El juez Romano declaró ante Bento por su presunta complicidad con la dictadura
El camarista Otilio Romano declaró ante el juez federal Walter Bento por su presunta complicidad con la dictadura, imputación que formuló el magistrado el viernes pasado en lo que se considera un hecho histórico. El acusado habló y aseguró que se atuvo al Código Penal Militar que se regía en la época.
Justamente, como sospechoso de omisión “sistemática y prolongada en el tiempo, de promover la persecución y la represión” está tildado Romano en la resolución de Bento cuando el viernes pasado se realizó la imputación de los magistrados. Durante la tarde, el ex fiscal será indagado por cada uno de los casos, siendo el primero un habeas corpus que hizo Aguinaga, su abogado defensor que en aquel momento estaba representado a una persona investigada por el acusado.
Romano ha sido el primer indagado por el juez Bento por su presunta participación en el aparato represivo que hubo en Mendoza durante el gobierno militar. En los próximos días, Luis Miret (este viernes), Guillermo Max Petra Recabarren (próximo martes) y Rolando Carrizo (el miércoles) serán citados a declarar. Los últimos dos hombres ya han dejado de ejercer y no tienen los fueros que sí protegen a los primeros.
Un ataque al “aparato de la impunidad”
Sin dudarlo para muchos integrantes de organizaciones que luchan por los derechos humanos, este jueves ha sido un día histórico no sólo para la provincia, sino también para el país. Los que padecieron la dictadura y que perdieron seres queridos o los que fueron presos por ella comenzaron a palpitar “justicia”.
Mientras varios familiares de los desaparecidos se iban concentrando para la habitual marcha de los jueves, la abogada de una de las querellantes habló con la prensa. La doctora Viviana Beigel, en calidad de representante de Luz Faingold (presa política), señaló que se está haciendo una investigación “por omisión a las denuncias que realizaban los propios presos políticos por apremios y torturas, muchas de ellas fueron archivadas por el fiscal Romano”.
En cuanto a la diferencia de la imputación ya que Miret sólo está acusado por omisión y a Romano se le carga el delito de “participación secundaria”, Beigel explicó: “Son distintas figuras, pero en Romano el caso sería más grave porque tiene una mayor intervención: por su omisión reiterada y prolongada en el tiempo. Él debía promover los hechos y él ordenaba el archivo de las causas.”
“Es un día histórico a nivel nacional”, señaló la abogada quien defiende a una joven que fue detenida cuando tenía 17 años y tuvo que vivir en el exilio durante ocho años en Francia, hasta que en 1983 volvió para denunciar la atrocidad que había vivido. Ella era menor y cuando declaró lo hizo ante Romano y el juez Miret. Gracias a un amparo que presentó Aguinaga, ella pudo salir del país, pasar por Uruguay para luego refugiarse lejos de su tierra.
Al consultarle qué sentía al saber que su defensor en aquel momento, ahora representa al integrante de la Justicia que la detuvo, Faingold se limitó a decir: “Contradicciones tenemos todos. Él (por Aguinaga) era amigo de mi familia y me defendió para ayudarme porque se dio cuenta de que era inocente”.
En tanto, también se hizo presente en el 3º piso de los Tribunales Federales. "Empieza a desarmarse el aparato de la impunidad”, dijo el ex preso político, quien también ha sido impulsor contra los ahora camaristas federales Romano y Miret. Sin dudarlo, el militante señaló que los magistrados son “delincuentes intelectuales” ya que “ellos no recibían órdenes de un general o un teniente”.
Sin escatimar palabras, Rule fue duro: “Hay diferencias entre un juez y un mero verdugo” y se mostró satisfecho con lo que la Justicia Federal está haciendo, más allá de que Romano no fue imputado con la misma acusación que formuló el fiscal Palermo: “Es un salto grande que ha hecho el juez Bento. Por fin, empieza a desarmarse el aparato de la impunidad”.