económicas que muchas veces hacen que los jueces no hagan su trabajo. Por eso yo les aconsejo que busquen otro sustento de vida, porque si ellos no tienen el prestigio, tampoco la honestidad necesaria ni la independencia que hace falta para ser jueces y para colmo se sienten presionados o en una situación que no les gusta que se pongan un kiosco, punto. Porque nadie los obliga a ser jueces”.
Y recordó una mala experiencia que vivió con el juez Ariel Lijo, a cargo de la causa, cuando solicitó durante casi seis meses que le devolvieran la computadora que le habían llevado de su casa para realizar un peritaje por las pruebas que había presentado en su denuncia primigenia.
Contó que si bien le habían asegurado que en 15 días se la iban a devolver el desde el tribunal le informaron que no realizarían tal peritaje por falta de un accesorio que el tribunal no podía adquirir por su costo. Por ello amenazó al tribunal con hacer una colecta pública para comprar el dispositivo, tras lo cual recuperó su herramienta de trabajo y estudio para sus hijos.
Muñoz, quien además confirmó que solamente hizo una denuncia y no necesitó agregar otra a la original, añadió: “Cuando vino –el fiscal- Carlos Rívolo a Mendoza le entregué unos audios, un montón de papeles y además se llevaron la máquina. Con él estuve declarando como cinco horas”.
De la causa política a la de familia
“Lo que sí yo hice es iniciar una causa de familia donde hay muchos datos y pruebas que se cruzan con la causa política. Por ejemplo Vandenbroele presentó todo un escrito acerca de Clarín y Lanata en un expediente de familia por visitas. O sea que el expediente de familia está cruzado con el expediente político”, explicó Muñoz.
Argumentó además su desconfianza en la Justicia cuando relató que debió explicarle al juez de familia Rodolfo Gabriel Díaz lo que debía hacer. “Usted está comprometido en tener que otorgarle a la Justicia federal un montón de datos que le son útiles a esa causa y usted no lo hace. No brindar información cuando un juez sabe que la tiene también es un delito. Eso sucedió con el juez número dos del Juzgado de Familia de Mendoza. Él ya tenía en octubre de 2010 información específica. Cuando Alejandro dijo que era monotributista y que por lo tanto no podía pasarme la cuota alimentaria le conté estaba relacionado con empresarios, famosos, representantes de jugadores de fútbol y aparte le conté el caso de la provincia de Formosa”, recordó.
Fue entonces cuando apuró al juez mendocino y relató lo que le dijo. “Yo le dije lo que tenía que hacer. Que era su obligación y por eso me contestó que me callara la boca porque podía cruzar la puerta sin un peso para la manutención de mi hija. En ese momento yo tenía muchísimo miedo. Porque Alejandro ya había intentado llevarse a mi hija de Mendoza y que un juez me contestara así fue motivo para que en ese momento yo me callara la boca”, detalló Muñoz.
“Ahora, mirando para atrás, me doy cuenta de que el juez de familia actuó así por cobarde o porque se hacía el tonto. Recuerdo que también lo acusé de ser cómplice de no aportar información en una causa federal por la cual había encubierto a Vandenbroele y sus negociados. Él podía pensar que yo fabulaba y que mentía pero como juez tendría que haberlo hecho”, concluyó.


