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"Estoy convencida de que hay que ser soldado de Mendoza"

La candidata de la UCR sale al cruce de su rival de La Cámpora, quien ha prometido ser "soldado de Cristina".
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

La campaña electoral transita un capítulo "castrense", podríamos decir. Hay que ser soldado de unos o de otros, según el partido. La silenciosa candidata a diputada nacional de La Cámpora Anabel Fernández Sagasti se alista en la tropa de Cristina. Pero Emma Cunietti, ex funcionaria de Cobos e Iglesias y actual postulante a diputada nacional de la UCR, prefiere otra tropa: la defensa de la provincia para que "recupere su liderazgo".

En esta entrevista, Cunietti habla también de su sorpresiva nominación, promete impulsar cambios en el financiamiento educativo si llega a una banca del Congreso y toma una decisión que, como extrapartidaria, no tenía prevista: afiliarse al radicalismo si se lo piden.

-¿Por qué volvió a la política?

-Porque me convocaron.

-Pero no dudó…

-Cuando me lo plantearon no sabía que era real. Yo estaba dando clases a la tarde y me preguntaron si estaba interesada en ser candidata a diputada nacional. Respondí: "¿Por qué no?". Pero yo pensaba que estaría entre varias personas. Como a la media hora, mi marido prende la pantalla y ve en MDZ que yo ya era la candidata. Me sorprendió, pero la verdad es que yo no separo tanto. Soy funcionaria pública también como docente. No es algo tan opuesto, es algo que habría que juntar más. Un celador también es un funcionario público.

-¿Por qué cree que llega a ser candidata del radicalismo sin ser radical?

-Porque el radicalismo tiene una vocación frentista en Mendoza de la cual hay que aprender. Las dos oportunidades en que el radicalismo gobernó, lo hizo con otros grupos. Yo ingresé por el Partido del Frente de Chacho Álvarez. Hay una vocación frentista que, por otra parte, también tiene el justicialismo.

-¿Y por qué eligió al radicalismo en lugar del justicialismo?

-En algún momento estuve cerca de alguna cuestión justicialista. Lo claro es que me opuse a Menem. Del gobierno actual, el único que me acuerde de que hizo lo mismo es Félix González (ministro de Gobierno). Cuando Kirchner lo convocó a Cobos, yo fui una de las personas que apoyó eso, aunque siempre critiqué la división del radicalismo. Pero sí creo que se necesita llegar a un acuerdo, y la manera que tienen los partidos tradicionales de gobernar tiene que ser de grandes acuerdos.

-O sea, es más cobista que iglesista.

- No. Iglesias tuvo muchos funcionarios que no eran radicales.

-Pero él estaba en contra de la transversalidad que impulsó Cobos...

-Bueno, él estuvo en contra del proceso partidario de ese momento. Pero creo que hubo un aprendizaje. El error fue separar el partido por pensar distinto. La vocación frentista es eso: dos personas pueden pensar distinto pero estar unidas por una misma causa. Yo creo que en este caso eso puede ser la defensa de Mendoza. Jaque, en su momento, no ganó tanto por sus propios aciertos, sino por los desaciertos de la oposición. Si el radicalismo no se hubiera separado, no habría ganado Jaque. Eso fue un aprendizaje muy duro para el radicalismo y para Mendoza.

-Usted ha dicho que nunca sería un “soldado de Cristina”.

-Nunca sería un soldado. Lo he pensado al ponerme a leer historia. Me he dado cuenta de que los procesos más significativos del país se han dado en contra de Buenos Aires. Los casos de San Martín y Belgrano son claros. Además, la fortaleza de la Nación tiene que ver con las fortalezas de las provincias en un sistema de gobierno federal. Yo creo que ha habido un enflaquecimiento de algunas provincias, como Mendoza. No de otras que han sostenido su independencia, como Córdoba, Santa Fe y aún provincia de Buenos Aires. Estoy convencida de que el soldado tiene que ser de Mendoza, con lo cual también se fortalece la Nación. Mendoza necesita recuperar un liderazgo que ha perdido claramente. En el caso educativo, Mendoza estaba sentada en el Consejo Ejecutivo Federal. Yo era una de las cuatro ministras que estaba en ese consejo, por lo cual tengo un gran respeto por Filmus y creo que eso mejoraba la calidad de las instituciones del país.

-¿Tiene un gran respeto por Filmus?

-Sí, creo que ha sido un ministro muy interesante. (Retoma el tema de la falta de liderazgo)Inclusive nosotros establecimos (en el gobierno de Iglesias) el Plan Jefes y Jefas de Hogar, que después tomaron Duhalde y Kirchner. Ese plan, con una parte social y otra educativa, no se ha podido universalizar. El liderazgo mendocino le ayudó a la Nación en ese caso. Cuando trabajamos los globales, hubo después una resolución del Consejo Federal que planteó lo que hacíamos como modelo. Eso es liderazgo también. El Gobierno quiso tapar eso.

-Ha dicho también que el gobierno actual no dio marcha atrás en medidas que ustedes impusieron en educación.

-En las cosas que significaron conflictos no se dio marcha atrás, como el aumento de horas de Lengua y Matemática. Inclusive, Jaque prometió que iba a aumentar las horas de Tecnología y no las aumentó. Yo creo que ahora hay que aumentarlas.

-Pero se dio marcha atrás con los globales...

-Sí, eso fue muy simbólico. La universidad no estuvo de acuerdo con los globales y por eso no se la convocó más. Nosotros juntábamos a las universidades y los sindicatos todas las semanas. Cuando eliminaron los globales y la universidad se opuso, este gobierno no los reunió más. Se perdió un ámbito donde todos opinaban. El Gobierno se juntó con el SUTE y nada más. Hay gente que sabe del tema y está perdida. Yo he leído a algunos filósofos alemanes y entiendo que el conflicto es bueno a veces, porque puede generar una síntesis. Este gobierno no ha querido generar conflictos, lo que no significa que el problema no haya existido.

-¿Una propuesta suya para llevar al Congreso en materia educativa?

-La ley de financiamiento educativo terminaba ahora y hay que plantear una nueva. La vieja ley ha quedado corta, porque la que invierte más es la provincia y el aporte de la Nación se ve solamente en el nivel superior. Creo que hay que separar. La ley tiene que plantear un financiamiento separado para la universidad y el sistema obligatorio (primaria y secundaria), al igual que la formación docente. Tienen que tener financiamiento más fuerte, con un aporte más sustantivo de la Nación.

-¿Cómo son los porcentajes hoy de ese financiamiento entre la Provincia y la Nación?

-Pone mucho más la Provincia. La ley habla de 40 y 60 por ciento, pero en realidad es mucho más la inversión de la Provincia. Las leyes más nefastas del neoliberalismo siguen en pie, que son las que tienen que ver con transferencia del sistema educativo a las provincias.

-¿Y cómo sería su ley de financiamiento educativo?

-La formación docente debería estar financiada por la Nación, aunque esté administrada por las provincias. La Nación invierte hoy muy poco en la formación de un docente. Les tiramos el fardo a las provincias, que hacen lo que pueden con muy poco. En primaria y secundaria debería financiar la Nación una parte.

-¿Se afiliará al radicalismo?

-La verdad es que no me lo han pedido y no lo he pensado. Digamos… (piensa largamente) De lo que estoy segura es de que algunos aspectos del radicalismo, como la defensa de la educación pública, la movilidad social ascendente y la importancia de las instituciones, son principios en los que creo profundamente.

-O sea que si se lo piden, se afilia…

-Sí.