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Un país de contrastes
Los hechos del fin de año de 2010 bien reflejan, a manera de postal, la contrastante realidad de la Argentina. Por un lado, un boom de consumo, un nivel de crecimiento de la economía franco, éxodo de turistas, aumento de las reservas del Banco Central; por el otro, los cortes de energía eléctrica, la falta de combustible y de billetes en los bancos y la emergencia de reclamos sociales de sectores postergados motorizados, en muchos casos, por organizaciones quasi mafiosas que hacen de la pobreza un negocio fenomenal. Esta es, al fin y al cabo, la radiografía de un país en donde todo se ata a la coyuntura y casi nada se hace a fin de atacar la raíz de los problemas. Y este es un defecto no sólo de este gobierno. Justo es decir que tampoco abundan en las otras fuerzas políticas las evidencias de una aproximación diferente a los grandes desafíos del país. Basta con escuchar lo que dicen y hacen muchos de sus dirigentes para confirmar este aserto.