Paula, la hija del intendente Gimenez, ya descansa en paz
Paula Florencia Gimenez (21), la hija del intendente de San Martín, Jorge Omar Gimenez, y de Cristina Pérez, reposó en su última morada en el cementerio privado de Junín, La Paz de los Olivos, minutos antes del mediodía, cuando el cajón que contenía sus restos mortales bajó y se introdujo en la tierra, bajo un cielo plomizo, acerado por la presencia de las cenizas del volcán Puyehue.
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Y fue el mismo Jaque uno de los primeros en pisar el césped que conducía hasta la tumba donde en breve sería inhumada la joven que el miércoles, en la intersección de 9 de Julio y Las Correas, en Junín, fue la protagonista del tremendo choque entre el Peugeot 207 azul que conducía y el árbol que frenó intempestivamente su marcha, casi a las 16, cuando los vecinos, a punto de finalizar la siesta, escucharon "algo como una explosión".
Los comentarios más sentidos -antes del entierro- fueron que "la chica, en apariencia, no llevaba puesto el cinturón de seguridad". "Que el airbag se accionó pero que Paula por el impacto saltó sobre su costado izquierdo y con la cabeza golpeó contra el parante del rodado". Ese terrible golpe la dejó inconsciente para nunca más dejarla retomar la realidad de los mortales que ya la extrañan.
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El pueblo de San Martín saludó sentidamente el dolido intendente Gimenez.
Visiblemente quebrados y apoyados por el pueblo de San Martín, que antes de las 11 se reunió en torno a la sala de sepelios Milio para saludar a Paula, el intendente Gimenez y su ex esposa Cristina acompañaron en todo momento el último viaje de su hija. La mujer, abrazando muy fuerte un oso pardo, muy grande, seguramente el que había preferido en vida la joven estudiante, que estaba a punto de convertirse en la jefa de relaciones públicas de un nuevo boliche en San Martín.
Quienes conocieron profundamente en vida a Paula aseguraron que la chica era muy fuerte, "en eso se parecía al padre", que era totalmente solidaria y desprendida, a tal punto "que si a una amiga le gustaba la remera recién comprada que tenía puesta, se la sacaba y la regalaba, aunque después sus padres la retaran", que era una líder nata, "no en vano era la hija de dos fuertes personalidades conocidas en San Martín", y que no le tenía miedo a los desafíos, "eso lo demostraba todo el tiempo, cuando asumía un nuevo trabajo o una carrera de estudios".
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Cristina Pérez, a bordo de uno de los autos de la cochería Milio, abrazada por otra de sus hijas.
La chica hacía poco que había ingresado al Departamento General de Irrigación, "en Mendoza" a trabajar. Estudiaba en la Universidad Maza "de Mendoza" publicidad. "Estaba muy ligada a la creatividad y a las relaciones sociales", resumieron quienes no podían creer que ya no estaba entre ellos.
Celso Jaque arribó al sepelio cerca de las 10.30, acompañado por sus colaboradores, entre ellos, su jefe de prensa, Ricardo Funes.
Igual que ayer, apenas sintió suelo de la sala velatoria bajo sus pies, se le transfiguró el rostro y bajó la mirada.
Poco después salió -antes de las 11- de la sala ya con los ojos casi ensangrentados, de tanto dolor compartido con Omar Gimenez, quien literalmente, cada tanto, se recostaba sobre el cajón donde yacía su querida hija, lo abrazaba y sollozaba, desconsolado, como ayer, al lado del vicepresidente Cobos, quien también tiene una hija de una edad similar a la de Paula.
Y fueron muchos los comentarios al pasar. Todos hablaban de la injusticia de la vida. De lo irrecuperable. De lo que se pierde en un minuto "nada más". Y del mal momento que atraviesa el caudillo comunal de la patria chacarera. A pesar de las diferencias políticas, todos manifestaron su solidaridad con "el Omar, que ahora más que nunca nos necesita bien", reflexionaron.
Radicales, socialistas, demócratas, entre otros, no paraban de tomarse el rostro y fijar la mirada en el suelo. Cuando la levantaban, tenían la mirada como perdida, tal vez recordando a un ser querido y ya desaparecido.
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Hasta el jefe de la Distrital Zona Este, Daniel Silva, rodeado de colaboradores, tenía el rostro más que serio. Triste se podría decir. Pero eso no le permitió que descuidara sus obligaciones, con un handy siempre al lado de su boca, instruyendo a sus subalternos, coordinando la mejor forma para que transitara el cortejo que tardó unos 55 minutos en llegar a destino, "por la calle Advíncula Moyano", se le oyó decir.
Representantes de la Cámara de Comercio de San Martín, del Centro de Bodegueros del Este, amas de casa y peones con sus hijos en brazos que confesaban tener sed. Jóvenes que habían perdido la risa y otros que portaban globos para ser soltados en el cementerio y madres que lloraban, sintiendo lo que sentía Cristina y Omar, siguieron con profundo respeto el acompañamiento que recorrió las calles del centro de San Martín, hasta llegar al cementerio donde muchos se reunieron nuevamente con difuntos entrañables.
En el acompañamiento iban Carlos Ciurca, a pie durante los primeros 200 metros. También el ministro de Seguridad provincial, Carlos Aranda, a bordo de un flamante auto gris, nunca dejando la radio que llevaba en su diestra, anoticiándose de unos detenidos en la Capital de Mendoza y él mismo coordinando el tralado de los sospechosos.
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El candidato a vicegobernador de Mendoza, Carlos Ciurca, durante varios metros siguió el acompañamiento a pie.
Mucho más adelante, en el cementerio en Junín, estaba el candidato a gobernador, Francisco Paco Pérez, quien estaba acompañado por el ex intendente de Junín, Dante Pellegrini, también vecino del San Martín, precisamente del barrio Jardín de los Andes, por Andrés Da Rold, quien el domingo busca hacerse con la intendencia de Rivadavia y Olfi Lafalla.
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Da Rold, junto a Dante Pellegrini, desupués del entierro buscó a un familiar en campo santo, se sentó en el pasto y pasó varios minutos recordando a un ser querido.
También el cementerio esperaban por el cortejo los intendentes radicales territoriales de Junín, Mario Abed y Gerardo del Río, de Rivadavia. Abed ayer fue quien recibió a Julio Cobos en el sepelio y también quien lo escoltó al encuentro con el intendente Gimenez.
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Abed, Del Río y efectivos policiales del Este mendocino, esperando el acompañamiento de Paula Florencia.
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El cortejo ingresó al cementerio antes del mediodía, cuando comenzó a rezarse un sentido rosario para Paula, antes de que volaran globos en su memoria y honor. Antes de que encontrara el eterno reposo en un hermoso jardín de gente.