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El fin de semana ideal para Fayad

El intendente de la Capital se dio el gusto de dilatar la elección del candidato a gobernador de su partido. Y a su vez prolongó la angustia del justicialismo, que sigue temiendo que Cristina lo elija como su candidato en Mendoza. Los recaudos de la UCR y el antídoto que prepara el PJ para el "veneno Viti".
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Fue el fin de semana perfecto para Víctor Fayad. El intendente de la Capital se dio el lujo de que el radicalismo entero bailara a su ritmo y, al final, le diera la razón, pateando para adelante la definición del candidato a gobernador, originalmente planeada para el 17 de abril.

Pero los peronistas también lo sufrieron y -tras la postergación de la interna radical- seguirán angustiados ante la posibilidad de que el impredecible alcalde capitalino se convierta en el candidato K en Mendoza. Este fantasma los acosará hasta mayo, durante todo el proceso de elección de sus candidatos, que al parecer será previo al del radicalismo.

Difícil imaginar un mejor panorama para Fayad, un dirigente que se siente la crema de la clase política mendocina.

Hoy más que nunca, el Viti es el emblema de la desunión radical y la síntesis de todas las incertidumbres que produce en el principal partido opositor las elecciones de octubre. Alfredo Cornejo no tenía por qué dilatar una elección interna para que la estaba en mejores condiciones que su rival Roberto Iglesias, si no fuera por el temor a que Fayad le quitara el apoyo en octubre saboteara su plan de convertirse en gobernador en los comicios generales.

El jueves a la noche, una multitud de dirigentes de todos los puntos de la provincia que se reunió en el hipermercado Libertad esperaba ansioso que el intendente de Godoy Cruz lanzara el grito de guerra. Pero no fue así. Por el contrario, ordenó bajar las armas. Cornejo pensó que ganar esta batalla sin poner en caja al alcalde no le aseguraba para nada el triunfo en octubre, que es la fecha que realmente importa.

Ahora, por obra y gracia de Fayad, el juego de fuerzas en el radicalismo nuevamente ha quedado abierto.

Iglesias y Cornejo siguen siendo los principales candidatos a gobernador, pero nadie se anima a descartar de manera definitiva a Julio Cobos, a quien algunos sondeos lo favorecen en la virtual competencia por un cargo provincial, mientras sus chances de hacer una buena elección para la presidencia se mantienen bajas.

Mucho menos puede ser quitado del menú electoral el propio Fayad, que también tiene un buen desempeño en las encuestas y un poder de fuego en la UCR que revalidó al conseguir que se dilate todo el proceso electoral interno para fines de mayo o principios de junio.

Aunque la pregunta sin respuesta siga siendo si el intendente peleará a favor de su partido o del kirchnerismo, al que elogia constantemente y del cual ha recibido un notable apoyo económico para sostener la gestión en el municipio de la Capital.

Otra oportunidad. Aunque el panorama no sea auspicioso, los radicales no pueden permitirse otro derrape como el de este fin de semana. La prórroga de las internas partidarias fijada este sábado no debería profundizar los enfrentamientos y producir más desconfianza en el electorado. De ocurrir eso, perderá sentido la maniobra y la UCR habrá dado otro paso al suicidio electoral en octubre.

César Biffi, presidente del partido, confió este sábado en que los nuevos plazos favorecerán esa búsqueda de la unidad. También proclamó que la disputa por la gobernación sigue dominada por Iglesias y Cornejo, aunque por las dudas no descartó a Fayad como candidato.

Además, el jefe partidario acarició al líder capitalino al sostener que Fayad no dará un portazo en su partido para capitanear una "colectora" kirchnerista en las generales.

Biffi milita la Línea Federal de la UCR, hoy encolumnada detrás del proyecto de Cornejo. Ayer, en el comité del radicalismo, ambos bandos unieron sus votos al de Nora Vicario, la referente de Fayad, para que la postergación de las elecciones internas tuviera apoyo mayoritario.

Esta unión es por lo menos curiosa, ya que no es expresión de amor. En cambio, esconde las sospechas del cornejismo respecto de Fayad y busca tan solo maniatarlo y quitarle margen de maniobra para que emigre al universo K. O en todo caso, reporta como beneficio la posibilidad de seguir estudiando sus pasos hasta fines de mayo y estar al tanto de cuál será su destino político.

Paradójico fue, por otro lado, el voto del iglesismo sobre la postergación de las internas. Es que la gente del ex gobernador votó en contra de modificar el calendario a pesar de ser el sector más cercano a Fayad (propulsor del cambio de fechas) y de mostrar una imagen de franca fragilidad respecto de su competidor si la interna se hacia en abril.

Esta postura fue adoptada, según dijo el propio Iglesias, para evitar que se siga dañando la imagen del radicalismo. 
   
Los temores del peronismo. No sólo la UCR se sigue preocupando por el efecto destructor de Fayad. El PJ anhela que el intendente de Capital se anote tarde o temprano en la interna radical, ya que si se aísla de las listas de candidatos de su partido, esto sería el mayor indicio de que tiene un plan alternativo ligado al kirchnerismo.

Fayad coquetea con los kirchneristas desde hace mucho tiempo. Es el mejor respaldo extrapartidario del gobernador Celso Jaque, defiende a Cristina y gatilla sin cesar contra Julio Cobos, en cuanta oportunidad tiene.

Además, la semana pasada habría mantenido una reunión con el operador Juan Carlos Mazzón en Buenos Aires. Y desde hace mucho tiempo tiene excelentes vínculos (que se ha traducido en costosas obras viales en la Capital) con el ministerio de Planificación, a cargo de Julio de Vido.

¿Por qué no debería temer entonces el PJ que Cristina lo elija como su candidato a gobernador de Mendoza, en lugar de las numerosas figuras que ha presentado para esta cita el peronismo?

“Todos estamos nerviosos por Fayad, ellos y nosotros”, reconoció uno de los precandidatos a gobernador del radicalismo en los últimos días.

Antídoto peronista contra el "veneno" Fayad. El único antídoto del justicialismo para el “veneno Fayad” es una búsqueda intensa del consenso y la unidad partidaria, reclamo que bajó la Casa Rosada a Mendoza hace más de una semana pero que no es sencillo de ejecutar.

El nombre de Mazzón aparece aquí nuevamente, ya que el operador peronista fue el encargado de transmitir este requerimiento a los dirigentes mendocinos.

Mazzón se revalorizó después de la victoria electoral del PJ en las elecciones de Catamarca, que gracias a su reunificación destronó en esa provincia al radical cobista Eduardo Brizuela del Moral. Todos coinciden en acreditarle al Chueco el trabajo de confluencia que permitió el triunfo en las urnas.

Su despacho en la Casa Rosada fue visitado en los días sucesivos por casi todos los peronistas mendocinos con pretensiones de candidatearse a gobernador en octubre. Uno de ellos fue el presidente del partido en Mendoza, Rubén Miranda, a quien Mazzón le encomendó en una cena que trabajara para lograr un peronismo unificado.

Al jefe del PJ mendocino, este planteo del veterano operador lo alentó. Significa, para el comando Las Heras, que la Casa Rosada intentará repetir la fórmula de Catamarca en Mendoza y que no desviará su apoyo a una figura extrapartidaria.

De hecho, sobre el fin de semana, trascendió que Mazzón vendrá en los próximos días a Mendoza para trabajar en el diseño del "candidato del consenso" del peronismo local.

Sin embargo, los justicialistas saben que el Chueco dialoga con políticos de todos los partidos y que Fayad no es una opción descartada por la Casa Rosada. Para confrontar con este situación, a los peronistas no les queda otro camino que competir casi mano a mano con el radical para tratar de convertirse en la mejor opción en Mendoza para el kirchnerismo nacional.

Miranda, que trata de erigirse como la figura del consenso que piden desde Buenos Aires, insiste en que el congreso del justicialismo mendocino que se realizó hace ocho días fue un éxito, ya que buena parte del kirchnerismo local se mezcló con los justicialistas orgánicos.

Pero adecuarse al paladar de Cristina no será una tarea fácil.

Un kirchnerista indiscutible, Jorge Pampa Alvaro, ha comenzado a tensar la cuerda para convertirse en el primer candidato a diputado nacional de la lista del PJ, más allá de que es mínima su relación con el peronismo orgánico.

Desafiante, Alvaro advirtió hace pocos días que el primer diputado nacional "lo pone la Casa Rosada", palabras que sonaron a advertencia para el PJ mendocino y a cachetazo en la cara para el propio Celso Jaque, quien quiere ese puesto para él.

En este contexto, el fantasma interminable de Fayad y la posibilidad cierta de que el radical se termine robando el corazón de Cristina, sólo agregan más nervios en el justicialismo local.