El 8N lo encontrará en Beijing
Se viene el “8N”. Un nuevo cacerolazo, esta vez anunciado y menos espontáneo, pero cacerolazo al fin. Luego de la multitud que salió a la calle en Mendoza en septiembre el tema genera expectativas por lo que pueda pasar. Sin embargo el principal protagonista político de la provincia estará lejos y zafará de cualquier protesta. El gobernador Francisco Pérez se va a China y no estará en la provincia el jueves. La misión oficial incluye a varios funcionarios e intendentes que estarán 10 días fuera de la provincia y alejarán a Paco Pérez de cualquier nubarrón político.
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Así, el encargado de testear la repercusión del 8N será el vicegobernador Carlos Ciurca. En el cacerolazo pasado más de 20 mil personas salieron a la calle y un grupo grande terminó protestando en Casa de Gobierno. El jueves esperan que pase lo mismo.
Mientras tanto en el Gobierno intentan sobrar la situación y ponerle el rótulo de protesta opositora al cacerolazo del jueves. Igualmente aseguran que están atentos para prestarle atención a la magnitud que pueda tener la protesta. De entrada el piso para considerar la protesta es alto, pues en septiembre hubo más de 20 mil personas en una concentración histórica para la provincia.
El testeo de la reforma
Otra diferencia con el cacerolazo anterior es que esta vez el Gobierno tiene “en la calle” un proyecto político fuerte que puede ser blanco de cuestionamientos públicos: la reforma del a Constitución. Algunos creen que el 8N puede servir de termómetro para testear el humor social. Otros, en cambio, le restan importancia. “La oposición va a intentar aprovechar para fogonear el no a la reforma. Pero no va a ser representativo”, aseguran. El Gobierno tomó como estrategia para conseguir la reforma “ir desde la sociedad hacia la política”, buscando que distintas organizaciones afines presionen para pedir la reforma. Pero ahora ante la posibilidad de que los caceroleros se opongan a ese proyecto, descalifican la protesta.
La oposición también le prestará atención a la concentración. La UCR tomó como principal argumento de su rechazo a la reforma que “no es el momento”, sobre todo luego de la protesta de septiembre. Los radicales aseguran que no participan de la protesta de manera orgánica y que no han convocado. Sin embargo aceptan que hay dirigentes que sí estarán presentes “y seguramente irán con sus familias o sus amigos”. Con los demócratas para algo similar.
Desde el Ministerio de Seguridad aseguran que por ahora no han preparado ningún operativo especial. Pero que están atentos a la evolución que tenga la convocatoria. En septiembre no hubo seguridad policial y no hizo falta. Pero sí mantuvieron el interior de Casa de Gobierno copada por policías.


