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Una renuncia que coloca el foco en la relación entre el Gobierno y el SUTE

Rosi Muñoz abandonó la dirección de Educación Primaria con críticas al vínculo entre el Gobierno Escolar y el gremio docente. ¿El SUTE se está metiendo en asuntos de la gestión a cambio de respaldo político a Jaque? Por ahora sigue el silencio en un ministerio muy hermético.

¿Qué ocurre en la Dirección General de Escuelas? De repente, los problemas en el Gobierno Escolar no son los altos niveles de ausentismo por el Mundial de Fútbol, ni los casos de violencia, ni la repitencia. El problema hoy, según se desprende de algunas declaraciones, es el sindicato de los docentes. ¿Es así?

No se puede dudar que el gobierno de Celso Jaque cuenta con una base de respaldo político muy importante en el SUTE. La línea de Gustavo Maure ganó la semana pasada las elecciones del gremio por un amplio margen. Festejó el Gobierno: Maure jamás complicó la gobernabilidad en el área educativa. Ni siquiera cuando el contador Carlos López Puelles era cuestionado por ejercer la conducción del Gobierno Escolar sin ratificación legislativa y con un título ajeno a la profesión educativa.

El límite podría haberse corrido hasta invadir cuestiones de la gestión que deberían estar vedados para los gremialistas.

Ahora, una directora, Rosi Muñoz (a la izquierda), se va de la gestión dando un portazo muy fuerte y tirando hacia la relación gremio-DGE. “Creo que debe recuperarse la centralidad del Estado”, sugirió la funcionaria renunciante a MDZ a la hora de dar explicaciones. Y más concreta fue al hablar con Los Andes: “Soy consciente de que los límites en las competencias del sindicato y la DGE hoy son difusos".

La ida de Muñoz no va a pasar desapercibida. Aunque hasta el momento el comando peronista de Las Heras no emite opinión, la funcionaria renunciante proviene precisamente del departamento comandado por Rubén Miranda, presidente del PJ.

De todos modos en las últimas horas trascendió que la semana pasada hubo una charla entre Muñoz y su jefe político donde la docente le anticipó al intendente de Las Heras su renuncia a la DGE. En ese encuentro Muñóz se quejó de no poder llevar adelante una transformación educativa al estilo "peronista", y que sólo se ha contraído a la reparación y a la inauguración de edificios escolares.

La mujer le apuntó a López Puelles por esta falta de gestión. Aunque Miranda le recordó que la política "educativa" siempre ha sido la misma desde que asumió Jaque y ubicó allí a Iris Lima, la famosa "Tía Tita".

En los círculos del lasherino y presidente del PJ, consideran que la dimisión de Muñoz es producto del reconocimiento de sus propias limitaciones para no adecuarse al esquema del gobierno escolar. Lo dicen para justificar la actitud de la referente educativa e implícitamente dejan al descubierto la restringida y pobre gestión educativa jaquista. 

Desde ese mismo ámbito se advierte que la salida de Muñoz se da justo "en el mejor momento de la relación entre Miranda y el jaquismo". Lo dicen a propósito para aislar el caso Muñoz del resto de las vinculaciones peronistas.

Más allá de estas vicisitudes internas esta vez no parece haber lugar para el silencio permanente. De hecho, Muñoz ya dio unas pistas de su renuncia. Hace unos meses, la DGE perdió uno de sus dos subsecretarios, Livia Sández, quien abandonó el cargo en medio de un insólito hermetismo.  Nadie aclaró si era cierto que Sández era “maltratada” por López Puelles, como se rumoreó en varios ámbitos. Algo muy grave si se tiene en cuenta que Sández fue nada menos que candidata a senadora nacional del PJ en las últimas elecciones.

También dejó el Gobierno Escolar la directora de Orientación y Apoyo Psicopedagógico Comunitario, María Eugenia Carbonari. Otra vez, en medio de un notable silencio.

Nadie habla en la DGE de estas cosas. La única voz es la del dócil subsecretario José Rivas, un sobreviviente con padrinazgo en otro departamento fuerte del PJ: Maipú.

Pero la renuncia de una funcionaria que sugiere que el gremio está invadiendo la gestión a cambio de su respaldo político al gobierno de Jaque quizás marque el límite para tanto silencio.