La salida de Pérez Hualde y un cambio en la Corte que generó alegría en el Gobierno
Todo vuelve. Ese parece ser el mensaje político que recibió ayer el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Alejandro Pérez Hualde, a quien le quedan pocos días en ese cargo de privilegio. El máximo tribunal eligió como presidente a Pedro Llorente, en un cambio que sorprendió y que tiene un fuerte trasfondo político, sobre todo por el voto decisivo de Mario Adaro, quien votó en contra de Pérez Hualde y generó sonrisas en su antiguo lugar de trabajo, la Casa de Gobierno.
Pérez Hualde tuvo fuertes enfrentamientos con el Poder Ejecutivo, principalmente por el nombramiento de jueces y también por los “suplentes”, es decir, los conjueces que cubrieron vacantes de manera interina. La pelea estuvo encarnada siempre en el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, quien fue el encargado de los cuestionamientos más groseros. Adaro, por entonces ministro de Gobierno, hacía las veces de “componedor”.
|
|
Algunos lo bautizaron como la lucha de la “águilas” y las “palomas” del Gobierno contra la Justicia. Mientras Cazabán amenazaba con iniciarle juicio político y la destitución, Adaro se reunía con Pérez Hualde para hacer las paces.
Ayer, el golpe de gracia se lo dio, curiosamente, Adaro, una “paloma” del Gabinete de Jaque, para el deleite del ahora desaparecido de la escena pública Cazabán. La votación en la Corte fue dividida: el ala autodenominado "renovadora" del máximo tribunal (formada por Carlos Böhm, Pérez Hualde y Jorge Nanclares). Pero la parte más conservadora logró cuatro votos, con el autovoto de Llorente y el apoyo de Fernando Romano y Hermán Salvini. El voto decisivo fue el de Mario Adaro, quien también logró su cometido de ser parte de la "sala laboral" de la Corte, como pretendía.
Adaro había llegado a la Corte prometiendo profundizar las reformas iniciadas por Nanclares y Pérez Hualde, pero a la hora de votar les dio la espalda. Se entiende que Adaro es renovador, por escencia, pero también dejó en claro con su voto que tiene formación política y no será un miembro fácil de arrear por las líneas internas preestablecidas entre los jueces de la Corte.
Hoy la pelea tendrá otro capítulo. El Senado decidirá sobre la postulación de Dardo Fernández como juez. Se trata de un amigo de Alejandro Cazabán que ya fue bochado para un cargo similar y que Pérez Hualde sacó como conjuez, desatando la guerra. Ahora Jaque lo volvió a postular, a pesar de la negativa anterior.
La decisión de Adaro y la Corte tiene, además, otro mensaje político. Le deja el camino despejado al gobernador electo Francisco Pérez, quien iniciará su gestión en diciembre con un nuevo jefe en Tribunales. Borrón y cuenta nueva. "Con Pérez la relación tampoco era buena, la única obra que hicieron, que es el edificio de San Martín, se demora mucho más de lo previsto", explican desde Tribunales.
Llorente fue presidente de ese Tribunal por 10 años y está signado como un juez permeable o, por decirlo mejor, menos “conflictivo” respecto del Poder Ejecutivo. Fue senador provincial por el radicalismo y presidente provisional del Senado. Ya cumplió 70 años y tiene su trámite jubilatorio en marcha, por lo que su retiro depende sólo de su voluntad, tal como pasa con otros magistrados, como Fernando Romano. De hecho, se especula con que Pérez será el encargado de designar un par de "supremos" en los próximos años.
A Llorente le va a tocar enfrentar, por ejemplo, la disputa por el presupuesto y también algunos conflictos latentes, como la decisión de obligar a los jueces a aportar a la Obra Social de Empleados Públicos.
La pelea interna
|
La página del Colegio de Abogados refleja los conflictos.
|
La votación de ayer también deja en claro que la Corte está fuertemente dividida. Los que saben interpretar la realidad de los pasillos de Tribunales explican que, por ejemplo, los otros ministros dejaron solo a Pérez Hualde en el último conflicto con el Poder Ejecutivo y hasta en la decisión de cuestionar el fallo de los conjueces que ordena la restitución del fiscal Camargo. Pero el desgaste del Pérez Hualde también viene de adentro.
Los abogados limaron al presidente de la Corte oponiéndose a muchas de las medidas que tomó puertas adentro del Palacio de Justicia. Una de las batallas más fuertes es por la creación de los Tribunales de Gestión Asociada, tema por el cual el Colegio de Abogados presentó amparos y duros cuestionamientos.