Aranda busca más plata para los policías, para no perder el apoyo de la fuerza
Los uniformados están disconformes porque les aumentaron el sueldo el 7% y al resto de los estatales el 12. El malestar podría derivar en algún tipo de movilización porque, además, estarían enojados con el ministro de Seguridad, que les había prometido un incremento mayor. El funcionario dijo que daría un paso al costado si pierde el apoyo de los efectivos.
Este viernes por la mañana habrá una asamblea en la mutual policial (Amuppol) convocada por su titular, Omar Alcalde, quien ya amenazó con algún tipo de movilización si a los efectivos no les aumentan el salario. Esta posibilidad preocupó a los funcionarios de Seguridad y de inmediato el ministro del área, Carlos Aranda, se reunió con su par de Hacienda, Adrián Cerroni, para lograr un incremento en los sueldos de los uniformados.
Sin embargo, Aranda no sólo busca resolver un conflicto salarial, en esta movida puede estar jugándose el liderazgo de la fuerza. “Quiero llevar tranquilidad a los policías y decirles que el tema de sueldos no está cerrado, seguimos discutiendo cómo elevar los haberes”, insistió el funcionario.
Sucede que el malestar en las filas policiales llegó cuando se informó que cobrarían sólo un 7% de aumento contra el 12 que percibiría el resto de la Administración Pública provincial. Los efectivos, liderados por Omar Alcalde, salieron con los tapones de punta a criticar al Gobierno. “El ministro (de Gobierno) Mario Adaro me mintió, porque dijo que los policías cobrarían el mismo aumento que todos los estatales”, se quejó el titular de Amuppol luego de convocar a una asamblea para este viernes en la mutual de calle Rioja.
Tras la convocatoria, donde estudiarán algún tipo de movilización, Alcalde se reunió este jueves por la tarde con el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, el jefe de Gabinete de la cartera, Eduardo Bauzá, y el jefe de Policía, Juan Carlos Caleri. Les planteó el descontento policial y al finalizar el encuentro, Aranda salió rápidamente a encontrarse con su par de Hacienda, Adrián Cerroni, para pedirle más plata para los efectivos.
La veloz diligencia del ministro está vinculada a una promesa que él mismo les hizo a los altos mandos policiales en una reunión concebida hace unas dos semanas. Les habría dicho a los jefes de la fuerza: “Díganles a sus subalternos que vamos a esperar a que cierren la negociación con el resto de los estatales, así podremos pedir de aumento salarial lo mismo que les otorgaron a ellos o más”.
La promesa puso 'chochos' de contentos a los policías de la provincia, pero a los pocos días esa alegría se convirtió en desilusión. Y con este argumento llegó Alcalde a la reunión: “No es lo mismo un policía que trabaje motivado a que lo haga desmotivado. Que les palmeen la espalda, que les digan que son un ejemplo pero a la hora de los aumentos de sueldos son postergados, es lo mismo que nada”. Ante esto, Aranda teme perder liderazgo entre la fuerza.
Consultado sobre esta situación, el funcionario explicó: “La reunión con los altos mandos no fue para hablar sólo del tema salarial, periódicamente nos reunimos; pero sí, hablamos del aumento para los efectivos. Pero insisto en que la discusión por los sueldos no está cerrada y nos estamos ocupando con Cerroni del asunto”.
Quizá el ministro prometió porque desde el Gobierno le habían dado el ‘okay’ y él también se sorprendió al enterarse que los efectivos cobraron menos que los demás estatales.
En ese sentido aclaró: “Aunque entiendo el malestar quiero aclarar que los efectivos recibieron dos aumentos; uno remunerativo y bonificable de unos $200 y otro remunerativo y no bonificable de $110. Estos incrementos, que son retroactivos a marzo, son iniciales y repercuten en el salario porque impactan directamente en la antigüedad y cargos”, destacó.
Con esto el ministro intenta decir que los uniformados no quedaron tan lejos de los $500 que percibió el resto de la Administración Pública.
No obstante, la aclaración del funcionario y su negociación con Hacienda para elevar el aumento denota su preocupación ante el malestar de los efectivos. Y se despachó con un mensaje hacia los policías pero también hacia el seno del Gobierno: “Si yo sintiera que no puedo mejorarles los salarios a los policías, les estaría fallando; entre otros temas que hacen a mi gestión. Si no pudiera cumplir con todas las responsabilidades, incluso la salarial, entonces sí estaría en juego el apoyo de los efectivos, pero no sólo hacia mi persona, también hacia el equipo de trabajo conformado por Bauzá, Caleri, y ellos no lo merecen. Si se diera ese escenario tendría que dar un paso al costado”, reflexionó.
Pero de inmediato aseguró que, al menos por ahora, no percibe que los uniformados hayan perdido confianza en él, aunque ante esta posibilidad está exigiendo un aumento salarial para dejar tranquila a la tropa.
La promesa puso 'chochos' de contentos a los policías de la provincia, pero a los pocos días esa alegría se convirtió en desilusión. Y con este argumento llegó Alcalde a la reunión: “No es lo mismo un policía que trabaje motivado a que lo haga desmotivado. Que les palmeen la espalda, que les digan que son un ejemplo pero a la hora de los aumentos de sueldos son postergados, es lo mismo que nada”. Ante esto, Aranda teme perder liderazgo entre la fuerza.
Consultado sobre esta situación, el funcionario explicó: “La reunión con los altos mandos no fue para hablar sólo del tema salarial, periódicamente nos reunimos; pero sí, hablamos del aumento para los efectivos. Pero insisto en que la discusión por los sueldos no está cerrada y nos estamos ocupando con Cerroni del asunto”.
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Quizá el ministro prometió porque desde el Gobierno le habían dado el ‘okay’ y él también se sorprendió al enterarse que los efectivos cobraron menos que los demás estatales.
En ese sentido aclaró: “Aunque entiendo el malestar quiero aclarar que los efectivos recibieron dos aumentos; uno remunerativo y bonificable de unos $200 y otro remunerativo y no bonificable de $110. Estos incrementos, que son retroactivos a marzo, son iniciales y repercuten en el salario porque impactan directamente en la antigüedad y cargos”, destacó.
Con esto el ministro intenta decir que los uniformados no quedaron tan lejos de los $500 que percibió el resto de la Administración Pública.
No obstante, la aclaración del funcionario y su negociación con Hacienda para elevar el aumento denota su preocupación ante el malestar de los efectivos. Y se despachó con un mensaje hacia los policías pero también hacia el seno del Gobierno: “Si yo sintiera que no puedo mejorarles los salarios a los policías, les estaría fallando; entre otros temas que hacen a mi gestión. Si no pudiera cumplir con todas las responsabilidades, incluso la salarial, entonces sí estaría en juego el apoyo de los efectivos, pero no sólo hacia mi persona, también hacia el equipo de trabajo conformado por Bauzá, Caleri, y ellos no lo merecen. Si se diera ese escenario tendría que dar un paso al costado”, reflexionó.
Pero de inmediato aseguró que, al menos por ahora, no percibe que los uniformados hayan perdido confianza en él, aunque ante esta posibilidad está exigiendo un aumento salarial para dejar tranquila a la tropa.


