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El abrazo de Cazabán: "Acá tenés, gobernador y vice"
Alejandro Cazabán llegó al Agasajo de la Vendimia a las 15,25. En su entrada a la Bodega Robino, en Luján, se abrazó para la foto con el diputado nacional Dante González y le dijo al radical Raúl Vicchi: “Acá tenés –la fórmula-, gobernador y vice.
Las primeras perlitas del Agasajo de la Vendimisa 2011 comenzaron a observarse al mismo tiempo que los invitados especiales a la Bodega Robino, en Luján de Cuyo.
La primera de ellas se produjo bajo la enorme carpa blanca dispuesta para el suceso vinario más importante de las celebraciones que se realizan anualmente en torno a la Fiesta Nacional de la Vendimia cuando tres radicales de fuste (Sergio Bruni, César Biffi y Enrique Vaquié) se acercaron a las 15:15 a una mesa de comidas.
Allí se escuchó la queja, en tono de sorna, de parte de los tres radicales. “Mirá la hora que es. No hay comida”, dijeron. E inmediatamente comenzaron a celebrar la ocurrencia, mientras hacia el oeste, en plena Precordillera de Los Andes, se observaba las primeras precipitaciones del sábado en plena inestabilidad del tiempo.
A los pocos minutos, fuera, al aire libre, se avistó el arribo del precandidato a gobernador de Mendoza, Alejandro Cazabán quien llegó junto al diputado nacional, Dante González, representante de los trabajadores del petróleo mendocino.
Cuando Cazabán pisó el primer pasillo de cemento que conduce a la atestada carpa de invitados especiales se detuvo ante el requerimiento de un fotógrafo y muy abrazado a Dante González, miró sonriente a Raúl Vicchi, quien presenciaba la escena y lanzó: “Acá tenés, gobernador y vice”. Acto inmediato, González, enfundado en un vistosísimo saco azul claro, sonrió por la sugerencia y hasta se puso colorado.
Cuando Cazabán pisó el primer pasillo de cemento que conduce a la atestada carpa de invitados especiales se detuvo ante el requerimiento de un fotógrafo y muy abrazado a Dante González, miró sonriente a Raúl Vicchi, quien presenciaba la escena y lanzó: “Acá tenés, gobernador y vice”. Acto inmediato, González, enfundado en un vistosísimo saco azul claro, sonrió por la sugerencia y hasta se puso colorado.