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Claves para entender el debate por el 82% móvil de las jubilaciones

Esta semana se dio un interesante debate, referido a la elevación de la jubilación al 82 por ciento del sueldo mínimo, vital y móvil. Algunos se mostraron a favor y otros en contra, pero la mayoría no sabe de qué se trata la discusión. MDZ echa luz a la cuestión. La oposición ha conseguido avanzar en el Congreso, pero el oficialismo no lo va a permitir. Una pelea en la que hay mucho de hipocresía. El costo de subir las jubilaciones al 82 % con movilidad es inicialmente de 16.000 millones de pesos.
Mientras estas líneas son escritas, en el seno del Honorable Congreso de la Nación un relevante debate se lleva adelante. Es el que está referido a la elevación de la jubilación mínima al 82 por ciento del sueldo mínimo, vital y móvil.

En ese marco, esta semana la Comisión de Previsión y Seguridad Social de Diputados, aprobó por mayoría un dictamen que impone ese porcentaje, llevando el haber mínimo de 895 a 1.230 pesos mensuales.

Esto provocó un inevitable enfrentamiento entre el kirchnerismo y la oposición: el primer grupo jura que no podrá hacer frente a semejante erogación; el segundo, insiste en que hay dinero de sobra en las arcas de la Anses.

¿Quién tiene razón? ¿Pueden aumentarse los haberes jubilatorios sin resentir las cuentas oficiales?

Por lo visto, de acuerdo a cómo el gobierno utiliza los fondos de la Anses a total discreción, parecería que el problema no es justamente la falta de dinero, sino de voluntad.


Haciendo historia

El primer antecedente de lo que hoy conocemos como jubilación, se remonta al año 1860, cuando Otto Bismarck inauguró el sistema jubilatorio estatal en Alemania.
Luego, en la Argentina, el sistema se fue abriendo gradualmente a distintas actividades: los empleados públicos ingresaron al sistema en 1904, los ferroviarios lo tienen desde 1915, los empleados de servicios públicos desde 1921, los bancarios desde 1923, y los periodistas desde 1939.

En esos días, había superávit porque todas las personas aportaban, pero aún no había nadie jubilado. La llegada de Juan D. Perón al poder fue el primer disparador para vaciar las cajas provisionales y, a fines de 1950, el sistema dejó de ser superavitario.

La idea del 82 por ciento móvil, que hoy tiene en vilo a la sociedad por el debate en ciernes, nació recién en el año 1958 por disposición de la ley 14.499. Es una discusión más que relevante, sobre todo porque hoy la Argentina tiene más de 6 millones de jubilados.

Entonces, ¿se puede hacer frente al pago de ese porcentaje en la actualidad? Según Nidia Osimani, especialista en temas económicos y previsionales, sí es posible. “Sólo hay que tener presente algunos ítems para poder entenderlo. Por ejemplo, existen sumas considerables en concepto de contribuciones patronales que no ingresan al sistema previsional desde 1993 porque las empresas han sido beneficiadas exceptuándoselas del pago de obligaciones en concepto de cargas sociales.

Recordemos que durante la gestión del Dr. Menem, el modelo neoliberal contempló entre “otros detalles”, la fusión de la Dirección General Impositiva, Dirección General de Aduanas y Recursos de la Seguridad Social como una suerte de broche de oro a las presiones de los grandes grupos económicos para pagar menos tributos, tener mayores ganancias y, lógicamente no invertirla en el país sino, llevársela al el exterior.

Volviendo al 2010, se espera para este año un superávit de recaudación del orden de los 10 y 11 mil millones, lo que seguramente será más y el Anses cuenta con un Fondo de Garantía de Sustentabilidad de unos 150 mil millones de pesos.

Entonces, si sólo se toman los recursos correspondientes a aportes y contribuciones (sin tocar los otros ingresos como el IVA, Impuesto a las Ganancias, Impuesto a los Combustibles, recursos que no se distribuyen a las provincias en concepto de Coparticipación, etc. que también se utilizan para el pago de haberes jubilatorios), no quitándole los beneficios impositivos a las PyMEs -que resultan el motor de la economía nacional- y sí sólo a las grandes empresas, tomando sólo una parte del Fondo de Garantía,  se advierte que los recursos para pagar el 82 % móvil alcanzan”.

En el mismo sentido, opinó ante MDZ el diputado Juan Carlos Morán, integrante de la Comisión de Previsión y Seguridad Social: “La plata para hacer frente al aumento, está. Se puede subir tranquilamente al 82 por ciento móvil, lo cual beneficiaría a más de 4 millones de jubilados y les daría movilidad automática”.

-¿Cuánto insumiría?
-Unos 33 mil millones de pesos insumiría todo, una quinta parte de lo que dijo Kirchner que costaría.

-Aunque así fuera, ¿no es mucho dinero?
-La Anses, aparte de tener superávit, superior a lo de la Asignación Universal a la Niñez, tiene fondos de sobra para hacer frente al pago, aún cuando el gobierno siga poniendo depósitos a plazo fijo en bancos amigos o haciendo obra publica con sobreprecios.

-¿Sobreprecios? Es fuerte esta afirmación.
-Es la verdad. Hace 15 días denunciamos la obra “los Chihuidos” porque hay 303 millones de dólares de sobreprecio y esta financiada indirectamente por la plata de Anses.

-¿Cómo es eso de “indirectamente”?
-La Anses le presta dinero a bancos como el de Córdoba, el Macro o el Credit Suiss y estos a su vez hacen negocios con el gobierno que no son demasiado ventajosos para el Estado.

-Entonces, si hay dinero para aumentar a los jubilados, ¿por qué la resistencia del gobierno?
-En realidad hay un sólo objetivo, que es político, y tiene que ver con que se les termina la caja. Los Kirchner necesitan financiar la caja y a algunos de sus amigos.

Más allá de las palabras del diputado Morán, muchos hoy se preguntan por qué el oficialismo se niega a otorgar un aumento a los jubilados, al tiempo que financia emprendimientos millonarios que aún no se han traducido en beneficios para estos.

En sentido similar, otra duda corroe a la sociedad: en caso de sancionarse la norma que permita incrementar las jubilaciones, ¿se atreverá Cristina Kirchner a vetarla? Difícilmente, ya que esto provocaría un enorme rechazo social, algo inconveniente en plena víspera electoral.

Sin embargo, es imposible imaginar al kirchnerismo cruzado de brazos frente a semejante medida, sobre todo cuando esta ha sido promovida por la oposición.

Lo cierto es que, mientras se discuten posturas que parecen ser irreconciliables, los jubilados siguen tolerando una situación que no da para más. Hoy mismo, por caso, el Gobierno volvió a ser denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA porque la ANSeS no está cumpliendo con el acuerdo alcanzado el año pasado por el cual se comprometió a implementar una serie de medidas en favor de los jubilados.

¿Pan y circo?