Gomas pinchadas
Sería excesivo hablar de una conspiración. Pero demasiados enemigos del gobierno nacional y del secretario general de la CGT coincidieron el jueves y el viernes en una tentativa por enturbiar la relación y perturbar el clima político manifiesto desde los festejos del Bicentenario, con dos picos de incremento: a partir de la muerte de Néstor Kirchner en octubre, y el domingo pasado, con las elecciones en Catamarca. Sólo esa confluencia de esfuerzos e intereses permitió que una pieza de escasa consistencia judicial pudiera avanzar hasta el centro de la agenda política, antes de desvanecerse en su propia irrelevancia.
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