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El ganador, el perdedor y lo que viene

El paro de este martes 20 de Noviembre fue un mensaje contundente de sectores sindicales hacia el Gobierno. ¿Cómo sigue?
Foto: NA
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Ganó Moyano

No hay dudas que el gran capitalizador de la protesta fue el jefe de la GCT y líder de los Camioneros, Hugo Moyano. Si bien el paro nacional no podría haber sido tan contundente sin el amplio abanico que lo acompañó y, centralmente, la fuerza aportada por la CTA dirigida por Pablo Micheli, es Moyano el catalizador del variopinto núcleo señalado por el Gobierno como "la oposición" y también como "los disidentes".

El impacto real de la medida de fuerza consolida lo que ya ha sido señalado tanto por Moyano como por Micheli, con el apoyo del dirigente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, como la posibilidad de que se continúe en el reclamo.

No es casual que la lectura que hace el Gobierno sea la misma tanto para la movilización organizada por los dirigentes sindicales como para los cacerolazos: "Es la oposición". Saben que resultará difícil que dentro de ese espacio múltiple que no tiene liderazgos capaces de hacerle frente cara a cara a Cristina Fernández de Kirchner se ordene una alternativa política al kirchnerismo. Pero, al no escuchar y sobre todo, al negar la importancia de las protestas, colabora en la construcción de un ámbito en la vereda de enfrente que, muy probablemente, elija cerca de las elecciones presidenciales a alguien para representarlo, más por oposición que por convicción.

Perdió el Gobierno

Le resultó más fácil enfrentar a "la clase media cacerolera que vacaciona en Miami" que a dirigentes sindicales con poder real, algunos de los cuales hasta ayer no más estaban de su lado y que encuentran legitimidad a la hora de promover un paro y conseguir una importante adhesión. Es cierto que la circunstancia de un cese de actividades no beneficia a nadie y, podría decirse, perjudica a la producción de todo el país y no solo al Gobierno, como asimismo a mucha gente a la que le resulta indiferente la disputa política y quiso (y no pudo) ir a trabajar. Pero lo cierto es que se llega a estas instancias por no saber conducir el diálogo, por apostar a la división del espacio sindical y por colocar fuera del círculo íntimo del poder político a todo aquel que osare cuestionar mínimamente las decisiones del Poder Ejecutivo.

La Presidenta hizo un análisis muy particular de la protesta de este martes: se apropió de los mismos Perón y Evita de Moyano, pero para usarlos en contra del sindicalista: "Estos no son los dirigentes que querían", le dijo. Luego, se olvidó de adláteres suyos como Luis D´Elía, cuando se quejó de los piquetes y los bloqueos.

Demostró contar con información no acabada en torno al impacto real del paro. Será la que le ofrecieron sus gobernadores o bien, sus allegados. Pero la cuestión es que Cristina Fernández dijo que el impacto estuvo dado en los servicios y solo en la Capital Federal. Nadie le contó lo que pasó en Mendoza, por ejemplo.

Lo que viene después del 20N

No existe el futurismo político. Pero resulta obvio que las centrales sindicales y sociales que convergieron este 20N en el paro nacional de actividades han tomado oxígeno y con él, tienen espacio para planificar un plan de lucha. Lo anunció Micheli primero y luego, en su conferencia de prensa evaluatoria de la medida, Hugo Moyano lo ratificó: si no son escuchados sus reclamos (algunos muy puntuales de los sindicatos y obras sociales y otros de orden general, como el cobro del impuesto a las ganancias y la inflación) habrá más paros. No hay nada de extraño en que esto ocurra: son las reglas del juego de la política. Si no desestabilizaron la endeble democracia de Raúl Alfonsín los 13 paros generales de la CGT, mal podrá hacerlo ahora, con un sistema consolidado. Se trata del derecho a pensar diferente, a peticionar y, por supuesto, del que tiene el Gobierno de escuchar, de callar y, también, de someterse plebiscitariamente a las elecciones para saber si lo que está haciendo lo hace bien o no.

Aquí, leé lo que vos estás diciendo sobre el 20N