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Promoción: en una reunión secreta, Jaque y Cazabán sufrieron un revés empresarial

Un día antes de la reunión de gabinete, el mandatario y el secretario General de la Gobernación se encontraron con los hombres de negocios del sur. No aceptan levantar el amparo a cambio de obras para Mendoza. Quieren beneficios empresariales concretos para competir en igualdad de condiciones.
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La reunión de este lunes entre Celso Jaque, su gabinete y parte del empresariado sanrafaelino fue parte de un montaje. El encuentro válido, donde los hombres de negocios de Sur hicieron oír sus voces se produjo el domingo por la noche. Y de ella sólo participaron como invitados el gobernador y el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán.

La respuesta de los empresarios fue contundente: no aceptarán ningún tipo de acuerdo para retirar el recurso de amparo que frenó la promoción industrial en el resto de Cuyo; salvo, claro, que existan beneficios concretos para sus emprendimientos.

“No queremos obras. A nosotros no nos interesa un dique más o una ruta menos. Queremos estar en igualdad de condiciones para competir con nuestros productos”, aseguraron.

Frente a este panorama, la negociación llevada adelante por Jaque con sus pares de San Juan y La Rioja, José Luis Gioja y Luis Beder Herrera, para levantar la medida judicial y evitar llevar a fondo las confrontaciones provinciales quedará en la nada.

Los empresarios están dispuestos a negociar, pero bajo las condiciones que ellos impongan. No van a levantar el amparo sólo porque desde el Gobierno Nacional entiendan que debe haber una conciliación. Lo harán sólo cuando la Justicia así lo entienda. Y retirarán la medida cautelar únicamente si obtienen un respuesta satisfactoria a sus peticiones.

Quieren evitar que un intercambio de concesiones con las provincias involucradas y con la Nación termine del mismo modo que hace siete años. Aceptaron levantar un amparo bajo la promesa de la construcción de Portezuelo del Viento. Cumplieron con su parte y debieron consolarse con una postergación casi perpetua para la realización de la megaobra.

Por eso, ahora, frente a un panorama casi idéntico, pretenden dar vuelta el juego y ser ellos quienes manejen a su antojo las cartas ganadoras. Hablarán, sí, siempre y cuando se acepten las condiciones y los parámetros que establecerán cuando sean citados a una conciliación.

A nivel político, las aguas están dividas dentro del Ejecutivo provincial. Hay quienes buscan poner un punto final a este tema, transar y sacar el mayor rédito posible traducido en obras. Para eso, será fundamental dar el gusto a San Juan y La Rioja para que sus gobernadores hagan lobby en la Casa Rosada a favor de Mendoza.

Otros, sin embargo, se oponen de lleno a cualquier arreglo. Suponen que, de hacerlo, el gobierno perderá la poca o nula credibilidad que tiene. La gente lo percibirá como una “entrega” y se lo hará notar. Si no hay desdoblamiento de elecciones, la caída el año que viene puede ser aún mayor que la estrepitosa derrota en las legislativas de 2009.