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Escándalo en el Colegio de Abogados
Eduardo Bargazzi fue abandonado por quienes formaban parte del directorio del organismo.
El Colegio de Abogados de Mendoza hoy vive uno de sus momentos más duros luego de que cinco directores presentaran su renuncia indeclinable por no compartir los criterios de conducción de Eduardo Bargazzi, aún presidente de la institución local.
Asuntos de la administración de Bargazzi relacionados con el último paro judicial que duró unos tres meses e intereses que favorecieron al Sindicato de Gas y Petróleo Privado –conducido por el diputado nacional Dante González-, fueron dos de los principales motivos por los cuales los abogados Ulpiano Leandro Suárez (Director Titular y Secretario); Viviana Graciela Ressia (Directora Titular y Tesorera); Gabriel Farrando (Director Suplente) y Víctor Enrique Ibáñez Rosaz (Vicepresidente); todos electos por el voto directo de los matriculados para el período 2012/2014, presentaran la dimisión a sus cargos.
El quinto abogado molesto con Bargazzi es Sebastián Boulin, quien hace un mes y medio fue el primero que dio el portazo a la mesa directiva que ahora deberá funcionar con los suplentes y con una mayoría de la lista que perdió en las últimas elecciones de los letrados.
“Yo no se que va hacer ahora Bargazzi porque se queda con una Comisión Directiva compuesta en su mayoría por miembros de la lista que perdió. Creo que su cargo carece en este momento de legitimidad. Mi renuncia se vio apoyada por dos hechos concretos que obedecen a que politizó la institución que en realidad debe defender los intereses de los abogados, no a ningún sector político ni sindical”, detalló Boulin.
La consideración del hombre tiene que ver con la actual conformación de la Comisión Directiva del Colegio de Abogados, compuesto por siete directores titulares y tres suplentes. Los dos tercios de esos cargos estaban ocupados –hasta antes de la renuncia de hoy- por los ganadores de la lista que lo llevó a Bargazzi a ser presidente y ahora los huecos deberán ser rellenados por quienes integraron la lista que no ganó en abril, cuando asumió en su cargo el abogado cuestionado.
Puntualmente la queja de Boulin se basa en el hecho de que “en su momento advertimos que Bargazzi estaba favoreciendo los intereses del Sindicato de Gas y Petróleo contra los de los abogados que lo eligieron como presidente”, lanzó. Y agregó: “Durante los tres meses que duró el paro de los empleados judiciales le sugerimos mil formas de tomar medidas contra quienes no trabajaban y entorpecían el funcionamiento del sistema judicial provincial. En una reunión directiva en la que no participó Bargazzi se votó en mayoría que se denunciara penalmente a quienes no trabajaban en protesta pero el mismo Bargazzi, luego de conocida la determinación, se negó a firmar la medida aduciendo que se sentía contrariado respecto a sus convicciones. Esto habla a las claras que había considerado el problema en términos políticos, algo que a nosotros no nos conviene porque no representa los intereses de los abogados de Mendoza”, remarcó.
“Yo ahora no se que va a hacer. Su cargo no tiene ninguna legitimación. Si tardó más de un mes en aprobar mi renuncia no se cuánto tardará en aprobar las ahora presentadas formalmente en la mesa de entradas del Colegio de Abogados”, criticó.
Por su parte, Víctor Enrique Ibáñez Rosaz, en coincidencia con Boulin, manifestó que “hemos tenido diferencias en cuanto al funcionamiento del Colegio de Abogados. Como es un organismo colegiado el presidente debe atender los intereses de los mismos abogados, cosa que no ha hecho en su gestión que inició en abril, después de que ganamos las elecciones”, manifestó.
Respecto a cómo seguirá funcionando la institución de los letrados Ibáñez Rosaz especuló: “Yo no se cuál va a ser la determinación de Bargazzi. La comisión tiene suplentes. Los que renunciaron hasta el momento son cuatro titulares y un suplente”, cerró.
A continuación el texto completo de la renuncia de Boulin:
Me dirijo a Ustedes a fin expresar las razones que motivaron mi renuncia al cargo de Miembro Titular del H. Directorio del Colegio de Abogados de la Primera Circunscripción Judicial el pasado lunes 27 de agosto de 2.012.-.
La función de director es una tarea honorífica y resulta una distinción que nuestros colegas nos elijan para representar y defender sus intereses, que son también los nuestros. En ese sentido interpreto la función y entiendo que es nuestro deber, en retribución a la confianza depositada, sobreponer el cumplimiento de la misión confiada a cualquier interés personal.
Como es de conocimiento del H. Directorio, desde el inicio de la presente gestión he mantenido con el Sr. Presidente diferencias de criterio en el tratamiento de algunos temas, destacándose entre ellos, el comportamiento que debía asumirse como consecuencia del prolongado “paro de empleados judiciales”.
Tanto en los correos electrónicos circulados entre los miembros del Honorable Directorio, como en cada una de las actas labradas en las sucesivas reuniones, he dejado asentadas las diferencias señaladas, respetando siempre las decisiones de la mayoría, por entender que en una institución colegiada como la nuestra, ésta es la única conducta posible.
No obstante, las diferencias mantenidas con el Sr. Presidente del Directorio llegaron a un punto de fractura el pasado lunes 27 de agosto cuando debimos discutir dentro del orden del día dos puntos por mí propuestos.
El primero de ellos se originaba en la falta de recepción de un informe, que intentaba determinar las razones por las que empleados del Colegio habían actuado contrariando una instrucción expresa y precisa del H. Directorio. Antes de continuar, creo importante recordar que de conformidad con el Art. 87, inciso 6 de la Ley 4.976, es una facultad del Directorio nombrar, remover y sancionar a los empleados del Colegio.
Con la venia del resto del cuerpo, solicité un informe escrito a tres empleados, dos de ellos lo evacuaron dentro de las 24 horas, mientras que la gerente del Colegio se negó a presentarlo, a pesar de habérsele requerido en tres oportunidades.
Acompaño copia de cada uno de los correos con la solicitud y destaco que la gerente del Colegio de Abogados al contestar uno de ellos –luego de negarse a presentar su informe- afirma que actuó cumpliendo instrucciones recibidas de un Miembro del Directorio, sin indicar cuál. De todas maneras, ningún miembro del H. Directorio reconoció haber dado esta instrucción.
En la reunión del día 27 de agosto solicité se le aplicara una sanción disciplinaria a la gerente del Colegio de Abogados, no ya por la conducta originaria de haber actuado contradiciendo una instrucción del Directorio, sino por haberse negado a presentar el informe que se le había pedido reiteradamente.
Tuve una gran sorpresa cuando el Sr. Presidente se opuso a aplicar cualquier medida disciplinaria a la gerente. Jamás recibí una explicación satisfactoria de su decisión y quiero destacar que en la reunión de Directorio el Dr. Bargazzi reconoció estar al tanto del incumplimiento de la gerente e incluso indicó que había hablado de este tema con ella días antes de la reunión, dándole a entender a esta que no sería sancionada a pesar de no presentar los informes solicitados. Entiendo que con su conducta el Presidente respaldó el incumplimiento de la gerente, lo que de ser así sin dudas excede de sus facultades estatutarias.
En la reunión del día 27 de agosto de 2.012 manifesté que cualquier trabajador del Colegio de Abogados que reciba una solicitud de informe escrito, debe cumplir la instrucción recibida, o exponerse a algún tipo de sanción disciplinaria. Máxime si el empleado –como en este caso- es el gerente de la institución.
La inexplicable defensa del Sr. Presidente a favor de la gerente que además de haber incumplido una instrucción del H. Directorio se había negado luego a presentar su informe por escrito no es casual -como se verá al tratar el segundo punto- ya que el origen de los requerimientos se vinculaba con la suspensión transitoria de la publicidad y venta de entradas para la celebración del día del abogado. Dicha suspensión, obedecía a la necesidad de considerar si se decidiría la postergación de la misma, ya que el ánimo de los colegas ante la prolongación del conflicto gremial aludido, obligaba a merituar si nos encontrábamos realmente en un momento de celebración.-
Esta situación se agravó – a mi juicio- al analizar el segundo tema tratado en la mencionada reunión, pues estimo que ahora la oscura conducta del Sr. Presidente, afectó no sólo a los miembros del Directorio, sino también a todos los matriculados de la Primera Circunscripción cuyos intereses representamos.-
No puedo dejar de vincular los hechos mencionados más arriba, es decir la insistencia del Presidente de actuar como si ningún conflicto existiera cuándo llevábamos más de tres meses de paro de empleados judiciales, con la circunstancia de que el Sr. Presidente se haya negado a suscribir la denuncia penal que el Directorio había resuelto radicar para que se investigaran presuntas agresiones y amenazas ocurridos en el edificio de Tribunales el día 31 de julio pasado, contra empleados judiciales y colegas que se encontraban trabajando en los Tribunales de Gestión Asociada n° 1 y n° 2.-
Cuando el H. Directorio resolvió formular la denuncia, se hizo circular el escrito para su lectura y posterior firma.
El día 14 de agosto, el Sr. Presidente envió a los Directores un e-mail en el que expresaba su posición contraria a la presentación de la denuncia, señalando que no la suscribiría por haber estado ausente en la reunión en que se tomó la decisión expresada.
El día 27 de agosto, el Directorio pudo conocer que la verdadera razón por la que el Sr. Presidente se negaba a suscribir la denuncia, no era la manifestada en su correo. El motivo era otro. Cuatro meses después de asumir su cargo, durante los cuales actuó sin excusarse, el Directorio tomó conocimiento de la existencia de un conflicto de intereses, que le impedía al Sr. Presidente, tal como lo manifestó, suscribir cualquier tipo de denuncia contra una asociación gremial.
Más de un Director se sorprendió cuando el Dr. Bargazzi admitió que, como abogado de un Sindicato, podía tener problemas con su cliente si suscribía una denuncia penal contra otro sindicato. Además reconoció implícitamente su imposibilidad de actuar libremente en defensa de los asociados, al manifestar que “como abogado de un sindicato, no puedo firmar una nota pidiendo que le descuenten los días de paro a los empleados judiciales”. Pero esto no fue todo, también contó una anécdota que vincula estrechamente al Gremio de Empleados Judiciales con el Secretario General del sindicato que el Presidente asesora.
De tal manera, el largo período que duró el conflicto gremial judicial, transcurrió sin que el Colegio tomara una postura institucional enérgica, ante el grave problema que afectó a los abogados, quienes no pudieron ejercer en plenitud su actividad profesional.
El momento y la función exigían subordinar los intereses o compromisos personales de los miembros del H. Directorio a los de nuestros afiliados. No puedo dejar de pensar que la tibieza con que se trató el conflicto, se enraizaba en las circunstancias mencionadas. Distinto fue el accionar del Colegio de Abogados de la Segunda Circunscripción Judicial.
Considero un hecho grave que el Presidente del Directorio del Colegio de abogados, durante los meses que duró el conflicto, no pusiera claramente en conocimiento del resto del cuerpo sus limitaciones subjetivas o una razonable causal de excusación, ante la dificultad que le impedía intervenir con la libertad y determinación que le exigían las circunstancias que se vivían y el compromiso emergente de la función asumida. Tal vez ello explique, con una mirada retrospectiva, el envío por su parte de un correo electrónico a los directores, preguntándoles si estaban de acuerdo en presentar una nota a la Suprema corte de Justicia, solicitando que no se le descontaran los días de huelga a los empleados judiciales, lo que generó el rechazo del H. Directorio.
Esta renuncia dolorosa y difícil es la única forma que encuentro de separarme de una gestión que -por las razones expresadas- no comparto. Agradezco al Sr. Vicepresidente su apoyo a lo largo del conflicto y estoy seguro velará por los intereses de todos los abogados acompañado por el resto del Honorable Directorio.
Solicito se acepte esta renuncia y se publiquen las razones expuestas.
Puntualmente la queja de Boulin se basa en el hecho de que “en su momento advertimos que Bargazzi estaba favoreciendo los intereses del Sindicato de Gas y Petróleo contra los de los abogados que lo eligieron como presidente”, lanzó. Y agregó: “Durante los tres meses que duró el paro de los empleados judiciales le sugerimos mil formas de tomar medidas contra quienes no trabajaban y entorpecían el funcionamiento del sistema judicial provincial. En una reunión directiva en la que no participó Bargazzi se votó en mayoría que se denunciara penalmente a quienes no trabajaban en protesta pero el mismo Bargazzi, luego de conocida la determinación, se negó a firmar la medida aduciendo que se sentía contrariado respecto a sus convicciones. Esto habla a las claras que había considerado el problema en términos políticos, algo que a nosotros no nos conviene porque no representa los intereses de los abogados de Mendoza”, remarcó.
“Yo ahora no se que va a hacer. Su cargo no tiene ninguna legitimación. Si tardó más de un mes en aprobar mi renuncia no se cuánto tardará en aprobar las ahora presentadas formalmente en la mesa de entradas del Colegio de Abogados”, criticó.
Por su parte, Víctor Enrique Ibáñez Rosaz, en coincidencia con Boulin, manifestó que “hemos tenido diferencias en cuanto al funcionamiento del Colegio de Abogados. Como es un organismo colegiado el presidente debe atender los intereses de los mismos abogados, cosa que no ha hecho en su gestión que inició en abril, después de que ganamos las elecciones”, manifestó.
Respecto a cómo seguirá funcionando la institución de los letrados Ibáñez Rosaz especuló: “Yo no se cuál va a ser la determinación de Bargazzi. La comisión tiene suplentes. Los que renunciaron hasta el momento son cuatro titulares y un suplente”, cerró.
A continuación el texto completo de la renuncia de Boulin:
Me dirijo a Ustedes a fin expresar las razones que motivaron mi renuncia al cargo de Miembro Titular del H. Directorio del Colegio de Abogados de la Primera Circunscripción Judicial el pasado lunes 27 de agosto de 2.012.-.
La función de director es una tarea honorífica y resulta una distinción que nuestros colegas nos elijan para representar y defender sus intereses, que son también los nuestros. En ese sentido interpreto la función y entiendo que es nuestro deber, en retribución a la confianza depositada, sobreponer el cumplimiento de la misión confiada a cualquier interés personal.
Como es de conocimiento del H. Directorio, desde el inicio de la presente gestión he mantenido con el Sr. Presidente diferencias de criterio en el tratamiento de algunos temas, destacándose entre ellos, el comportamiento que debía asumirse como consecuencia del prolongado “paro de empleados judiciales”.
Tanto en los correos electrónicos circulados entre los miembros del Honorable Directorio, como en cada una de las actas labradas en las sucesivas reuniones, he dejado asentadas las diferencias señaladas, respetando siempre las decisiones de la mayoría, por entender que en una institución colegiada como la nuestra, ésta es la única conducta posible.
No obstante, las diferencias mantenidas con el Sr. Presidente del Directorio llegaron a un punto de fractura el pasado lunes 27 de agosto cuando debimos discutir dentro del orden del día dos puntos por mí propuestos.
El primero de ellos se originaba en la falta de recepción de un informe, que intentaba determinar las razones por las que empleados del Colegio habían actuado contrariando una instrucción expresa y precisa del H. Directorio. Antes de continuar, creo importante recordar que de conformidad con el Art. 87, inciso 6 de la Ley 4.976, es una facultad del Directorio nombrar, remover y sancionar a los empleados del Colegio.
Con la venia del resto del cuerpo, solicité un informe escrito a tres empleados, dos de ellos lo evacuaron dentro de las 24 horas, mientras que la gerente del Colegio se negó a presentarlo, a pesar de habérsele requerido en tres oportunidades.
Acompaño copia de cada uno de los correos con la solicitud y destaco que la gerente del Colegio de Abogados al contestar uno de ellos –luego de negarse a presentar su informe- afirma que actuó cumpliendo instrucciones recibidas de un Miembro del Directorio, sin indicar cuál. De todas maneras, ningún miembro del H. Directorio reconoció haber dado esta instrucción.
En la reunión del día 27 de agosto solicité se le aplicara una sanción disciplinaria a la gerente del Colegio de Abogados, no ya por la conducta originaria de haber actuado contradiciendo una instrucción del Directorio, sino por haberse negado a presentar el informe que se le había pedido reiteradamente.
Tuve una gran sorpresa cuando el Sr. Presidente se opuso a aplicar cualquier medida disciplinaria a la gerente. Jamás recibí una explicación satisfactoria de su decisión y quiero destacar que en la reunión de Directorio el Dr. Bargazzi reconoció estar al tanto del incumplimiento de la gerente e incluso indicó que había hablado de este tema con ella días antes de la reunión, dándole a entender a esta que no sería sancionada a pesar de no presentar los informes solicitados. Entiendo que con su conducta el Presidente respaldó el incumplimiento de la gerente, lo que de ser así sin dudas excede de sus facultades estatutarias.
En la reunión del día 27 de agosto de 2.012 manifesté que cualquier trabajador del Colegio de Abogados que reciba una solicitud de informe escrito, debe cumplir la instrucción recibida, o exponerse a algún tipo de sanción disciplinaria. Máxime si el empleado –como en este caso- es el gerente de la institución.
La inexplicable defensa del Sr. Presidente a favor de la gerente que además de haber incumplido una instrucción del H. Directorio se había negado luego a presentar su informe por escrito no es casual -como se verá al tratar el segundo punto- ya que el origen de los requerimientos se vinculaba con la suspensión transitoria de la publicidad y venta de entradas para la celebración del día del abogado. Dicha suspensión, obedecía a la necesidad de considerar si se decidiría la postergación de la misma, ya que el ánimo de los colegas ante la prolongación del conflicto gremial aludido, obligaba a merituar si nos encontrábamos realmente en un momento de celebración.-
Esta situación se agravó – a mi juicio- al analizar el segundo tema tratado en la mencionada reunión, pues estimo que ahora la oscura conducta del Sr. Presidente, afectó no sólo a los miembros del Directorio, sino también a todos los matriculados de la Primera Circunscripción cuyos intereses representamos.-
No puedo dejar de vincular los hechos mencionados más arriba, es decir la insistencia del Presidente de actuar como si ningún conflicto existiera cuándo llevábamos más de tres meses de paro de empleados judiciales, con la circunstancia de que el Sr. Presidente se haya negado a suscribir la denuncia penal que el Directorio había resuelto radicar para que se investigaran presuntas agresiones y amenazas ocurridos en el edificio de Tribunales el día 31 de julio pasado, contra empleados judiciales y colegas que se encontraban trabajando en los Tribunales de Gestión Asociada n° 1 y n° 2.-
Cuando el H. Directorio resolvió formular la denuncia, se hizo circular el escrito para su lectura y posterior firma.
El día 14 de agosto, el Sr. Presidente envió a los Directores un e-mail en el que expresaba su posición contraria a la presentación de la denuncia, señalando que no la suscribiría por haber estado ausente en la reunión en que se tomó la decisión expresada.
El día 27 de agosto, el Directorio pudo conocer que la verdadera razón por la que el Sr. Presidente se negaba a suscribir la denuncia, no era la manifestada en su correo. El motivo era otro. Cuatro meses después de asumir su cargo, durante los cuales actuó sin excusarse, el Directorio tomó conocimiento de la existencia de un conflicto de intereses, que le impedía al Sr. Presidente, tal como lo manifestó, suscribir cualquier tipo de denuncia contra una asociación gremial.
Más de un Director se sorprendió cuando el Dr. Bargazzi admitió que, como abogado de un Sindicato, podía tener problemas con su cliente si suscribía una denuncia penal contra otro sindicato. Además reconoció implícitamente su imposibilidad de actuar libremente en defensa de los asociados, al manifestar que “como abogado de un sindicato, no puedo firmar una nota pidiendo que le descuenten los días de paro a los empleados judiciales”. Pero esto no fue todo, también contó una anécdota que vincula estrechamente al Gremio de Empleados Judiciales con el Secretario General del sindicato que el Presidente asesora.
De tal manera, el largo período que duró el conflicto gremial judicial, transcurrió sin que el Colegio tomara una postura institucional enérgica, ante el grave problema que afectó a los abogados, quienes no pudieron ejercer en plenitud su actividad profesional.
El momento y la función exigían subordinar los intereses o compromisos personales de los miembros del H. Directorio a los de nuestros afiliados. No puedo dejar de pensar que la tibieza con que se trató el conflicto, se enraizaba en las circunstancias mencionadas. Distinto fue el accionar del Colegio de Abogados de la Segunda Circunscripción Judicial.
Considero un hecho grave que el Presidente del Directorio del Colegio de abogados, durante los meses que duró el conflicto, no pusiera claramente en conocimiento del resto del cuerpo sus limitaciones subjetivas o una razonable causal de excusación, ante la dificultad que le impedía intervenir con la libertad y determinación que le exigían las circunstancias que se vivían y el compromiso emergente de la función asumida. Tal vez ello explique, con una mirada retrospectiva, el envío por su parte de un correo electrónico a los directores, preguntándoles si estaban de acuerdo en presentar una nota a la Suprema corte de Justicia, solicitando que no se le descontaran los días de huelga a los empleados judiciales, lo que generó el rechazo del H. Directorio.
Esta renuncia dolorosa y difícil es la única forma que encuentro de separarme de una gestión que -por las razones expresadas- no comparto. Agradezco al Sr. Vicepresidente su apoyo a lo largo del conflicto y estoy seguro velará por los intereses de todos los abogados acompañado por el resto del Honorable Directorio.
Solicito se acepte esta renuncia y se publiquen las razones expuestas.