El peronismo discute mucho más que las colectoras
Un interesante análisis político sobre cómo se está cocinando el oficialismo de cara a las elecciones. Considera Mariano Spezzapria, de Noticias Argentinas: “En el fondo, las fricciones entre los distintos sectores en pugna pasan por determinar si el kirchnerismo más duro seguirá siendo la locomotora del oficialismo o si deberá resignar ese lugar a otro grupo interno”. En esta columna, una radiografía en tiempo presente de las variables que maneja el peronismo.
El incipiente debate interno en el que se enfrascó el PJ bonaerense por la instrumentación de las listas colectoras es, en rigor, la punta del iceberg de una discusión más profunda sobre el rumbo político que tendrá el peronismo en los próximos años.
En el fondo, las fricciones entre los distintos sectores en pugna pasan por determinar si el kirchnerismo más duro seguirá siendo la locomotora del oficialismo o si deberá resignar ese lugar a otro grupo interno que, con seguridad, le sumaría una nueva fisonomía a los mil rostros que asimiló el peronismo.
Esta situación quedó evidenciada en el único punto de discordia que no fue barrido bajo la alfombra en la reunión de Sierra de los Padres: un cruce verbal, pero también generacional y de concepción política, entre los referentes de la juventud y dirigentes que ya lo vieron todo en el justicialismo.
Los jóvenes, representados por José Ottavis, plantearon que la campaña de afiliación que instrumentará el PJ bonaerense debe utilizar las nuevas tecnologías y apelar centralmente a las figuras de Néstor y Cristina Kirchner, en lugar de las históricas referenciadas en Juan y Eva Perón.
El argumento de Ottavis fue directo: los jóvenes que se movilizaron masivamente tras la muerte de Néstor Kirchner no se sienten ya identificados con los líderes tradicionales del peronismo, sino con el fallecido ex presidente y la actual mandataria, quienes recrearon la mística del movimiento.
Ese concepto resultó muy duro para los dirigentes de peso territorial en el PJ provincial, como Raúl Otacehé (Merlo), Luis Acuña (Hurlingham) y el propio Hugo Moyano, quienes rechazaron la comparación de los Kirchner con los Perón y advirtieron que "la nueva política no es una cuestión biológica".
Los que conocen la lógica interna del peronismo suelen decir que es como un animal que, luego de algún tiempo que considera prudente, devora su propia cabeza pero no muere desangrado por la autoflagelación, sino que enseguida consigue que le crezca una nueva cabeza para seguir adelante con fuerza renovada.
La única excepción histórica a esta regla de oro fue la de su propio fundador, cuya muerte desató en desbande generalizado y terminó por abrirle la puerta al genocidio en los años 70.
Los demás líderes que ocasionalmente se encumbraron en el poder de la mano del peronismo -Carlos Menem y Eduardo Duhalde por caso- experimentaron esa vieja costumbre movimientista de ponerse a salvo más allá de la suerte que puedan correr los líderes de turno.
Ese concepto resultó muy duro para los dirigentes de peso territorial en el PJ provincial, como Raúl Otacehé (Merlo), Luis Acuña (Hurlingham) y el propio Hugo Moyano, quienes rechazaron la comparación de los Kirchner con los Perón y advirtieron que "la nueva política no es una cuestión biológica".
Los que conocen la lógica interna del peronismo suelen decir que es como un animal que, luego de algún tiempo que considera prudente, devora su propia cabeza pero no muere desangrado por la autoflagelación, sino que enseguida consigue que le crezca una nueva cabeza para seguir adelante con fuerza renovada.
La única excepción histórica a esta regla de oro fue la de su propio fundador, cuya muerte desató en desbande generalizado y terminó por abrirle la puerta al genocidio en los años 70.
Los demás líderes que ocasionalmente se encumbraron en el poder de la mano del peronismo -Carlos Menem y Eduardo Duhalde por caso- experimentaron esa vieja costumbre movimientista de ponerse a salvo más allá de la suerte que puedan correr los líderes de turno.


