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Ley de Glaciares: los arrugues de Jaque para no irritar a Gioja

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La decisión tomada por el gobernador Celso Jaque respecto del debate de la Ley de Glaciares permite lecturas hacia adentro y hacia fuera de la provincia.

Hace más de una semana expresábamos desde MDZ que Mendoza iría al choque del gobernador sanjuanino José Luis Gioja en el Senado Nacional, dado que el Gobierno provincial se manifestó a favor de la sanción de una norma que proteja las fuentes de agua natural y establezca jurisdicción federal sobre estos recursos, mientras que San Juan no quiere saber nada con esa normativa.

Esta postura quedó ratificada hoy, pero la actitud de “ir al choque” quedó grande para la realidad, ya que no se traducirá en una acción política contundente. Otro hubiese sido el gesto si Jaque decidía asistir a la reunión en el Senado donde hablarán los principales gobernadores cordilleranos. Pero el mandatario optó por no ir a Buenos Aires y mandar en su lugar a un funcionario al evento donde se decidiría buena parte de la suerte del proyecto.

Parece de todos modos que este gesto de “no ir al choque” con el supremo gobernador Gioja no alcanzó, ya que el gobernador también bajó del avión al secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, y decidió subir en su lugar a un funcionario de tercera línea (el coordinador de la Agencia de Cambio Climático).

Carmona es un secretario directo del gobernador y su presencia en el Senado habría demostrado certeramente el interés del Gobierno mendocino de incidir en la votación de la ley de Glaciares. Pero algo muy distinto es que un técnico intente batallar en el Senado a favor de la defensa del ambiente con los gobernadores “rebeldes” comandados por Gioja, quienes quieren privilegiar el desarrollo de la minería.

Jaque, entonces, no quiere ir al choque. Es más, ni siquiera quiere subirse al ring. Enfrente tiene un monstruo político que ya consiguió el aval de la Casa Rosada para desarrollar la minería a escala nacional. Prefiere susurrar la postura provincial, para no irritar al posible candidato a vicepresidente de Néstor o Cristina en 2011. Ya demasiado tuvo con la pelea de la promoción industrial.

Otra posibilidad es que Jaque, según le cuestionan organizaciones ambientalistas como Greenpeace, realmente no esté definido en la defensa de la ley de Glaciares. El gobernador ni siquiera recibió la semana pasada a los ambientalistas cuando vinieron a Mendoza, actitud diferente incluso a la del propio Gioja, que sí atendió a sus rivales.

Por ello Jaque tal vez se conforme con dar un pequeño gesto en el Congreso. Gesto que, en el fondo, significa exactamente lo contrario: mandando un técnico al debate político del Senado, en vez de condicionar a los gobernadores rebeldes, Jaque los está liberando. En vez de mostrar fortalece política, demuestra fragilidad y falta de convencimiento.

La última hipótesis tiene que ver con el recelo que genera el secretario de ambiente de la provincia, Guillermo Carmona, en el contexto del oficialismo y posiblemente al propio gobernador Jaque. 

De alguna manera lanzado a la pelea por la gobernación en 2011, el secretario de ambiente ha mantenido unas cuantas discusiones en el seno del gabinete por sus frenos al proyecto minero San Jorge y se ha ganado la crítica ácida de intendentes influyentes, tales como el lasherino Rubén Miranda, quienes impulsan el desarrollo de la minería.

En ese caso el gobernador, al bajarlo del avión que lo llevaba a hablar de los Glaciares en el Congreso, también está recortando las alas del proyecto político personal del secretario Carmona.