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Los Cuatro Fantásticos contra Highlander, o el tripartidismo posible

"El ultramencionado 'bipartidismo argentino' a sido siempre más un deseo que una realidad y ahora podría quedar demostrado cabalmente", arriesga el columnista de MDZ.
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El gobernador chubutense Mario Das Neves ofreció un fuerte golpe de timón al entente peronista opositor y lo colocó con la proa hacia el 2011 como una tercera fuerza con capacidad de operación en la próxima definición electoral. Así, no es difícil adivinar que la lucha podría dividirse en tercios, alentando la posibilidad de que la oposición le birle el poder a un gobierno que –sería necio desconocerlo y se deba a las razones que se quiera enumerar- surge a todas luces con gran respaldo popular.

Hasta la semana que terminó, cuando se sumó al Peronismo Federal como uno de sus cuatro posibles candidatos a la Presidencia, Das Neves era considerado el Omega que junto al Alfa del PJ, Néstor Kirchner, podían complementarse como dos caras muy diferentes en las primarias abiertas y por dentro de la estructura “pejotista”.

Sin embargo, ahora el neo pingüino logró darle ímpetu a su estatura política e imprimirle rumbo a un grupo que algunos detractores no dudaban, hasta ahora en que se posiciona de una manera más expectante, como “el tren fantasma” de la política argentina.

El chubutense se mostró junto con el cuyano Alberto Rodríguez Saá, los “padre e hijo” bonaerenses, Eduardo Duhalde y Felipe Solá como parte del cuarteto que reúne la sinergia de la disidencia peronista para instalarse como la tercera opción para el año que viene. Podrán o no sumarse la interna abierta desde adentro del PJ, pero lo cierto es que el grupo adquirió identidad propia.

Los Kirchner tendrán que jugar mucho más fuerte ahora en las primarias, ya sea que se trate de pingüino o pingüina, porque nada indica que el férreo ejercicio del liderazgo interno se sostenga sin traiciones, desgranamientos o búsqueda de otros aires por parte de los acomodaticios dirigentes municipales peronistas de todo el país. Ya ha pasado antes y por qué no podría pasar de nuevo que gente como Sergio Massa y hasta el renegado Daniel Scioli quieran cambiar de embarcación.

Y habrá que calcular cuál será el efecto en el electorado de las condiciones de salud de Néstor “Highlander” Kirchner, tras su segunda operación de carótida ocurrida en los primeros minutos del domingo.

La que viene será, según parece hasta ahora, una de esas elecciones en las que los resultados se dividen en tres. El ultramencionado “bipartidismo argentino” a sido siempre más un deseo que una realidad y ahora podría quedar demostrado cabalmente.

A poco de reiniciarse la democracia el líder intransigente, Oscar Alende, mostró capacidad para terciar entre peronismo y radicalismo. También aunque hoy parezca irrisorio- sucedió algo así con la UCEDE de los Alsogaray (hasta que se fundió con el peronismo menemista), con el MODIN de Aldo Rico (hasta que lo deglutió la interna peronista), El FREPASO de José Octavio Bordón y el Chacho Álvarez (hasta que implosionó y repartió dirigentes que fueron parte desde el gobierno de De la Rua hasta el actual de los Kirchner), Domingo Cavallo y su Acción por la República (hasta que se fue cuando la sociedad pidió “que se vayan todos”) y Elisa Carrió, con alguno de sus partidos sustentandos en el alerta temprana de catástrofes (hasta que sus pronósticos perdieron rating en el electorado).

Como vemos no es anormal que peronismo y radicalismo disputen el primer puesto con un tercero. Y ese tercero se ha constituido con fuerza. En una foto que muchos creían imposible, sólo faltaron Francisco de Narváez y Carlos Menem, pero están, como tampoco faltarán el “presidente por un día” Ramón Puerta, el “presidente de la semana” Adolfo Rodríguez Saá y uno que, si se llega aceptar la representación formal de la escudería disidente, podría salir, contrariamente a lo que el humor callejero le endilga, primero en una carrera: la presidencial, como es Carlos Reutemann, quien estuvo en el acto de presentación del sector.

La división por tercios es el objetivo de toda la oposición. Y es por eso –y solo por eso- que no hay reedición de una Alianza, a pesar del fuerte diálogo horizontal que existe entre el Peronismo Federal y sectores del radicalismo vinculados centralmente a Julio Cobos.