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Los que hacen latir la política en el PJ y el PD

Los demócratas viven jornadas de efervescencia en búsqueda de un candidato a presidente a quien apoyar en 2011. Gustavo Gutiérrez ha vuelto al ruedo y De Marchi se prepara empujar al partido al filoperonismo. Mientras los gansos acaloran este debate, un polémico funcionario mueve sus fichas y despierta sospechas en el oficialismo: ¿López Puelles será candidato a algo en 2011?

El Partido Demócrata debate en estos días algo más que el matrimonio homosexual. Reconocen en su seno que hay un estado de “efervescencia” por la vinculación electoral del partido a nivel nacional en 2011. La tradicional agrupación mendocina, es un hecho, acompañará a alguno de los candidatos a presidente del próximo año. Pero todavía no saben a quién y los nombres en danza dividen profundamente sus aguas.

Bajo el manto de silencio que todavía tiende el mundial de fútbol que se disputa en Sudáfrica sobre la política local, algunos dirigentes demócratas han aprovechado para mover sus fichas y tratar de inclinar la balanza. Cuando la provincia despierte del sueño futbolístico, decubrirá que una vieja figura, Gustavo Gutiérrez (foto de Los Andes), está de vuelta. El viejo caudillo ganso es uno de los operadores de Patricia Bullrich en Mendoza, y por ende, conexión local con Elisa Carrió, con quien Gutiérrez tiene una amistad de años. Dicen que cuenta para ello con el apoyo de otro dirigente de peso, Gabriel Llano.

Lejos de Gutiérrez y la opción Carrió, Omar De Marchi empuja para revivir el vapuleado vínculo del PD con Mauricio Macri. El gran problema para el diputado nacional y empresario es la propia inestabilidad del potencial candidato a presidente del PRO. Nadie puede pronosticar en el PD mendocino hoy si el jefe de gobierno porteño será finalmente el candidato presidencial anti-K, o si ese lugar lo ocupará Francisco De Narváez. O si irán ambos por separado.

Más ruido mete en el PD Eduardo Duhalde, otro proclamado postulante opositor al sillón de Rivadavia, cercano a De Narváez, Macri e incluso a algunos demócratas mendocinos, que está próximo a hacer pie en Mendoza.

Lo cierto es que, en este panorama incierto, De Marchi mantiene línea abierta con todos los dirigentes nacionales filoperonistas y llegado el momento empujará al PD para que se decida por alguna de las variantes en danza. O por la alianza electoral que los peronistas antikirchneristas generen.

Así están las cosas hoy en el PD: puede ir en los próximos comicios con el peronismo o con Carrió (en persona, o el candidato que ella bendiga). Y se brotan algunos militantes gansos ante la sola posibilidad de que los fusionen con una variante del justicialismo.

Una reacción inexplicable si se analiza lo cerca del PJ que está el partido mendocino desde hace más de un año.

Efecto Parisi y la guerra interna de Luján. Una de las señales inequívocas de la efervescencia gansa es la convivencia cada vez más difícil entre el intendente de Luján, Omar Parisi, y el pleno de ediles demócratas del Concejo Deliberante departamental.

Los concejales decidieron dejar sólo a Parisi este jueves, en un acto en el que el intendente se unió una vez más al gobernador Celso Jaque (foto), esta vez para la entrega de 90 notebooks en una escuela de la localidad de Ugarteche.

Hubo una excusa para el faltazo. El presidente del Concejo, Andrés Sconfienza, dice que los concejales del PD están calientes con Parisi porque defiende a un funcionario pícaro que aprovechó una misión oficial a Europa para quedarse de vacaciones en el viejo continente.

Pero lo cierto es que los demócratas, independientemente de este culebrón, desde hace rato no se tragan más el romance político de Jaque y Parisi.

La guerra de pago chico. El idilio de Parisi con el gobernador es casi tan fuerte como el que mantiene el intendente de la Capital, Víctor Fayad, con el primer mandatario de la provincia. Y persigue la misma finalidad: así como Fayad usa a Jaque para incomodar a Julio Cobos, Parisi emplea estas actitudes para desacomodar a su propio rival interno, De Marchi.

De Marchi le legó la “tierra del Malbec” a Parisi al dejar la intendencia para mudarse al Congreso Nacional, pero poco después devino la ruptura política entre ambos. El mayor ejemplo de esto es que el intendente defiende en todas partes la gestión de Jaque, lo que deja pedaleando en el aire a De Marchi y su discurso antijaquista y antikirchnerista.

Esta es sólo una prueba de que los demócratas o una parte de ellos se encuentran atrapados en las redes del PJ  desde hace bastante tiempo. Una realidad que deberían asumir, casi como pacientes de diván, aquellos demócratas que braman ante la idea de que el PD sea filial de algún candidato a presidente del peronismo en 2011.

Hay más pruebas de la ligadura PD-PJ. Nunca nadie desmintió el fuerte rumor de que el justicialismo (peor aún, el kirchnerismo) habría aportado fondos para la campaña de los demócratas en las elecciones legislativas del año pasado.

Las leyes del oficialismo provincial, por otro lado, salen desde hace tiempo de la Legislatura gracias al aporte invalorable del PD.

Ante que el candidato a presidente de 2011, indudablemente el PD se debe un profundo debate acerca de su identidad y los fines de sus alianzas recientes.

Otro lujanino que hace ruido, pero en el PJ. En un coqueto barrio privado del departamento de Luján vive también Carlos López Puelles, el sorprendente director general de Escuelas de la provincia.

El funcionario tampoco se ha quedado quieto por el mundial. Aunque haberle robado algún título de diario al fútbol en estos días de euforia deportiva no lo ha favorecido, precisamente.

López Puelles protagonizó una de las pocas noticias que aportó el Gobierno provincial esta semana a la agenda pública. No puede decirse mucho, en cambio, del gobernador Celso Jaque, quien en los últimos días dio pruebas de que definitivamente ha empezado a desarmar lo que amagaba con ser una cruzada contra el Gobierno Nacional, en defensa de la provincia, por la promoción industrial.

Pero la notoriedad de López Puelles vino por el lado de la polémica: una directora, la lasherina Rosi Muñoz, dio un ruidoso portazo a la DGE. En su renuncia, se quejó del vacío político de la gestión educativa. Y peor aún: lamentó los “difusos” límites entre el gremio docente (SUTE) y el Gobierno Escolar.

Las confesiones de Muñoz dieron lugar a una saga de notas en las que MDZ sacó a la luz varias rarezas e irregularidades de la gestión de López Puelles. A saber: aumentos especiales para el grupo de supervisores que lo apoyó ferviente y aplausísticamente en la audiencia pública previa a su designación; demasiado amigables reuniones paritarias con café y masitas en su despacho con miembros del SUTE; abducción de sindicalistas del SUTE en cargos de la DGE ; y dádivas y viajes para el staff que respalda al polémico contador que aplica las políticas educativas en la provincia.

Preocupa que López Puelles haya establecido una alianza estratégica con el gremio docente: cada cual debe cumplir su rol en la ejecución y control de la política educativa y nadie debería cruzarse del otro lado del mostrador.

Pero bien cabe preguntarse aquí otra cosa: ¿para qué lo hace López Puelles?

Calladito pero ambicioso. El contador López Puelles llegó al control de la DGE con unas cuantas manchas en su foja. Algo que pretendía contradecir con su imagen de niño bueno, prolijito, de bajo perfil. Casi lo que se suele denominar como un “técnico” (aunque en su caso, técnico en otras cosas, no en educación).

Pero no pasó mucho tiempo antes de que asomara, detrás de esa fachada,  un estilo férreo y (aseguran) casi autoritario para administrar la DGE. Una forma de actuar que le marcó la puerta de salida a una subsecretaria, Livia Sández (foto), quien casi susurrando se quejó de los “maltratos” del contador mandamás, mucho antes de que Rosi Muñoz decidiera irse de su cargo.

El interrogante actual es hacia dónde va López Puelles. El justicialismo orgánico no quiso hacer ruido con la renuncia en la DGE de esta semana (el comando de Rubén Miranda, presidente partidario, se encargó de aclarar que la ida de Muñoz no era un “gesto político” de su sector contra Jaque). Lo que no quita que muchos peronistas miren de reojo al hombre que maneja la DGE y sospechen que en el horizonte del funcionario hay algún tipo de candidatura.

¿Cuál es ese destino concretamente? No atinan a responder en el peronismo. Es un “bicho raro” López Puelles, dicen. No proviene de los comités. No le sacan la ficha porque es parte del "jaquismo”, esa facción política del justicialismo que quizás el gobernador no se resigna a no armar.

Pero aunque no sepan adonde va, no les suena raro que López Puelles haya comenzado a partir del manejo de la DGE un silencioso armado político para competir el año que viene por la intendencia de Luján, o tal vez por una candidatura a legislador del tercer distrito. “Tiene perfil elevado y ganas de protagonizar”, dicen en el peronismo. Y en Luján, el terreno está abierto: el PJ hace tiempo que no puede pisar fuerte en ese departamento.

Un dato infaltable completa el cuadro: López Puelles se lleva muy bien con el supersecretario Alejandro Cazabán y es fluída su relación con el cuarto piso, eje de todo el poder, aseguran fuentes peronistas.

Una historia para seguir de cerca la del contador del Gobierno Escolar…por supuesto, cuando se termine el Mundial.