Cristinazo: la sublevación de las urnas ante la impudicia de los ciegos
Y es así, muchachos… cuando vos caminás por la calle Juan B. Justo de Ciudad y recordás que hace diez años apenas si había un par de verdulerías destartaladas, uno que otro drugstore, un quiosco sin puchos que vendía golosinas y forros, una gomería y casas viejas abandonadas, y ahora, desde hace unos años, es otra calle, repleta de comercios y negocios que la pelean pero se sostienen, vos decís “ aquí hay otro país”, próspero, con sus quilombos pero que va, que alienta a seguir.
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Por eso se entiende ahora el rotundo fracaso, no sólo de los opositores (vergonzoso agregaría), sino además el colapso de la campaña fenomenal de los medios hegemónicos contra el Gobierno y sus políticas. El cristinazo en las primarias viene a reafirmar, de manera contundente, que el pueblo quería participar (casi el 80% del padrón) y además apoyar el rumbo que transita el país desde que empezó a timonearlo, en el peor de los escenarios, aquel hombre medio torpe para el protocolo pero corajudo para encararles a los intereses de los que no quieren que nada cambie.
Y ahora, con esta mujer que sigue el duelo por la pérdida de su compañero y líder nacional, que se ha tenido que bancar la peor de las difamaciones -y a pesar de ello sigue gobernando sin resentimientos- vos decís “claro hermano, ¿qué carajo quieren? Les va bien a la mayoría, ¿y encima destruyen?".
Bueno, para qué enumerar los logros obtenidos en este proceso político desde el 2003 a esta parte, si igual nada les viene bien. El gorilaje está shockeado, desencajado, sin aire. El pueblo en las urnas le dio pa'que tenga y guarde. El 50% de los votos para un cristinazo sanador y reparador.
Una vez más, contra todos los pronósticos agoreros y mala leche, el pueblo profundo se ha sublevado en las urnas y le ha dado una caricia a esta patria y a sus hijos. La impudicia de los ciegos no pudo, una vez más.


