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Acerca del futuro de Leonel Messi

Ezequiel Fernández Moores escribió para La Nación desde un bar de Barcelona, mientras miraba a Messi jugar en el Monumental.

“Estoy a 150 metros del Camp Nou, pero Messi juega en el Monumental. Es la una de la mañana. Hay fiesta en la calle y también dentro del bar de peruanos en la Carrer del Benavent. Se celebra el día de la Virgen del Remei, patrona del barrio de Les Corts. Por la TV, la Argentina le gana fácil a un Chile flojo. El relator se entusiasma. Messi, sin brillos especiales, rompe una sequía increíble de 913 días y 16 partidos oficiales sin anotar para la selección. A los pocos catalanes que siguen el partido no les sorprende el gol. Lio lleva 196 goles en 281 partidos en Barcelona. Con 16 goles en 12 partidos, está en su mejor inicio de temporada. Le faltan 39 para convertirse en el máximo goleador en la historia del club. Una formidable media general de 0,69 goles por partido que, sin embargo, como advirtió el diario español Marca, baja a 0,31 con la Argentina y a 0,20 si contáramos sólo los cotejos oficiales de la selección. A pocos aquí les interesa ese detalle.

“Sí, en cambio, llama la atención ver a Messi como capitán. Discutiendo con el árbitro, protestar fallos y hasta reclamar a sus compañeros. Dos días antes del partido contra Grecia, en el Mundial de Sudáfrica, Diego Maradona le comunicó a Messi que le daría la cinta. Y Lio, que se pasaba las noches mirando una serie de narcotraficantes colombianos y dormía hasta tarde, se puso nervioso. No sabía qué decir en la arenga previa. Pidió consejo a su experimentado compañero de habitación. ‘Decí lo que sentís’, le respondió Juan Sebastián Verón. Messi se trabó y el equipo salió casi directo a la cancha. Messi, se sabe, prefiere hablar con la pelota”, inicia.

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