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¿Tiene un lado bueno Guillermo Moreno?

El funcionario acusado de manipular estadísticas y patotear empresarios, es también el responsable del programa "Pescado para todos", que pasó esta semana con éxito por Mendoza. La respuesta de la gente es una prueba de las necesidades que el secretario de Comercio debería atender full time y sin guantes de boxeo.

Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior de la Nación, es ese funcionario a quien acusan de manipular las estadísticas del INDEC, de maltratar empresarios y hasta de calzarse guantes de boxeo para amenazar a los accionistas privados de Papel Prensa.

Pero, en lo que quizás sea una noticia para muchos, Moreno también es el encargado del programa “Pescado para todos”, una iniciativa para acercar este alimento a un precio muy especial a los sectores populares del país.

Los camiones del programa pasaron por algunos departamentos de Mendoza esta semana e hicieron furor. Cientos de personas se avalanzaron sobre los productos que llegaban en los “rodados K”, a pesar de que no hubo demasiada difusión de su llegada. Los comentarios fueron unánimete elogiosos respecto de la calidad del pescado y por supuesto, del precio al que se vendía.

Salvando detalles, también fue elogiada la organización. No había tope para las compras y cada venta generaba su respectivo aporte al Estado, gracias a los controladores fiscales que llevaban los camiones. Y ahora la idea se prolonga con el programa “Carne para todos”, que también podría ser un éxito.

A priori, tampoco han aparecido sospechas sobre la transparencia del plan. El precio preferencial surge, según los que la conocen, de la compra directa, sin eslabones, del alimento. Y de los grandes volúmenes de ventas que los productores se aseguran haciendo trato directo con el gobierno.

Por caso, en Maipú, esta semana se vendieron nada menos que 15 toneladas de pescado. Un éxito redondo. A tal punto que varios municipios ya están preparando nuevos convenios con la secretaría de Moreno para que los camiones vuelvan cuanto antes a sus departamentos. En poco más de un mes lo harán, dicen.

Tanta corrección y tantos éxitos sorprenden, porque son logros del "malo" Moreno. Pero es así. A pesar de lo que el propio kirchnerismo predica, la política y las personas no se dividen tajantemente entre buenos y malos. Hay dosis diferentes de bondad y maldad en cada individuo. En consecuencia, todo gobierno tiene cosas que hace bien y cosas que hace mal.

Moreno es parte de un gobierno que ha decidido colocar en el centro de la escena la problemática de los medios de comunicación, pero esta agenda, con el éxito de Pescado para todos, debería ser por lo menos revisada.

Mientras las vicisitudes de la guerra Kirchner-Clarín interesan a pocas personas, en la calle y frente a los camiones del pescado, en estos días se han podido ver los problemas que verdaderamente afectan a la mayoría de los mendocinos y los argentinos. Y han aparecido algunas soluciones.

Que muchas amas de casa estén dispuestas a hacer horas de cola a pesar del frío del invierno para conseguir un kilo de pescado más barato no sólo demuestra que la idea es buena. También revela, por si fuera necesario, que las necesidades de los sectores populares son muy grandes: los 10 pesos de diferencia por kilo de pescado son oro para ellos.

Esa evidencia debería marcar, o al menos incidir, en la agenda del gobierno. Los precios de los supermercados están lejos del poder adquisitivo de buena parte de la población. Los acuerdos de este tipo con la industria de los alimentos tendrían, entonces, que repetirse y ampliarse, para atenuar esa demanda insatisfecha.

El secretario de Comercio debería estar ocupado, full time, en la preparación de este tipo de programas, porque el ciudadano lo está requiriendo. Pero no. Intuimos que Moreno y su equipo ocupan sólo parte del tiempo en los planes de alimentos, pues también tiene otras misiones políticas "importantes" encomendadas por Néstor Kirchner. Entre ellas, por supuesto, la de bloquear al enemigo mediático (Clarín) en la emblemática papelera Papel Prensa.

Es allí donde Moreno vuelve a ser el malo de los dientes apretados, el señor patota. Un funcionario que los medios atacados por él, por supuesto, convierten directamente en un demonio sin matiz alguno.

La dualidad de Moreno es la dualidad del gobierno que representa. El kirchnerismo se esfuerza en imponerle al país una agenda temática acorde con sus intereses y sus conflictos. Gasta demasiada energía en este objetivo y pierde de vista los problemas reales.

Sin embargo, de tanto en tanto, en medio de semejante guerra nacional por asuntos que le importan sólo a pocos, aparece un ejemplo de las políticas que el pueblo necesita.

Es simple al fin. Esta semana, un camión de pescado fresco y una cola ávida de señoras y señores que agradecieron y festejaron su aparición en la calle han demostrado, quizás, el camino que Néstor, Cristina y Moreno deberían seguir para ser un poco más buenos.