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El titular de UCR mendocina acusa a Jaque de "síndrome de Estocolmo" K
Cuando comienzan los preparativos para lanzar al ruedo las candidaturas rumbo a 2011, MDZ entrevistó a César Biffi, el presidente de la UCR local. El ex candidato a Gobernador en 2007, que perdió con Celso Jaque, trazó una dura radiografía de la Mendoza actual y anticipó la reunificación del radicalismo en el corto plazo.
Sin prisa, pero sin pausa, el año 2010 avanza raudamente, obligando a los referentes de los principales partidos políticos vernáculos a definirse en torno a la carrera presidencial del venidero 2011.
En ese marco, Julio Cobos es uno de los candidatos que se perfila con mejor imagen. ¿Se reunificará la UCR o no lo hará? ¿Habrá internas dentro del radicalismo?
Para responder a estas y otras preguntas, MDZ entrevistó al flamante Senador y presidente de la UCR mendocina, César Biffi, quien se permitió trazar incluso una cruda radiografía de la Mendoza jaquista.
-En su blog usted escribió algo sugestivo, acerca de “reconstruir” Mendoza, como si estuviera destruida. ¿Por qué ese término?
-Suelo decir que las palabras valen e intento que valgan. Tal vez suene fuerte pero tiene toda una intencionalidad, sobre todo en función a los dos últimos años y medio. Me parece que hasta hace dos años y medio, Mendoza tenía una fuerte presencia en la región y era el orgullo de la misma. Nos hacía pensar en una provincia que crecía equitativamente y que tomaba un rumbo de desarrollo y de crecimiento sostenido; esas dos condiciones se han perdido. Cuando hablo de reconstrucción tal vez suene anguloso, pero pretendo decir que hay que volver a poner a la provincia como nervio y motor de la región, darle trascendencia e influencia en la política nacional y recuperar ese desarrollo.
-Suelo decir que las palabras valen e intento que valgan. Tal vez suene fuerte pero tiene toda una intencionalidad, sobre todo en función a los dos últimos años y medio. Me parece que hasta hace dos años y medio, Mendoza tenía una fuerte presencia en la región y era el orgullo de la misma. Nos hacía pensar en una provincia que crecía equitativamente y que tomaba un rumbo de desarrollo y de crecimiento sostenido; esas dos condiciones se han perdido. Cuando hablo de reconstrucción tal vez suene anguloso, pero pretendo decir que hay que volver a poner a la provincia como nervio y motor de la región, darle trascendencia e influencia en la política nacional y recuperar ese desarrollo.
-Puede sonar interesado…
-No, no lo digo en función de una lectura políticamente interesada, sino porque lo dice la realidad. Cuando hago un balance desde el año 2007 hasta la fecha, a fines del 2007 teníamos un crecimiento económico por alrededor del 12% promedio por sobre el 8% que tenía la Nación, habíamos mejorado los índices económicos y sociales con el desempleo más bajo del aglomerado urbano, alrededor del 3, 5% y un plan de obra pública como nunca hemos vuelto a ver; un plan que tenía que ver con el desarrollo de la infraestructura y equipamiento para toda la provincia, lo que nos invitaba a pensar en que esas políticas económicas iban a seguir creciendo. En el 2009 el desempleo ya se había duplicado siendo uno de los mayores del país, un endeudamiento muy grande producto del déficit fiscal y una sensación en la población de cierta decepción y falta de expectativa política.
-¿La coyuntura internacional conspiró de alguna manera para que esto ocurriera?
- Si me dicen que la crisis internacional impactó de tal modo que todo lo que nos pasó en esos dos años fue producto de esa crisis, es falso. Nosotros sin dudarlo atravesamos una profunda crisis mundial, superior a la década del 30, se hizo sentir al punto tal que los estados provinciales y municipales no pudieron cubrir sus salarios, hubo un deterioro de la actividad económica y por ende sociales. Sin duda en Mendoza hubo coletazos, pero durante esos dos años, no hubo políticas, y no las hay todavía, ni económicas, ni de salud, ni fiscales ni de gobierno. Mendoza tuvo ministros en aéreas claves como Educación y Economía, que a todas luces sirvieron a sus intereses personales y no a los provinciales. El gobierno, por desidia o falta de interés, demoró los cambios necesarios; no se tomaron las medidas que había que tomar. Mendoza sufre políticas fiscales superiores a las de cualquier provincia.
-¿A pesar de la relación de Jaque con el Gobierno nacional?
-Jaque sufre de “síndrome de Estocolmo” más que cualquier otra cosa, el torturado se enamora del torturador. No es fácil la relación Nación-provincia, pero todos los gobiernos atacaban para hacer reaccionar y lograr lo que le correspondía, intentábamos que nos respetaran. Este gobierno contrariamente acompaña una política que perjudica los gobiernos provinciales. Al gobierno de Cobos le toco la primera etapa del gobierno de Kirchner en una etapa de reconstrucción; era razonable que el gobierno concentrara recursos e incluso que apuntara a las reservas, porque era tiempos muy anormales y emergentes; pasado lo peor, las exigencia de las provincias siguen esperando. Hoy hay en marcha, aunque pausados, planes de obra pública de Cobos dejó en funcionamiento.
-¿Qué queda por hacer?
- El objetivo es hacer competitiva nuestra provincia, hay que rescatar los logros de los gobiernos anteriores. Este gobierno empezó queriendo confrontar con el gobierno anterior, sin siquiera continuar con lo bueno que el otro gobierno dejó en funcionamiento. Lo que había que hacer era profundizar lo bueno, y hacer cosas nuevas, pero no hemos visto nada.
-Usted es uno de los mayores propulsores de la reunificación de la UCR, ¿cree que es viable?
-No tengo dudas. Los radicales hacemos una apuesta honesta para intentar construir un proyecto político que superara viejas épocas. Fracasamos en proyectos políticos y electorales, pero estoy con la idea de que la Argentina no puede tirar la borda al radicalismo, la democracia argentina necesita de un radicalismo fuerte y con voluntad a de algo alternativo al poder que encabeza el matrimonio Kirchner. Los pasos están dados, no estamos igual que hace un año, falta mucho, pero va a haber una reunificación. Hay que reconstruir la identidad radical y ser una alternativa viable y potente.
-¿Habla seguido con Cobos?
-Sí, al menos dos veces por semana. A partir de mi senaduría me he concentrado más en el ámbito provincial pero desde luego quiero ayudar con el proyecto del radicalismo que Cobos también quiere. Él ha dicho claramente que será candidato a Presidente sólo si soy candidato a presidente por la UCR.
-¿Y después de esta reunificación vendrían las internas?
-Sí, por supuesto. Si hacemos un buen frente habrá que competir con otros candidatos. Las mediciones son buenas para Cobos y para Alfonsín, antes no teníamos candidatos y ahora tendemos 2 y posiblemente habrá más. De todas maneras creo que el mejor es Julio Cobos. Esto se está reconstruyendo y será potente, hay un ánimo en todas las provincias de querer desafiar este poder hegemónico.
-¿Qué piensa del dogma que reza que el radicalismo es bueno como oposición, pero no como gobierno?
-Hay puntos ciertos y puntos exagerados. El gobierno de Alfonsín estuvo trunco por voluntad del propio Alfonsín, hubo presiones económicas que deterioraban la situación y ya no había poder en condiciones. Fue una renuncia anticipada con vocación hacia la patria. Lo de De La Rúa fue muy distinto. Pero, más allá de las lecturas, ese interrogante en la sociedad se resolverá con las capacidades y los proyectos de una fuerza política que le dé a la sociedad garantías de continuidad.
-No, no lo digo en función de una lectura políticamente interesada, sino porque lo dice la realidad. Cuando hago un balance desde el año 2007 hasta la fecha, a fines del 2007 teníamos un crecimiento económico por alrededor del 12% promedio por sobre el 8% que tenía la Nación, habíamos mejorado los índices económicos y sociales con el desempleo más bajo del aglomerado urbano, alrededor del 3, 5% y un plan de obra pública como nunca hemos vuelto a ver; un plan que tenía que ver con el desarrollo de la infraestructura y equipamiento para toda la provincia, lo que nos invitaba a pensar en que esas políticas económicas iban a seguir creciendo. En el 2009 el desempleo ya se había duplicado siendo uno de los mayores del país, un endeudamiento muy grande producto del déficit fiscal y una sensación en la población de cierta decepción y falta de expectativa política.
-¿La coyuntura internacional conspiró de alguna manera para que esto ocurriera?
- Si me dicen que la crisis internacional impactó de tal modo que todo lo que nos pasó en esos dos años fue producto de esa crisis, es falso. Nosotros sin dudarlo atravesamos una profunda crisis mundial, superior a la década del 30, se hizo sentir al punto tal que los estados provinciales y municipales no pudieron cubrir sus salarios, hubo un deterioro de la actividad económica y por ende sociales. Sin duda en Mendoza hubo coletazos, pero durante esos dos años, no hubo políticas, y no las hay todavía, ni económicas, ni de salud, ni fiscales ni de gobierno. Mendoza tuvo ministros en aéreas claves como Educación y Economía, que a todas luces sirvieron a sus intereses personales y no a los provinciales. El gobierno, por desidia o falta de interés, demoró los cambios necesarios; no se tomaron las medidas que había que tomar. Mendoza sufre políticas fiscales superiores a las de cualquier provincia.
-¿A pesar de la relación de Jaque con el Gobierno nacional?
-Jaque sufre de “síndrome de Estocolmo” más que cualquier otra cosa, el torturado se enamora del torturador. No es fácil la relación Nación-provincia, pero todos los gobiernos atacaban para hacer reaccionar y lograr lo que le correspondía, intentábamos que nos respetaran. Este gobierno contrariamente acompaña una política que perjudica los gobiernos provinciales. Al gobierno de Cobos le toco la primera etapa del gobierno de Kirchner en una etapa de reconstrucción; era razonable que el gobierno concentrara recursos e incluso que apuntara a las reservas, porque era tiempos muy anormales y emergentes; pasado lo peor, las exigencia de las provincias siguen esperando. Hoy hay en marcha, aunque pausados, planes de obra pública de Cobos dejó en funcionamiento.
-¿Qué queda por hacer?
- El objetivo es hacer competitiva nuestra provincia, hay que rescatar los logros de los gobiernos anteriores. Este gobierno empezó queriendo confrontar con el gobierno anterior, sin siquiera continuar con lo bueno que el otro gobierno dejó en funcionamiento. Lo que había que hacer era profundizar lo bueno, y hacer cosas nuevas, pero no hemos visto nada.
-Usted es uno de los mayores propulsores de la reunificación de la UCR, ¿cree que es viable?
-No tengo dudas. Los radicales hacemos una apuesta honesta para intentar construir un proyecto político que superara viejas épocas. Fracasamos en proyectos políticos y electorales, pero estoy con la idea de que la Argentina no puede tirar la borda al radicalismo, la democracia argentina necesita de un radicalismo fuerte y con voluntad a de algo alternativo al poder que encabeza el matrimonio Kirchner. Los pasos están dados, no estamos igual que hace un año, falta mucho, pero va a haber una reunificación. Hay que reconstruir la identidad radical y ser una alternativa viable y potente.
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-Sí, al menos dos veces por semana. A partir de mi senaduría me he concentrado más en el ámbito provincial pero desde luego quiero ayudar con el proyecto del radicalismo que Cobos también quiere. Él ha dicho claramente que será candidato a Presidente sólo si soy candidato a presidente por la UCR.
-¿Y después de esta reunificación vendrían las internas?
-Sí, por supuesto. Si hacemos un buen frente habrá que competir con otros candidatos. Las mediciones son buenas para Cobos y para Alfonsín, antes no teníamos candidatos y ahora tendemos 2 y posiblemente habrá más. De todas maneras creo que el mejor es Julio Cobos. Esto se está reconstruyendo y será potente, hay un ánimo en todas las provincias de querer desafiar este poder hegemónico.
-¿Qué piensa del dogma que reza que el radicalismo es bueno como oposición, pero no como gobierno?
-Hay puntos ciertos y puntos exagerados. El gobierno de Alfonsín estuvo trunco por voluntad del propio Alfonsín, hubo presiones económicas que deterioraban la situación y ya no había poder en condiciones. Fue una renuncia anticipada con vocación hacia la patria. Lo de De La Rúa fue muy distinto. Pero, más allá de las lecturas, ese interrogante en la sociedad se resolverá con las capacidades y los proyectos de una fuerza política que le dé a la sociedad garantías de continuidad.