Perfil: Gioja, "el suegro de Dios" que busca el poder eterno
“Con el yerno que tengo, no me puede ir mal”, repite José Luis Gioja, usando como broma el hecho de que una de sus hijas “se casó con Dios”, al haber adquirido los votos como monja. Gioja es así; campechano, directo y astuto. Y ahora cayó en la tentación: aunque detesta que lo critiquen por la concentración de poder, aprovecha su popularidad para modificar la Constitución provincial y permitirse aspirar a un tercer mandato consecutivo, algo que hace cuatro años él mismo había descartado.
Detrás de la decisión de Gioja está la frustración de no haber podido llegar a la fórmula presidencia, pero sobre todo el “operativo clamor” que generaron los empresarios mineros. Es que, aseguran, el actual gobernador es el único que les garantiza la fuerte defensa de esa actividad en la provincia.
El “Flaco”, como lo llaman sus amigos y los que aspiran a serlo, prácticamente se crió en las unidades básicas del peronismo. Las claves de la política las aprendió cuando fue secretario privado del gobernador Eloy Camus, a principios de la década del 70, con un justicialismo eufórico por el retorno de Perón. Seguía los pasos de su hermano Cesar, que ya peleaba cargos. Y lo familiar siempre estuvo cerca: en todos sectores importantes, hay algún Gioja. Un hermano senador, otro diputado nacional, un sobrino manejando una agencia clave de su Gobierno y un hijo a cargo de las relaciones con los medios de comunicación. Todo queda en familia.
El estilo de Gioja es el de los políticos de antes. Para entenderlo alcanza con visitar una tarde su despacho de Casa de Gobierno, donde cada día cientos de personas se acercan para intentar tener un contacto y pedirle alguna ayuda. Y si Gioja lo consigue hacer, lo primero que hace es garantizarse que el beneficiario se entere que fue él quien lo ayudó. Si se ingresa al despacho, al igual que en cualquier charla íntima, con el Gobernador se dejan de lado los eufemismos: cada frase está plagada de insultos convertidos en muletilla (culiao, huevón…), chistes y sentencias.
La frustración que le va a quedar es el salto nacional: hizo todos los deberes de "buen gobernador" para sumarse a la fórmula presidencial. Incluso Néstor Kirchner lo puso al frente de la "Fundación Gestar", el espacio político que el ex presidente fundó para apuntalar lo que sería su candidatura. Con la desaparición de Néstor, Cristina comenzó a mirar para otro lado buscando un co-equiper. Las relaciones con Gioja siguen siendo buenas, pero el candidato a vice, dicen, sería alguien joven y con menos exposición que el sanjuanino. El consuelo que tiene es que fue varias veces "presidente a cargo" mientras estaba a cargo de la presidencia provicional del Senado.
El clamor minero
San Juan era una provincia "potencialmente minera" desde que Sarmiento fue presidente. Pero fue durante la gobernación de Gioja cuando las insinuaciones se concretaron: para bien o para mal, la mega minería es el sello que dejará el Gobernador para las futuras generaciones. Los enemigos lo bautizaron Joe Lingote y él se despreocupa: defiende la actividad con uñas y dientes, sea cual sea las consecuencias. Los empresarios gratifican esa actitud con alagos. Y también con la presión para que siga: según las cámaras empresarias del sector minero, Gioja es el único que les garantizaba seguir defendiendo la actividad "con la energía necesaria". Y hasta con ese tema se peleó con el hermano mayor. Cesar, que es propietario de una empresa minera, ahora cuestiona la política minera pidiendo que se rediscuta el porcentaje de regalías que deja esa actividad.


