Presenta:

Cristina Kirchner "for ever"

Foto: Perfil
Foto: Perfil

El internismo es un mal de la política que afecta a partidos y gobiernos. Es producto de la lucha constante por espacios de poder en pos de satisfacer unas veces ambiciones personales y otras, negocios.

En el Gobierno de los Kirchner, la omnipresencia de Néstor Kirchner jugaba un rol clave para sofocar cualquier atisbo de esa lucha cruel que pudiese afectar la marcha de la gestión. Con su estilo implacable y el peso de su presencia, al ex presidente le bastaba para lograr su cometido. Las cosas son diferentes ahora. Las internas están actualmente a flor de piel y sus consecuencias complican la gestión. Una de esas complicaciones ha sido el insólito caso de la falta de billetes que perturbó a miles de argentinos entre la última semana de diciembre del año que pasó y la primera de enero. Nadie quiere hablar públicamente de una disputa de intereses y de negocios que tensó la ya de por sí poco cordial relación entre la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el ministro de Economía, Amado Boudou, por la que no se proveyeron los fondos para la modernización tecnológica de la Casa de la Moneda, lo que derivó en la necesidad de hacer un contrato de apuro con la Casa de la Moneda de Brasil para confeccionar los billetes de 100 pesos a un costo 20% mayor de lo que hubiera salido hacerlos en nuestro país.