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Venezuela-gate: ¿el regreso de las valijas de Antonini Wilson?
Pocos saben que los pedidos de coima denunciados por el ex embajador Eduardo Sadous, tienen su correlato con el escándalo de las valijas de Guido Antonini Wilson que ingresaron en el año 2007 a la Argentina. Los miedos oficiales y la ruta del dinero.
El día 4 de agosto de 2007, una valija conteniendo casi 800 mil dólares ingresó al país a través del aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires. La negativa a dejarla pasar por parte de una agente de la PSA sería el comienzo de una pesadilla para el saliente Gobierno del presidente Néstor Kirchner y el entrante de su esposa, Cristina Fernández.
Pero empecemos por el final de la historia, para poder entender la trama. En las últimas semanas, gracias a la denuncia del ex embajador argentino en Venezuela, Eduardo Sadous, se abrió una trama impensada, relacionada al pago de coimas para poder acceder a jugosos negocios en ese país caribeño.
Esto permitió volver a recrear el escándalo de las valijas de Guido Antonini Wilson, a quien el gobierno venezolano prometió cubrirle todos sus gastos a cambio de un oportuno silencio que finalmente no cumplió.
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En el mismo sentido, se ha comprobado que dos de los cinco arrestados el miércoles 12 de diciembre de 2007, eran testaferros del chavismo y supuestos "empresarios petroleros": se trata de los venezolanos Carlos Kaufman, de 35 años, y Franklin Durán, de 40, conocidos de Antonini Wilson. Ambos estaban en esos días en Miami en medio de una batalla civil para recuperar unos $7 millones que les fueron congelados en un banco local y aprovecharon para presionar —amenazas mediante— a Antonini Wilson para que no hablara del destino de la millonaria valija incautada.
Esto significa que el propio Chávez estuvo siempre al tanto de los “negocios” entre Venezuela y la Argentina.
Manotazos de ahogado
No bien se supo que Antonini Wilson había revelado el real destino de la valija venezolana, los principales funcionarios argentinos salieron a tratar de defender a Cristina Kirchner.
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Hoy, esa trama cobra singular protagonismo, ya que, si se relee el expediente de las valijas venezolanas, se encontrarán las pruebas que faltan para demostrar que las denuncias por coimas para hacer negocios con Venezuela, son 100% reales.
El dato es fácil de verificar y está en esa causa judicial: hay más de diez viajes hechos por Antonini Wilson similares al del 4 de agosto de 2007, en los cuales se presume que vinieron valijas con montos similares al incautado. El dato surge de la mismísima Dirección Nacional de Migraciones que ¿casualmente? dependía en ese momento de Aníbal Fernández.
Como sea, la Justicia norteamericana pudo acreditar que Antonini transportaba dinero en forma regular hacia la Argentina, Bolivia y Uruguay, todos con el supuesto objetivo de comprar e influenciar a los gobiernos de los tres países. Según habría investigado la organización World Check, la fuente de estos fondos ilícitos parecería surgir de una combinación de ganancias por venta de drogas y desvíos ilegales de fondos de la petrolera PDVSA.
La ruta del dinero
Uno de los puntos más importantes en cualquier investigación periodística es el camino del dinero. Muchas veces, el hecho de seguir el rastro "dinerario" en un caso de corrupción, permite al hombre de prensa acercarse a la evidencia "material". Este escándalo no es la excepción.
Es que, si se sigue el recorrido de los dólares que en su momento ingresaron al país, podrá apreciarse que el destino final habría sido el de las arcas del matrimonio presidencial.
Pocos saben que el primer destino de los casi U$S 800.000 fue una financiera llamada Pasamar SA ubicada en la calle San Martín 580 1º A, autorizada a través del legajo 295 por la Secretaría de Turismo para operar en plaza y con el antecedente de aparecer en el lapidario informe que la Comisión Especial sobre Lavado de Dinero de la Cámara de Diputados confeccionó en el año 2001.
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Un dato no menor: en el Credit Suisse reposan los 654 millones de dólares que el entonces gobernador Néstor Kirchner recibió en abril de 2003 y que son producto de regalías por la privatización de YPF. En buen romance: los fondos de Santa Cruz.
Concluyendo
A principios del año 2008, la oposición venezolana denunció que Hugo Chávez había movido miles de millones de dólares sin comprobante alguno y sin registro contable para apoyar no sólo la figura de Cristina Kirchner, sino la de otros candidatos de América del Sur.
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Como comentó este diario hace unos días, la trama no es nada novedosa, ya que las denuncias por pedidos de coimas comenzaron en el año 2005. Fue el propio Sadous quien lo hizo público a través de sus “quejas” ante el entontes Canciller Rafael Bielsa.
¿Cuánto tardará la Justicia en relacionar el expediente de las valijas de Antonini con la denuncia de coimas hecha por Sadous? Nadie lo sabe, pero cuando ello ocurra, el escándalo será imparable, ya que el circuito para hacer una y otra maniobra ha sido casi calcado.
Más temprano que tarde, el kirchnerismo tendrá mucho que explicar, no sólo respecto a los pedidos de “comisión” oficial, sino también por su inacción respecto a los concretos señalamientos de Sadous.
No es poco.