Más impuestos al vino y la industria, pero sin cambios para los cigarrillos y el juego
Algunas cosas más y otras menos. Pero casi todas están incluidas, salvo curiosas excepciones. El Gobierno decidió meter mano a fondo en el impuesto a los Ingresos Brutos, uno de los principales tributos provinciales, y en el camino propone eliminar la tasa cero para casi todas las actividades y un aumento generalizado. Según el proyecto de Ley Impositiva presentado ayer, en algunos casos, se duplicaría el porcentaje que pagarán. La intención es llegar a los 2500 millones de pesos de "posible recaudación" por ese impuesto.
Así, por ejemplo, si se aprueba el proyecto oficial pagarán más impuestos la venta minorista, la venta de combustibles, la construcción y la industria vitivinícola. Pero no tendrán cambios en los porcentajes que pagan la venta de cigarrillos, los casinos y los cabarets. Muchas de los aumentos, creen, podrían tener repercusión en los precios al público. Pero en el Gobierno creen que no será significativo. “Son aumentos que no tendrán gran impacto. En una compra de 100 pesos en el supermercado, serían 50 centavos más”, explicó Marcelo Costa, ministro de Hacienda.
La construcción pasó del 3 al 4%, con algunas excepciones, como las casas del IPV y algunas obras públicas. El comercio minoristaEn la Legislatura los fumadores respiraban aliviados. Es que Costa les informaba que no habría aumento para los cigarrillos. En las planillas así quedó registrado, con una alicuota del 8%. Tampoco se aumentó el porcentaje que pagan las whiskerias, saunas, casas de masajes y cabarets, que seguirán tributando el 15%. Lo mismo ocurre con los casinos, tragamonedas y otros juegos. En ese caso se mantiene la alicuota del 20%. En todos esos rubros, se aumentó el mínimo anual que pueden tributar.
Usar el auto seguramente será más caro el año que viene. Los empresarios tienen una excusa para cobrar más por los servicios que prestan: el estacionamiento, los combustibles líquidos, los servicios mecánicos y otros relacionados con el rubro tendrán más impuestos en el 2012.
La actividad que más aumento tendrá son las relacionadas con las comunicaciones, que pasarán de tributar un 3,5% a un 6%. Allí entran los servicios de telefonía, Internet, televisión abierta, correo, conexión satelital y hasta los locutorios. El Gobierno sí se cuidó en no gravar más los servicios públicos básicos, agua, luz y gas, que ya tendrán afectación en los usuarios por la quita de subsidios.
Sin beneficios para grandes empresas
La quita del beneficio de la tasa cero era algo anunciado y esperado por muchos dirigentes. Es que ese sistema estaba subsidiando a actividades que hoy tienen muchos ingresos y rentabilidad. La industria manufacturera está entre los gravados. Y entre ellos los dos más destacados son la industria del vino y la de conservas. Si se aprueba el proyecto tal cual fue enviado, las empresas dedicadas a ese rubro pagarán el 3 por ciento del Ingresos Brutos. Si hacen los deberes, pagan al día y no tienen sentencias en contra, recibirán una reducción de ese impuesto al 1 por ciento.
Ese beneficio lo tienen muchas actividades, pero el agregado que le hicieron a la ley es que no sólo se cruzará la información de la empresa, sino que los propietarios de cada firma también deberán estar “limpios” fiscalmente hablando.
El ministro Costa hizo la presentación y puso el acento en la necesidad de aumentar el rigor en los controles. Lo digo a pesar de que aún no ha nombrado al responsable de la Dirección General de Rentas. Igualmente ayer adelantó que desde el año que viene tendrán una política más osada en el control y el escrache a los morosos. Para ello quieren imitar algunas de las estrategias implementadas en Buenos Aires, como pegar calcomanías en los autos de los morosos y hasta secuestrar vehículos como realizó Montoya en esa provincia.
Buscan tener más control
Algunos de los cambios que proponen al código fiscal es permitir el control en puntos fijos. Es decir, permitir que un inspector se instale toda una jornada en un lugar para evaluar el desempeño y la facturación. También quieren que se permita realizar una “presunción” de base imponible. Esto se hace investigando los gastos y el modo de vida de los contribuyentes para evaluar si su declaración jurada de impuestos es real.
La semana que viene Francisco Pérez se reunirá nuevamente con las autoridades de la Afip con la idea de firmar un convenio para que desde Rentas se tenga acceso a la información de ese organismo. La otra iniciativa tiene que ver con tener más inspectores en la calle. Para ello en marzo se incorporarán 100 estudiantes avanzados de ciencias económicas que trabajarán como verificadores fiscales.