La universidad pública está con el pueblo
El 25 de mayo de 2003, estábamos sujetos como país a la exclusión social y económica más desastrosa por las consecuencias provocadas por un Estado mínimo. Nuestra prioridad en las políticas públicas fue empezar a articular la recuperación del tejido productivo y la generación de puestos de trabajo, como también la reconstrucción del tejido social, haciendo efectivos derechos vulnerados a las personas y las familias.
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Desde esta cartera ministerial, que tengo el honor de conducir, las políticas sociales, se articularon y articulan en dos pilares. El primero asume como principal desafío el cumplimiento, cobertura, protección y defensa de los Derechos Humanos y sociales con eje en la familia argentina, y el segundo comprende la generación de dispositivos para la creación de trabajo desde “Argentina Trabaja”. Así, promovemos con distintas herramientas (microcrédito, apoyo en maquinarias, insumos, capacitación, asistencia técnica, monotributo social, marca colectiva) y de acuerdo a los perfiles productivos y de servicios el trabajo emprendedor de gestión asociada y el cooperativo. Hoy el movimiento cooperativo genera 600 mil puestos de trabajo, a ello agregamos los 400 mil emprendedores de la economía social. El dato: “Un millón de estos puestos de trabajo los genera la economía social.” Hoy voy a hablar sólo de una parte de este universo de Argentina Trabaja, que es el cooperativo desde el programa de Ingreso Social con trabajo. Lo hago desde el convencimiento de que cuando se rompió nuestro tejido social, este sólo puede reconstruirse promoviendo además del trabajo y la educación, los valores de solidaridad y la democracia.
Por ello y teniendo en cuenta que las personas no salen de la pobreza sólo con ingresos, sino rompiendo con los patrones socio-culturales que impidieron su desarrollo, decidimos fortalecer una orientación más personalizada y progresiva sobre los miembros que integran estas cooperativas a nivel social, educativo, de salud y de capacitación en oficios. Surge así la figura del orientador, que es un cooperativista con capacidades de liderazgo, para orientar precisamente en las recomposiciones perdidas. Este orientador no es un emergente casual, es producto de un relato donde se convocan voluntades individuales que representan la voluntad colectiva.
Esta formación sabemos que se obtiene desde la práctica y el trabajo cotidiano, pero también estamos convencidos que Universidad Pública es la mejor “consultora” que puede brindar herramientas teóricas en Economía Social para fortalecer el trabajo de nuestros orientadores. Así hemos comenzado a transitar un camino junto a la universidad pública abriendo las puertas a las realidades sociales más cercanas, siendo una de las principales batallas la cultural. Esta se transforma en el tiempo, desarrollando una cultura cooperativa y solidaria.
El orientador aporta a la construcción de las relaciones sociales de los cooperativistas y su entorno en los diversos lugares donde este vive, trabaja, sufre y goza. Son los pequeños espacios sociales de la vida cotidiana, la escuela, la universidad, el barrio, las organizaciones, los clubes. Son los espacios donde se ejercen los Derechos Humanos y sociales y también las obligaciones ciudadanas.
Este tiempo es de cambio. La profundización de este cambio es posible si nos encuentra como sujetos políticos portadores de derechos, sin prejuicios y matrices liberales para ejercerlos. Esta tarea no puede ser sólo teórica. Tenemos que ser capaces de generar y sostener marcos comunitarios capaces de articular el trabajo, la salud, la educación y la seguridad.
Hoy son casi 1000 personas las que como parte de las cooperativas siguen trabajando en las tareas asignadas, pero además se están formando en la universidad. Para recuperar el tejido social, necesitamos cientos de artesanos sociales, pues la exclusión social no es sólo un problema de ingresos sino fundamentalmente de integración. A paso de vencedores se construye ciudadanía social. “Cambio”, diría Néstor Kirchner, es el nombre del futuro.
Fuente: Alicia Kirchner, en Tiempo Argentino.