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Así fue el festejo de unidad en el comité provincia de la UCR tras la interna

Los radicales vivieron sus internas. El comité provincia fue el centro de reunión de algunos dirigentes como Roberto Iglesias, Juan Carlos Jaliff y Alfredo Cornejo. Víctor Fayad no apareció, pero lo mismo puede decirse de la mayoría de los militantes que se quedó festejando en cada departamento.

Fue "un proceso democrático", calificó uno de los ganadores de la interna, rodeado de sus allegados. Hubo papelito picado sobre su cabeza y abrazos. Ese "calor" contrastó con la soledad que se reflejó en el Comité Provincia, que aglutinó a unos pocos referentes como Roberto Iglesias y Alfredo Cornejo, mientras se iban confirmando los ganadores y perdedores en el mapa provincial de la interna partidaria de la UCR.

A diferencia de lo que se vivió hace unos días atrás, cuando ocurrió el cierre de listas, la vieja casona de calle Alem no fue el centro de reunión de la celebración, como en otras épocas. Tal vez un reflejo de que la unidad partidaria, ya con la fórmula para la gobernación oficializada, presenta grietas, cicatrices.

Una corriente de aire frío atravesaba la galería. En la sala destinada a periodistas, donde estaba ubicado una pantalla, el último partido de Martín Palermo servía para reunir en momentos dispares a Roberto Iglesias con Juan Carlos Jaliff, esperando el último gol. El del adiós. El de la posteridad.

"Se han quedado celebrando en los departamentos", advirtió Iglesias, ante la pantalla y luego de que MDZ le preguntara por la falta de un gesto simbólico que, en términos políticos, suele ser necesario en las primeras planas. Como contrapartida, tras la interna peronista, la fórmula Francisco Pérez y Carlos Ciurca tuvo su celebración de síntesis partidaria. 

Esta era la temperatura política del comité provincia, minutos antes de las 22 de este domingo.

Ciertamente, los festejos de la interna radical dejaron al menos por esta vez la vieja casona de Alem para concentrarse en cada búnker radical a lo largo del mapa provincial. Allí se vieron las caras de la alegría en medio de los gestos de la derrota. Este es el festejo de Juan Narváez, en Guaymallén. Si sirve, acaso, como muestra de lo que ocurría a unas pocas cuadras de allí, donde su rival Andrés "Chirola" Marín admitía la derrota fumando en la esquina de una plaza apenas iluminada.