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En el año electoral, Moyano canjea moderación por más poder político

En la primera línea de la CGT todavía discurren en la mejor forma de acomodarse a la nueva dinámica de poder que emergió tras la desaparición física de Néstor Kirchner. Inicialmente, los fantasmas se apoderaron de Moyano y su entorno y la reacción, casi visceral, fue la de abroquelarse y contragolpear.
Moyano firme hacia la carrera política.
Moyano firme hacia la carrera política.

La necesidad de asegurar una pauta salarial que le gane a la inflación y la apuesta por hacerse de espacios clave en la mayoría de las listas del kirchnerismo para las próximas elecciones constituyen los dos principales objetivos políticos que se autoimpuso la conducción de la CGT, en manos de Hugo Moyano, para el año que comienza.

El líder sindical es consciente de que no se trata de desafíos menores y sabe que sus pasos estarán fuertemente condicionados por la dinámica de su relación con el gobierno de Cristina Fernández, la marcha de las negociaciones por el desdibujado acuerdo social con los sectores empresarios y sus propios avatares en el terreno judicial, la cuestión que por estos días más le quita el sueño. Me soltaron la mano”, martilla una y otra vez ante sus íntimos, convencido de la existencia de un motor oficial detrás de la ofensiva judicial en su contra.

En la primera línea de la CGT todavía discurren en la mejor forma de acomodarse a la nueva dinámica de poder que emergió tras la desaparición física de Néstor Kirchner. Inicialmente, los fantasmas se apoderaron de Moyano y su entorno y la reacción, casi visceral, fue la de abroquelarse y contragolpear. La amenaza velada de jaquear el diálogo tripartito se inscribió en esa estrategia.

Pero con el paso del tiempo primó un espíritu más pragmático: ya más acostumbrados a los desplantes y el distanciamiento que impone la Presidenta, la cúpula cegetista optó por una especie de condescendencia limitada, que conjuga señales de encolumnamiento con los deseos de la Casa Rosada con algunos gestos importantes de autonomía.

En ese esquema destacan el sorpresivo entusiasmo sindical con la postulación porteña de Amado Boudou y la vuelta al diálogo con la Unión Industrial, a la vez que se endurece el discurso contra la inflación y el insistente reclamo de fondos para las obras sociales. Resuena el comentario de un histórico cacique sindical: Sabemos que no nos quieren, pero nos necesitan. Habrá que ver hasta dónde esa necesidad es más fuerte.


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