Radiografía del piedemonte: sigue el avance sin control sobre una zona frágil
El piedemonte mendocino se ha convertido en algo así como la tierra prometida para los grandes empresarios inmobiliarios. Pero en muchos casos sus deseos de expansión chocan con leyes, ordenanzas y estudios técnicos que condicionan el avance urbano hacia esa zona, cuestión que no siempre ha sido un impedimento. Y en ese camino se ha generado una especie de "guerra" por avanzar sobre esos terrenos, donde hasta hay denuncias de usurpaciones de por medio.
La urbanización del piedemonte ha sido incesante en las últimas décadas. La novedad es que ahora además de casas y barrios, se agregan torres de departamentos. Dalvian dio el primer paso, con varios favores políticos para poder construir un edificio de siete pisos. Pero también le seguirá la empresa Presidente y su complejo Palmares Valley: una semana antes de dejar el Gobierno, Celso Jaque y su secretario de Ambiente autorizaron la construcción de 1400 departamentos en el piedemonte de Las Heras.
Hay quienes aseguran que hay que preservar el piedemonte como zona de amortiguación ambiental y respetar las leyes que protegen a esa zona. Pero también hay departamentos, como Godoy Cruz, que sienten una presión urbana tal que ven en la zona la única posibilidad de expansión. Mientras tanto, el avance se produce sin que estén en pleno funcionamiento los organismos de la ley de ordenamiento territorial.
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Voracidad sobre el piedemonte
Dalvian, de la familia Vila, fue el primer barrio privado de Mendoza y el primer desarrollo urbano realizado sobre el piedemonte. El barrio cobró impulso gracias a algunos favores políticos logrados con distintos gobiernos: un crédito del desaparecido Banco de Mendoza durante la dictadura (que nunca fue pagado por completo), permisos para urbanizar a pesar de las objeciones técnicas y obras autorizadas gracias a algunos cambios “ad hoc” de la normativa vigente.
Hoy en Dalvian viven alrededor de 3500 personas. El plan final de la familia Vila es quintuplicar la población de ese barrio, entre casas, duplex y departamentos, según figura en los estudios presentados para pedir la factibilidad del agua. Y esos proyectos incluyen la necesidad de seguir avanzando sobre terrenos de la zona, incluso a pesar de que son reclamados por otros propietarios. Eso fue lo que les pasó a los trabajadores de la Universidad Nacional de Cuyo, que tienen proyectado un barrio en la zona. Para ello habían pagado un terreno e incluyeron el proyecto en el plan de viviendas que la Nación, la Provincia, la CGT y el Banco Nación lanzaron para los trabajadores sindicalizados. Sin embargo, un mes atrás Dalvian cercó el predio, apropiándoselo.
Las previsiones a futuro de la empresa de Vila es que en su órbita vivan alrededor de 15 mil personas. La política es "avanzar, después preguntar". Igualmente si alguna norma complicaba los planes, tampoco hubo problemas para cambiarla. Fue lo que ocurrió con la torre y los duplex que Dalvian construyó. En 2006, antes de que produjera el recambio del Concejo Deliberante, Las Heras aprobó una ordenanza que permitió avanzar con las construcciones multifamiliares, algo prohibido para la zona.
De hecho lo que hicieron fue cambiar otra ordenanza que había sido hecha a medida durante la dictadura. La ordenanza 53 de la Dirección General de Asuntos Municipales, declaró "zona residencial especial" al barrio "Los Cerros". Pero sólo se permitían construcciones “unifamiliares” y con una altura máxima de 8 metros. La ordenanza 11 del año 2006, eliminó la restricción, pero nunca cambió el tope de altura de las construcciones, un detalle que se les pasó.
Ese tema generó una fuerte polémica en Las Heras por la autorización de la construcción. Pero aún no logran hallar el expediente para saber si hubo o no irregularidades.
Por las dudas, la Municipalidad de Capital hizo lo propio, derogando una ordenanza y sancionado otra para permitir la construcción de viviendas “uni y multifamiliares”, según dice la ordenanza.
Hoy uno de los pocos frenos que tiene Dalvian es el acceso al servicio de agua de calidad. El proyecto para llevar hasta 600 litros por segundo desde la planta Alto Godoy avanzó en el sector del barrio, pero según aseguran desde Aguas Mendocinas no están otorgando agua a ese lugar. Por eso se abastecen con pozos de la zona, que requieren un costoso tratamiento para que el líquido pueda ser consumido.
Más torres
El proyecto Palmares Valley sigue los pasos de Dalvian, aunque con procesos administrativos más prolijos. El lugar, ubicado sobre el Corredor del Oeste, ya está siendo desmontado y nivelado. Allí habrá distintas “islas” con 1097 lotes. Pero hay más. El proyecto prevé la construcción de torres con 1400 departamentos.
La empresa Presidente consiguió la última autorización que necesitaba el 6 de diciembre del 2011, tres días antes de que cambie el Gobierno. Fue el secretario de Ambiente Pablo Gudiño quien firmó la Declaración de Impacto Ambiental, a través de la resolución 643, autorizando la construcción de las torres, con una larga lista de condicionamientos. "El proyecto ha ido cambiando, por eso creo que se tendrían que haber hecho todos los estudios y la evaluación ambiental de nuevo. La otra duda que aparece es sobre el agua y quién pagó los pozos que se hicieron, porque no está claro si lo hizo la empresa o el Estado", opina el concejal opositor de Las Heras Daniel López.
Tal como le ocurre a Dalvian, el problema para desarrollar Palmares Valley es la falta de agua, por estar en una zona no servida por la red oficial. La salida para esa empresa fue más clara: consiguieron que el Irrigación y el Epas aprobaran otorgarle agua potable de la red pública, a cambio de que realice dos perforaciones en Las Heras y Guaymallén para compensar. El resultado se verá más adelante, pues aún está en etapa de desmonte ese loteo. Pero algunos de los estudios previos advierten sobre las consecuencias que pueden tener “aguas abajo” por el aumento de la cantidad de usuarios sin que se incremente la cantidad de agua disponible. La otra duda que surge tiene que ver con los desagües, pues Hidráulica advierte que el canal Cacique Guaymallén está colapsado y no puede recibir más presión.
Uno de los últimos pasos que dieron la empresa Presidente con la Municipalidad de Las Heras fue la compensación por los espacios públicos. La ley de loteos indica que cualquier barrio o emprendimiento inmobiliario debe donar terrenos para calles, veredas y equipamiento. Palmares Valley será un barrio privado, una figura no regularizada en Mendoza. Como la intención es que las calles no sean públicas, lo que propuso Palmares fue donar un terreno en otra zona. Así, acordaron que a cambio de los espacios públicos que debería haber donado dentro de Palmares Valley, se donó a la municipalidad un terreno en el distrito El Plumerillo.
El dato curioso es la tasación de ambos terrenos para producir la compensación. El tasador puso un valor de 90 pesos el metro cuadrado de Palmares Valley (que se vende a más de 100 dólares en el mercado) y a 50 pesos el metro cuadrado en el terreno donado, a pesar de que una parte está siendo ocupada por una villa.
Ese emprendimiento recibió otra ayuda indirecta: el Gobierno de la provincia anunció la licitación para construir un camino que una el Corredor del Oeste con ruta Panamericana, justo con salida a la rotonda del barrio Palmares. Los principales beneficiados serán justamente los habitantes del futuro Valley. Incluso cambiaron de ubicación el centro comercial que está proyectado, para construirlo a la salida del futuro camino.
El mismo camino que Palmares Valley siguen otros emprendimientos proyectados sobre la zona, como el San Antonio Golf & Valley.