Capital: aseguran que restos de desaparecidos estaban en fosas comunes
A la confirmación del hallazgo de restos humanos con signos de tortura en el cementerio de la Capital, ahora se suma la revelación de que habrían sido encontrados en fosas comunes, de acuerdo a la metodología usada por la última dictadura militar.
Las huellas de la violencia de lo años 70, aún siguen dejando su rastro, casi imperceptible, pero rastro al fin. El trabajo que viene realizando el Cuerpo Argentino de Antropología Forense en el cuadro 33 del cementerio de la Ciudad de Mendoza, da puntual cuenta de ello.
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Ese cuerpo de profesionales sospecha que diversos restos óseos hallados allí podrían pertenecer a personas que murieron o fueron asesinadas en tiempos de la dictadura militar. Es que, entre el material analizado, hay cadáveres con las muñecas cruzadas y otros con orificios en el cráneo.
Llegar hasta allí no fue nada sencillo para MDZ; por empezar, se debió lidiar con las excusas del administrador del lugar, Ernesto Ávila, quien luego de una sugestiva llamada telefónica aseguró que debía pedirse permiso a la titular de Prensa de la municipalidad capitalina, Valeria Méndez. “Yo no puedo decir nada de nada, sin autorización de Méndez”, dijo el funcionario justo antes de volver a meterse en su oficina.
Posteriormente, hubo un persistente intento de frenar el ingreso de este diario por parte de la seguridad del lugar, a cargo de la Policía. “No podemos dejarlos ingresar, lo siento”, dijo uno de los agentes que interrumpió el paso a MDZ.
“Discúlpenos usted, pero este es un lugar público y sí podemos pasar”, respondió este cronista.
De esa manera, MDZ logró llegar al lugar para retratar la postal del horror más elocuente, donde la tragedia está acotada a una parcela de unos 600 metros cuadrados. Se trata de más de 100 tumbas que se encuentran en la parte más desolada del cementerio y cuyas improvisadas lápidas ostentan números en lugar de nombres.
“Hace más de cinco años que están estos cuerpos acá, no se por qué de pronto apareció un interés en desenterrarlos”, aseguró en estricto off the récord uno de los cuidadores del lugar, justo antes de revelar un dato escabroso: “siempre se sospechó que se trataba de desaparecidos, incluso algunas tumbas tienen seis o siete cuerpos juntos”.
Anahí Ginarte miembro de Antropología Forense, habló con diario El Sol y confirmó que “se van a realizar más excavaciones y se van a analizar todos los esqueletos que fueron exhumados”. Al mismo tiempo, aseguró que aún resta una última etapa para poder determinar en qué circunstancias perecieron aquellos cuerpos que se encontraron.
En fin, las imágenes —las pocas que pudieron tomarse, en exclusiva— hablan por sí mismas. Resta ahora que termine su trabajo el Cuerpo de Antropología Forense. Ellos tendrán la última palabra.
Posteriormente, hubo un persistente intento de frenar el ingreso de este diario por parte de la seguridad del lugar, a cargo de la Policía. “No podemos dejarlos ingresar, lo siento”, dijo uno de los agentes que interrumpió el paso a MDZ.
“Discúlpenos usted, pero este es un lugar público y sí podemos pasar”, respondió este cronista.
De esa manera, MDZ logró llegar al lugar para retratar la postal del horror más elocuente, donde la tragedia está acotada a una parcela de unos 600 metros cuadrados. Se trata de más de 100 tumbas que se encuentran en la parte más desolada del cementerio y cuyas improvisadas lápidas ostentan números en lugar de nombres.
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“Hace más de cinco años que están estos cuerpos acá, no se por qué de pronto apareció un interés en desenterrarlos”, aseguró en estricto off the récord uno de los cuidadores del lugar, justo antes de revelar un dato escabroso: “siempre se sospechó que se trataba de desaparecidos, incluso algunas tumbas tienen seis o siete cuerpos juntos”.
Anahí Ginarte miembro de Antropología Forense, habló con diario El Sol y confirmó que “se van a realizar más excavaciones y se van a analizar todos los esqueletos que fueron exhumados”. Al mismo tiempo, aseguró que aún resta una última etapa para poder determinar en qué circunstancias perecieron aquellos cuerpos que se encontraron.
En fin, las imágenes —las pocas que pudieron tomarse, en exclusiva— hablan por sí mismas. Resta ahora que termine su trabajo el Cuerpo de Antropología Forense. Ellos tendrán la última palabra.




