El poder condena a Cristina
Desde hace tiempo, . De otro modo, no se entendería que ni ella ni sus principales operadores hayan trabajado en la hipótesis de una figura alternativa que la reemplace. Y cualquier intento por hacerlo ahora provocaría una lucha por el poder de magnitud.
Ayer, algunos de los habituales voceros del kirchnerismo, como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se preocuparon por calmar las aguas que habían sacudido el jueves pasado las palabras de la Presidenta en el acto público de José C. Paz. La primera mandataria, casi al borde del llanto, había expresado allí: "No estoy muerta por volver a ser Presidenta, muchachos. Yo di todo lo que tenía que dar. A mí no me van a correr".
Fernández buscó ser enfático: " . Es la única habilitada para cuidar los garbanzos". De esa manera, el jefe de Gabinete alejó algunas dudas que sus propias declaraciones hechas 48 horas antes habían provocado, cuando señalara que "Cristina no tiene vocación de repetir" porque "todo lo que podía dar lo ha hecho".