Un piquete que sacó a la luz las necesidades de una zona marginada y las peleas políticas que las rodean
La chispa que encendió todo fue un dato que recorrió el barrio durante todo el día: en un predio de Vialidad hay, como enormes cajas de sorpresa, 12 camiones repletos de electrodomésticos, materiales de trabajo, máquinas de coser y hasta juegos para jardines de infantes que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación reparte de manera discrecional. Las promesas electorales ante gente necesitada y también las operaciones políticas hicieron el resto.
El resultado fue un piquete de habitantes del barrio Peregrinos, de Godoy Cruz, que reclamaban para que les entreguen esos materiales y que terminó por sacar a flote las necesidades de la zona y las miserias de otros. “Venimos a que nos den lo que nos prometieron durante la campaña”, repetían a coro los vecinos de la zona, luego de enumerar que les habían prometido cocinas, lavarropas y hasta televisores LCD. Como si fuera un tesoro, especulaban sobre el contenido escondido en los camiones y pedían que los abrieran.
“Pasaron antes de las elecciones y nos anotaron los pedidos. A algunos les ponían urgente para que salieran más rápido. Dijeron que iban a traer cocinas, amasadoras de pan y muchas cosas. Adentro están los camiones con las cosas y no queremos que se los lleven a otros”, decía Leticia, que señalaba, como todo el resto, al candidato a intendente del PJ, Marcelo Costa, como quien prometió los “electrodomésticos para todos”. La respuesta política del titular de la OSEP fue repudiar y señalar a la UCR como responsable del reclamo, cuestión que transformó en una denuncia policial.
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El principio eran unos 50 vecinos de la zona que montaron guardia en la puerta del predio de Vialidad donde están los camiones. De a poco se congregaba más gente. Cristina, no la presidenta, sino una vecina, llegaba caminando sin saber de qué se trataba. “A nosotros no nos han prometido nada ahora, pero siempre lo hacen”, repetía. Un par de horas después, Cristina, confesa votante de su tocaya presidenta, se sumó al grupo que reclamaba por la apertura de los camiones.
No son los reyes, pero casi
Los camiones con electrodomésticos y materiales que están estacionados en Godoy Cruz pertenecen al Ministerio de Desarrollo Social, conducido por Alicia Kirchner. Y se trata de una de las claves de la política social del Gobierno: recogen demandas de personas de todo el país y la ayuda llega por encomienda. Las vías de esos pedidos son, en su mayoría, las cartas que la gente le entrega a la presidenta o a la ministra Alicia. En los camiones se juntan desde heladeras, máquinas de coser y herramientas de trabajo hasta juegos para equipar jardines maternales. Quiénes son los destinatarios y cómo se reparten, se mantiene en secreto, a pesar de que se trata de dinero de fondos públicos, y ocurre desde hace años: la metodología se aplica desde 2004. Por eso acepta que las demandas llegan en actos públicos o por misivas y piden por favor no difundirlo para que no se saturen.
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La responsables local del programa jura que no se hace asistencialismo y que detrás de cada electrodoméstico y material “hay un expediente”. “Nosotros no hacemos ayuda directa y en la entrega no participa ningún político. Cuando llega el pedido, se hace un seguimiento y una evaluación social. Y se entrega personalmente sin ninguna otra mediación. No se hace publicidad con esto, mantenemos un bajo perfil”, aseguró Marcela Ilaqua, coordinadora del programa en la provincia.
La mujer, que tiene fuerte influencia en el mundo kirchnerista, asegura que no tuvo nada que ver con las supuestas promesas. “Nosotros no podemos hacer difusión de lo que hacemos y en período de elecciones no se entrega nada, por eso se acumularon los camiones. Nosotros no entregamos ayuda directa por presión”, explicó la funcionaria.
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Por momentos todo parecía una puesta en escena. Cuando las gomas que servían para cortar el tránsito terminaron de quemarse, apareció una trafic y dejó, a manera de “provisiones”, un par de cubiertas para seguir quemando.
La protesta avanzó y se cortaron el Acceso Sur y las zonas aledañas. Mientras, ningún sector político se hacía cargo de la situación.
Sí hubo discusión fuera de la zona: los radicales acusaban a los peronistas de hacer clientelismo y presentaban recursos en la Legislatura, mientras que desde el PJ acusaban a la UCR de haber organizado y agitado la situación. En el medio, la gente. Los habitantes de la zona viven con carencias desde hace siempre. El barrio está junto al La Gloria y hace pocos años se construyó como erradicación de una villa. "No tenemos gas, nos prometen cosas y no cumplen y sólo vienen para las elecciones", aseguraba una mujer que vivió las distintas etapas.
Luego de varias horas de reclamo, los manifestantes aceptaron que no eran los destinatarios de lo que está guardado en los camiones. Pero pedían que alguien apareciera al menos para escucharlos. Pero el único mediador fue Javier Gallardo.
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“Estoy acostumbrado a esto, hay que dialogar, no sirve la represión”, explicaba el hombre. No se trata de ningún dirigente ni “cuadro político”, sino de un policía que se “bancó” toda la protesta y logró calmar el conflicto.
Los vecinos levantaron el piquete con la promesa de volver. Para ello, hasta la medianoche estuvieron reunidos en una asamblea para decidir qué acciones tomar.






