ver más

Nace un tiempo nuevo: el cristinismo

Cristina Fernández pretende darle su propio sello al tránsito electoral. Su figura por encima del PJ y en relación directa con la sociedad. El deporte es uno de los puentes que utiliza. Se fortalece su vínculo con los ultra K y los jóvenes ganan espacio. Boudou, el ministro dilecto.

Néstor Kirchner permanecerá eternamente en sus afectos. También, con seguridad, en la recordación pública y el mensaje político. Pero Cristina Fernández, según varios indicios recogidos en las últimas semanas, estaría dispuesta a recorrer el camino hasta octubre imprimiendo su propio sello. ¿Cuál sería ese sello? Su figura por encima de todo lo demás.
El vínculo con la sociedad más allá de los desbarajustes del Gobierno, de las reticencias del peronismo, de las incertidumbres de muchos gobernadores e intendentes.

“Llegó la hora del cristinismo” , anunció, con inocultable recelo, uno de los dirigentes poderosos del conurbano.

Habría en la determinación de Cristina un complejo entramado entre retazos de la realidad y la fantasía. En el terreno de la realidad se puede rescatar que su imagen, sin dudas, sufrió un envión después de la muerte de su esposo. La inmediatez del luto primero y la percepción política luego indujeron a la Presidenta a un giro . Enarbola en superficie un discurso más aplacado , distanciado de la confrontación permanente a la que se había acostumbrado.

“Sola no puedo” , llegó a suplicar en Catamarca, en lo que se asemejó mucho a su primer acto de campaña. Los cursos de aquella confrontación, en especial con el periodismo, siguen firmes aunque subterráneos y silenciosos.

Se agregarían a esas cuestiones que tienen relación con el estilo otras de mayor sustancia. Cristina supone que la economía, sometida cada vez a desajustes mas severos, le dará margen suficiente para enfrentar con éxito la elección. Después vería. La emisión monetaria aumentó el último año un 33%. Vuelven a faltar billetes y el Gobierno pide ayuda urgente a Chile. Eso se llama inflación. La prueba de fuego para ese cuadro delicado serán las paritarias que se avecinan. Por esa razón la Presidenta no desearía trastornos con Hugo Moyano, el titular de la CGT.

Al menos por ahora.

Leer completo enClarín