Los errores de la primera experiencia megaminera y el temor al día despúes de Vale
Una inversión superior a los 6 mil millones de dólares. La puerta de entrada de Mendoza a la minería a gran escala. Promesas de miles de trabajos. Un consumo de energía descomunal. Y sobre todo muchas dudas sobre “el día después”. El emprendimiento minero Potasio Río Colorado, llevado adelante por la empresa brasileña Vale, tiene una magnitud poco considerada y está comenzando a poner a prueba los mecanismos de control y de reacción de la provincia. Antes de que esa mina comience a operar, ya aparecen algunas alertas que quedaron al descubierto luego de la protesta y posterior toma de la mina llevada adelante por un grupo de desocupados.
Los controles no están aceitados y la empresa “dueña” del yacimiento no rinde cuentas al día sobre lo que sucede. Ya hay quienes opinan que se “sobredimensionaron” las expectativas sobre la cantidad de empleo y riquezas que generaría la llegada de Vale y ahora temen que, luego de lo que pasó la semana pasada, sigan generándose protestas, sobre todo cuando la construcción de la mina termine y queden desempleados más de 3 mil obreros.
La toma del yacimiento generó tensión. Pero también sacó un velo que cubría algunas falencias en el seguimiento del poryecto. Así, por ejemplo, la Comisión Bicameral que debía servir como control de lo que Vale hace en el lugar, se constituyó recién hace 20 días, a pesar de que la empresa ya llevaba más de tres años trabajando. “Llegamos tarde”, se lamentaban los legisladores la semana pasada. También son vidriosos los mecanismos de rendiciones de cuentas de Vale. La empresa tiene un total hermetismo y sólo rinde cuentas políticas a nivel nacional. Recién cuando el conflicto no daba para más, llegaron a Mendoza autoridades con peso para tomar decisiones. De parte de la provincia, también hubo un curioso bajo perfil a la hora de reclamar.
El oro rojo que viaja a Brasil
Parece una paradoja, pero los desolados terrenos del sur de Malargüe cobraron notoriedad gracias a su poder para volver fértiles a otros campos por el cloruro de potasio, “el oro rojo” que está en el subsuelo. El yacimiento Potasio Río Colorado se convirtió en uno de los más importantes del mundo y esa riqueza tendrá como destino mejorar las tierras de Brasil, luego de que la empresa Vale (con participación estatal) le comprara los derechos a la inglesa Río Tinto.
El proyecto pasó todos los filtros ambientales sin problemas. Incluso los propietarios aceptaron las recomendaciones de las organizaciones defensoras del ambiente y realizaron cambios para amenguar los impactos. Pero la discusión que nunca se dio en Mendoza fue la que más incomoda a las empresas mineras, Vale entre ellas: el dinero.
El gobernador Celso Jaque firmó un convenio con la empresa, luego ratificado por ley, donde se compromete a darle seguridad jurídica y a instrumentar todos los medios para que no tengan problemas, a través de la declaración de interés provincial del proyecto. Entre los compromisos firmados por Jaque estaba la construcción de la línea eléctrica Comahue Cuyo, financiada y aún adeudada por Mendoza, que servirá para abastecer a la mina. El gran garante del avance de Potasio Río Colorado es el Gobierno nacional. Desde allí también salen los avales para que Vale tenga asegurado uno de los insumos principales para poder llevar adelante el emprendimiento: el gas natural. Para poder extraer el cloruro de potasio requiere de un consumo descomunal de gas, y sería YPF y sus reservas el principal aliado.
El mismo convenio se establece el respeto a las leyes nacionales (con el tope a las regalíasa no más del 3% y restándole los costos de extracción) y también un pago extra de cerca del 1% de la facturación por cada tonelada exportada, teniendo siempre en cuenta el valor del cloruro de potasio a nivel interncional. A la provicia le corresponderían entre 3 y 9 dólares por tonelada de producto exportada, siempre que los precios superen los 200 dólares por tonelada. Hoy consideran exiguos esos montos.
La provincia ya recibió pagos a cuenta por ese concepto, pero no se ha comunicado cuál ha sido el destino de esos fondos. De hecho este año estaba previsto un pago de 2 millones de dólares como adelanto. Malargüe también recibe una porción de esos recursos de manera directa. El acuerdo se fue sellado antes de ser debatido públicamente y así fue aprobado por la Legislatura.
El otro tema central de ese acuerdo, y que ahora es puesto en duda, tiene que ver con la obligación de la contratación de mano de empresas y mano de obra de Mendoza. En general se habla de que haya 75% de los trabajadores sea mendocinos siempre y cuando haya empresas y personal capacitado para ingresar, pero ese porcentaje es un "objetivo y no una obligación". Aunque el acuerdo lo firmó Celso Jaque, allí no se especifica nada sobre la mano de obra "malargüina", por lo que las empresas no tienen obligación de contratar personal de ese pago. Tampoco hay un porcentaje fijo de empresas mendocinas. "La Empresa deberá tender a un régimen que priorice, en sus operaciones e instalaciones ubicadas en la Provincia de Mendoza, la contratación de mano de obra mendocina, teniendo como objetivo contar con un 75% de personal de residencia mendocina en dichas operaciones e instalaciones, incluyendo el personal de las empresas contratistas", dice el texto del convenio.
En cuanto a las empresas, tampoco se estableció un porcentaje obligatorio para el "Compre Mendocino", y el contrato está lleno de ambigüedades que benefician a Vale. "La Empresa, siempre en cumplimiento de sus normas internas de contratación y frente a similares condiciones de precio, calidad y entrega, dará prioridad a proveedores mendocinos en la adquisición de sus insumos y contratación de servicios relacionados con el desarrollo del Proyecto. A los efectos de esta Acta Compromiso, se entenderá que un proveedor es mendocino cuando el asiento principal de sus negocios se encuentre dentro de la Provincia de Mendoza", dice el convenio.
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Desde el Poder Ejecutivo aseguran que esos compromisos se cumplen. Pero en la Legislatura ponen en duda los datos. Es que, por ejemplo, se considera como “mendocina” a la empresa Skanska, que lidera una de las UTEs que fueron contratadas. “Legalmente es una empresa mendocina, porque lo que se hizo es formar una nueva empresa radicada en la provincia”, justifican desde el gobierno. Para contrarrestar “el dibujo” legal que hacen para cumplir en lo formal con el Compre Mendocino, desde el Gobierno aseguran que les exigen “día a día” que subcontraten a empresas más chicas. Claro que ya no queda mucho margen, pues Vale tiene todos sus recursos comprometidos.
Según los números presentados por Vale en la Legislatura, la inversión total era de 5915 millones de dólares. Pero en Mendoza, lugar donde está radicada la mina para extraer los recursos, se invertirían 2036 millones de dólares. De ese total, ya había contratos firmados por 1894 millones de dólares, por lo que quedaban algo menos que 142 millones de dólares para contratar. Según la declaración de la empresa, 1107 millones fueron contratados con empresa locales, con las empresas “radicadas” en Mendoza entre ellas.
El miedo al día después
Otra cosa que quedó clara con el conflicto de los “Dragones mendocinos” es que hubo quienes sobredimensionaron los impactos que tendría la llegada de Vale respecto al empleo y el movimiento económico. Actualmente el proyecto Potasio Río Colorado es uno de los principales empleadores de la provincia, con cerca de 4 mil personas trabajando. Pero son empleos con poco futuro, pues se trata de trabajos de construcción y montaje de la mina y sus dependencias de servicios. Así, el pico de trabajos estará en el primer trimestre del año que viene, y luego la cantidad de empleo demandado comenzará a bajar fuertemente. El temor es qué va a pasar con los “desempleados” que va a dejar Vale luego de que termine la construcción.
Cuando la mina esté operativa se calcula que se necesitarán unos 600 trabajadores, la mayoría con alta calificación. Es una cifra importante comparada con otras empresas, pero muy lejos de las expectativas generadas por algunos. En Malargüe aseguran que “siempre se habló de más de 3 mil trabajos, de pleno empleo gracias a la minería”, se escuchó en medio del conflicto. Ahora, el intendente Juan Agulles y sus aliados políticos, como José Muñoz, llaman a desinflar las expectativas por temor a ese “día después”. “Hay que ser responsables y no generar más expectativas”, dijeron desde la comisión bicameral de seguimiento de Vale.