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Promoción: los misterios de Jaque en su hora más brava

El gobernador enfrentó a Cristina en la Justicia por la promoción industrial pero todavía no se sabe hasta dónde llevará la pelea con el Gobierno Nacional. ¿Estrategia o tibieza política? En el Congreso los legisladores por Mendoza se abroquelan, pero las instrucciones de Jaque no aparecen.

El gobierno de Celso Jaque se prepara para una batalla larga por la promoción industrial. Y a escenarios diferentes, que los hechos que se produzcan en las próximas semanas pueden modificar. Como nunca, el futuro personal del propio Jaque está abierto. Puede seguir en el kirchnerismo o no. Ganar una gran apuesta o perder rotundamente, lo que podría asimilarse a la finalización de su carrera política.

A pesar de todos los temores que genera la situación que vive el oficialismo provincial, algunos funcionarios se entusiasman con la posibilidad de que esta crisis sea una oportunidad para no terminar como una gestión gris y para el olvido. Paradójicamente, en el Ejecutivo hay quienes se ilusionan con transformarse en el Julio Cobos de los comienzos de la gestión provincial. Aquel sobre quien volcó su mirada Néstor Kirchner cuando, precisamente, el entonces gobernador radical pataleó contra la promoción industrial. El resto es historia conocida.

Quienes contemplan esta opción consideran al ex presidente de la Nación como un sujeto que sólo respeta a los dirigentes corajudos, que se animan a enfrentarlo. “Antes nosotros sólo teníamos a favor la lealtad con el Gobierno Nacional, pero ahora quizás se sienta con nosotros por nuestro peso político”, se envalentonó un ministro.

Jaque, de todos modos, todavía no da ninguna señal de que pateará el tablero, más allá de la presentación de un recurso judicial ante la Corte Nacional que no cayó bien en el kirchnerismo. Incluso les ha tapado la boca a aquellos ministros que esta semana se animaron a mencionar la palabra “enfrentamiento” con el Gobierno Nacional.

Tampoco ha vuelto a comunicarse con los legisladores nacionales para trazar un plan, ni ha activado con decisión un “frente antipromoción” con otras provincias que fueron afectadas por el decreto 699/2010 de la presidenta Cristina de Kirchner.

¿Será estrategia de Jaque o una muestra de su tibieza política? ¿Se va a pelear a fondo  con la Nación o todavía cree en la variante de la negociación y la sumisión política a la Presidenta?

Por otro lado: ¿Está realmente a tiempo de modificar algo?

Muchos interrogantes se abren a 10 días de que se conociera el decreto presidencial que cambiará la historia del malargüino.

Señales. En la pelea de la promoción, como en otras oportunidades durante la gestión jaquista, la coyuntura parece estar generando los hechos políticos, sin que se vislumbre que estos hechos están comandados por el gobernador, en su carácter de líder de la provincia.

En el Senado Nacional, los tres representantes de Mendoza han constituido un inesperado bloque uniforme. Adolfo Bermejo (PJ) y los representantes del Frente Cívico (Laura Montero y Ernesto Sanz) no exhiben entre ellos fisuras, ni se critican mutuamente.

Una anécdota pequeña pinta la situación de los mendocinos en la Cámara Alta. En la noche del miércoles, cuando el jefe de gabinete Aníbal Fernández confirmó los alcances del “nuevo régimen de promoción industrial” propiciado por el decreto de Cristina y afirmó que desconocía las gestiones de Jaque ante la Casa Rosada por este tema, un asesor ventiló apresuradamente que había sido Bermejo (foto) el que le había planteado el tema al hombre fuerte del Gobierno Nacional.

Esto se publicó en MDZ como tal, pero la noticia sorpresivamente molestó al ex intendente de Maipú. “Yo no me atribuyo haber abierto el debate”, expresó telefónicamente el senador nacional, pocos minutos después de publicada la noticia.

Más tarde se supo por qué Bermejo reaccionó de esta manera. El justicialista está más preocupado en estas horas por evitar que alguna palabra suya hiera la sensibilidad de sus colegas mendocinos de la oposición que por sus embates contra el oficialismo nacional. No quiere “sacar chapa” ante Montero y Sanz, lo que da cierta sensación de códigos y trabajo en conjunto.

Sus pares lo reconocen: “Bermejo está jugando bien” afirmó la ex ministra de Economía Montero ante la consulta de este diario. Pero esas actitudes por ahora no tienen correlato, agrega Montero, en una estrategia modelada desde el oficialismo provincial para enfrentar a Cristina en el Senado Nacional.

Se podrían abrir varios caminos en el Senado para combatir la promoción, pero todos son sinuosos. La pieza 699/2010 podría ser discutida en la comisión bicameral de tratamiento legislativo, que es la misma que discute los DNU de la presidencia. Allí hay otro legislador mendocino, el peronista disidente Enrique Thomas, junto a tiburones del kirchnerismo de la talla de Miguel Pichetto y Agustín Rossi.

Pero por otro lado, en poco tiempo el Congreso quedará formalmente habilitado para discutir y eventualmente derogar el decreto en el recinto. Esta posibilidad asusta más de lo que atrae: si las provincias promocionadas consiguen los votos necesarios y el decreto es ratificado, la pelea habrá terminado abruptamente.

Finalmente, otra vía muy compleja es el de la sanción de un proyecto que reemplace el régimen instaurado por orden de Cristina.”Estoy armando con mis asesores una promoción alternativa para dar por tierra con la medida oficial”, indicó Montero al respecto.

Debería ser Jaque quién de la instrucción de tomar uno u otros caminos, llegado el caso.

Jaque en clave jurídica. A la oposición, que pide gestos concretos, el peronismo mendocino la manda a leer el recurso de amparo que el gobernador presentó en la Corte Nacional. “Nosotros nos estamos metiendo con las facultades delegadas de Cristina y apostamos a frenarlas”, dicen en el gabinete de Jaque, para demostrar que el voltaje político de Jaque cobra toda su magnitud en el recurso jurídico presentado por el Gobierno de Mendoza para frenar la promoción.

En el medio, uno que otro ministro jaquista sondea el clima en los potenciales socios políticos que podría tener la provincia si debe enfrentar a la Nación, como el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich. A quien, según algunas versiones, la presidenta Cristina de Kirchner podría atenderlo para hablar de la promoción antes que a Jaque.

El “plan B” de Jaque sería ese: abroquelarse con otros gobernadores para apretar al Gobierno Nacional. Aunque la realidad indica que Jaque no ha habilitado ninguna acción. Por ahora estudia el panorama. Reflexiona y presiona más el freno que el acelerador.

No es Jaque, en definitiva, el Santiago Llaver (foto) que intentó tomar Los Nihuiles en 1986 para reclamar la propiedad de las centrales hidroeléctricas. Tampoco el que montará una carpa frente a la Casa Rosada, como reclama el radical Ernesto Sanz.

Jaque no es ninguno de ellos, pero tampoco se sabe quién es en política, en definitiva.

Por lo que los aliados políticos del gobernador se abrazan a pequeños incentivos. Por ejemplo, los trámites supuestamente engorrosos de la nueva promoción en las provincias vecinas. “De eso se quejan en San Luis: tienen que juntar pichí para conseguir los beneficios. Eso nos da tiempo a nosotros”, sostuvo al respecto el ministro de Gobierno, Mario Adaro.

Así se desarrollan estos capítulos intermedios de la pelea por la promoción industrial. Discusión que ha mutado para el gobernador en "guerra fría" con el Gobierno Nacional y preparativos para la gran batalla. Esa que tarde o temprano se producirá y no podrá eludir.