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Otra Mendoza desde otra política cultural

Como parte de las "soluciones inteligentes para los problemas mendocinos", Marcelo Padilla planteó la necesidad de un reforma cultural, dejando atrás los años de escaso presupuesto y aprovechando el desarrollo de las industrias culturales.
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Desde la reapertura democrática Mendoza tuvo distintas gestiones culturales, de distintos signos políticos, en épocas de prosperidad y de crisis. Pero si algo han tenido en común las mismas, es que desde el Poder Ejecutivo, nunca le dieron la debida atención que merecían. Algunas más, otras menos, pero nunca a la altura de la 4ta. provincia en importancia del país.

En principio, creo que nunca se dimensionaron las posibilidades estratégicas que tiene el sector en términos de desarrollo y crecimiento. Por ello, siempre se las vieron negras los funcionarios del área con el magro presupuesto con que contaban y con que cuentan. Recordemos que el presupuesto cultural de la provincia no llega al 1%, mientras que la provincia de San Luis por ejemplo, destina casi el 4% a cultural.

Hoy volvemos a fojas cero en la discusión sobre el tema. La Mendoza 2012 tiene, otra vez, la gran oportunidad de apostar al desarrollo cultural de la provincia. El tema de las industrias culturales, tibiamente explorado por los gobiernos precedentes, debería formar parte de la agenda del nuevo gobierno.

Límites y ventajas comparativas

No es nuevo decir que Mendoza es tierra de producción de cultura. Sus miles de plásticos, escultores, realizadores de cine y video, bailarines, músicos, actores y escritores, entre otros, conforman un rico mosaico de producción cultural. Y esto forma parte de una importante tradición en la región que viene de varias décadas atrás. Sin embargo, nunca se llegó a conformar en la provincia un polo de desarrollo de industria cultural que potenciara estas producciones en un mercado cultural propio, con proyección nacional e internacional. Algunas de las razones de aquellos límites podrían sintetizarse en las siguientes causas:

1-El histórico carácter centralizado del desarrollo nacional, focalizado en Buenos Aires y Capital Federal, constituyó siempre un obstáculo para el desarrollo de algunos rubros económicos en las provincias.

2-El rol preponderantemente agrícola de nuestra economía provincial, que no diversificó la economía hacia otras áreas durante décadas, lo cual limitó la visión de empresarios locales para pensar a la cultura como mercado posible.

3-La falta de una discusión estratégica en el ámbito estatal para plantearse un desarrollo de negocios culturales hacia adentro y hacia afuera de la provincia.

4-La permanente resistencia de los artistas locales a pensar a la cultura como hecho productivo y económico, aferrándose a la visión de la cultura como hecho puramente creativo. 

5-La indiferencia sistemática de los distintos gobiernos provinciales respecto del órgano ejecutor de políticas culturales. Presupuestos raquíticos y falta de capacitación de los responsables en ejecutarlas, han convertido al área de cultura oficial en una oficina pública de reclamos.

6-Por otro lado, las escuelas y facultades de artes presentan, un déficit importante en la formación de sus egresados respecto de esta discusión. Prima un imaginario pudoroso para pensar a la cultura, ostentando posiciones supuestamente independientes y alternativas que se resisten a reflexionar su producción en términos políticos y económicos.

Posibilidades de desarrollo

Para que exista una industria cultural se tienen que conjugar inevitablemente los intereses de cuatro espacios: el estado, los empresarios, los artistas y el público. Esto es, decisión política, inversión de capital, productos y quienes hacen un uso social de los mismos a través de los cuales se identifican. La pregunta es ¿cómo articular una estructura de funcionamiento burocrática eficiente que monitoree las acciones, diseñe políticas de promoción, de distribución y construya audiencias y consumidores de productos culturales mendocinos, tanto en la propia provincia como a nivel nacional e internacional?

Creemos que, en este sentido, es el Estado quien debe necesariamente asumir el rol de Estado Empresario. Si no hay mercado, hay que crearlo, y, para crearlo, el Estado deberá invertir capital en recursos humanos, en infraestructura y en campañas de comunicación estratégicas. La acción del Estado entonces será estratégica, y en una primera instancia asumirá además el rol de articulador, orientador, promotor y gestor del proyecto. Pero además, se hará fundamental pensar un sistema democrático y participativo donde se involucre a las PYMES culturales, a las asociaciones de artistas, a los medios de comunicación y a la Universidad Nacional y las universidades privadas, con el fin de legitimar y consensuar colectivamente las acciones a encarar. Como así también, encarar una política de atracción de capitales locales que, desde otros rubros productivos (por ejemplo vitivinicultura y turismo) inviertan en producciones de cine, de música y de libros, lo cual representaría ventajas en la promoción de la provincia, en definitiva, beneficios para sus empresas.

Finalmente, un problema no menor, resulta imaginar la proyección en el tiempo de este emprendimiento. ¿Cómo figurarse la durabilidad de este proyecto para que no quede en buenas intenciones, en declaraciones políticas o en voluntarismos? ¿Cómo plantearlo desde una Política de Estado que sea abrazada por los gobiernos de turno, cualquiera sea el color político que los defina? Para garantizarlo, debemos reflexionar sobre la posibilidad de construir un proyecto de ley provincial, que estipule la creación de un área estatal, una especie de Instituto  “Industria Cultural Mendoza”, que designe una estructura de funcionamiento propia, una infraestructura localizada y un presupuesto que sostenga esta estructura. Es que no son pocas las ventajas para la provincia si esto se materializara a través de un proyecto serio, que realmente inaugure un nuevo rubro de negocios, cree empleo estable y produzca ganancias, reafirme la identidad local y agregue valor a la economía provincial. La proyección de la provincia lo está necesitando.

Propuestas de acción para el desarrollo de la industria cultural en Mendoza

a- Legislación

-Impulsar desde el poder ejecutivo una ley que regule las actividades audiovisuales, fonográficas y editoriales en la provincia, a través de la creación de un “Instituto para el desarrollo de la Industria Cultural de Mendoza”.

b- Información cultural

-Recuperar el sistema de información y comunicación cultural de la secretaría de cultura del gobierno provincia que propicie el relevamiento, registro, análisis e investigación de los sectores que componen la industria cultural local.

-Poner en marcha un observatorio cultural entre el gobierno provincial y la Universidad Nacional de Cuyo para el estudio e investigación del mercado cultural, de las tendencias de consumo y la elaboración de planes de promoción y fomento en el desarrollo de audiencia locales.

c- Infraestructura

-Elaborar un proyecto de obra pública para la instalación de un complejo audiovisual y fonográfico estatal que impulse producciones locales, distribuya las mismas y exporte a nivel internacional dichos productos y que se constituya en el espacio físico de funcionamiento del Instituto para el desarrollo de la “Industria Cultural de Mendoza”.

d- Servicios culturales

-Crear en el ámbito estatal una videoteca publica provincial que difunda el cine nacional y provincial y permita a los usuarios socios relacionarse con las producciones cinematográficas locales y nacionales.

-Impulsar desde el área de cultura gubernamental, la creación en todos los municipios de videotecas públicas que en sistema de red se integren a la videoteca publica provincial.

-Impulsar desde el área de cultura gubernamental la creación de un sello discográfico provincial, que tenga como objetivo, la producción, distribución y difusión de las producciones discográfica musicales de Mendoza.

-Recuperar desde el gobierno provincial la Comisión de cine, encargada de promover a Mendoza como plaza cinematográfica a nivel nacional e internacional.

-Recuperar a través de un plan integral el área Ediciones Culturales de Mendoza, dependiente de la secretaría de cultura del gobierno provincial que impulse en el marco de estas iniciativas, la publicación y distribución de libros de autores mendocinos.

e- Capacitación

-Crear un programa de capacitación permanente para el sector de la industria cultural, que acredite una currícula anual, a través del cual se dicten clases y talleres de perfeccionamiento en el uso de la tecnología, la producción y las artes que involucran a los sectores de la industria cultural.

f- Eventos del sector

-Realizar una feria anual de la Industria Cultural de Mendoza de carácter nacional, en la cual se exponga las producciones de los hacedores culturales locales.

g- Financiamiento

-Crear una línea de financiamiento de créditos a tasa fija para Pymes culturales.

-Crear un fondo de fomento para la producción audiovisual, fonográfica y editorial de Mendoza que permita financiar películas, discos y libros de artistas mendocinos.

h- Comunicación

-Elaborar un plan de comunicación integral en la provincia para la difusión de la industria cultural mendocina, que involucre al sector empresarial y comercial, acerca de los beneficios para la provincia que implica el desarrollo de esto rubros en sus aspectos económicos y culturales.

-Crear una revista electrónica de cultura que no solo difunda actividades sino que ponga al servicio de la comunidad virtual, ejes de discusión críticos sobre la expresiones culturales, las políticas culturales, los fenómenos identitarios de los jóvenes. La misma deberá tener un diseño y perfil que no se identifique con el gobierno, deber servir de puente de comunicación y expresión para aquellos que participan de redes virtuales y no les interesa la cultura oficial.

*El presente texto fue elaborado a partir del estudio de “consumos culturales en Mendoza” junto a la Lic. Lucía Bagini.