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Pobre Mendoza: Por qué estamos así y qué hacer para salir

De aquellos “nuevos ricos” a los “nuevos pobres" de ahora, que trabajan y no les alcanza”, en medio de un país en crecimiento. Una funcionaria, un dirigente barrial, una ex funcionaria del 2001, un sacerdote y la directora dle hospital de desnutridos, se concentran en el tema.
El encuentro de MDZ para hablar de la pobre Mendoza.
El encuentro de MDZ para hablar de la "pobre Mendoza".

Si naturalizamos la pobreza, nos volveremos todos más miserables. Pensar que “pobres hubo, hay y habrá siempre”, tal como se ha instalado en el lenguaje de ciertos sectores sociales, es resignarse a vivir en una provincia y en un país con gente a la que le va muy bien y otra a la que le va muy pero muy mal sin intentar, siquiera, equilibrar las cargas. De allí a que los pobres pasen a ser una molestia en el jardín de los que lo tienen todo, habrá, entonces, un solo paso.

Hace unos días un dato estremeció doblemente: el Indec informó que en el país las condiciones de pobreza habían mejorado y en la provincia, al revés. La conmoción vino por partida doble: ¿le creemos al Indec?, por un lado; y ¿por qué Mendoza se empobrece?, por el otro.

MDZ reunió en un nuevo “Punto de encuentro” a dos referentes políticos, Nidia Martini (Subsecretaria de Familia) y Emma Cunietti (ex subsecretaria de Desarrollo Social en el 2001 y ex directora general de Escuelas); a dos referentes sociales: Alejandro Verón, coordinador de la agrupación Barrios de Pie y Gabriela Sabio, directora del Hospital para niños desnutridos de CONIN; y a Roberto Juárez, sacerdote católico que está al frente de la capellanía de la Penitenciaría, pero que posee una amplia trayectoria en la labor pastoral social desde la parroquia de La Consolata, en Guaymallén.

¿Le creemos al Indec? ¿Mendoza está peor?

El ministro Carlos Ciurca no concurrió a la cita, a pesar de que habíamos cambiado el horario para que pudiese estar presente. En su lugar, integró la mesa Nidia Martini, una de sus dos subsecretarias (la otra es Carlina Duplesys) y ex legisladora provincial. La funcionaria aceptó el desafío y las cifras: “Sí, nosotros tomamos los datos del Indec y aceptamos que hay un aumento de la pobreza”, fueron sus palabras, las primeras de la reunión. Pero formuló algunas aclaraciones, tales como que “la comparación de la situación de pobreza entre 2003 y 2009 da una curva descendente en todo el país”.

Martini advirtió que “hay aspectos muy puntuales que han incidido con fuerza en el aumento de los índices de pobreza e indigencia en Mendoza, como son la crisis económica internacional, la gripe A y su incidencia en el turismo y la situación vitivinícola”.

“Hay una mayor incidencia de las drogas y el alcohol en sus familias”

Gabriela Sabio, titular del hospital de Conín, un proyecto del médico Abel Albino, explicó que allí “notamos que la patología con la que los chicos llegan es mucho más compleja y si comparamos con cómo era antes, hay que decir que los chicos mejoraban más que ahora ya que vienen con una pobreza más cercana a una patología social”. “Hay una mayor incidencia de las drogas y el alcohol en sus familias”, dijo Sabio y aportó que “vemos que se ha ido hacia una cronificación de su situación y los casos provienen de adultos que han sufrido patologías similares sin ser resueltas y por eso manifiestan incapacidad para criar a sus hijos”.

“Con políticas sociales no vamos a resolver la pobreza”

A Emma Cunietti le tocó lidiar con la crisis de 2001, cuando ejerció la subsecretaría de Desarrollo Social y luego dirigió el gobierno educativo durante cuatro años. Para la ex funcionaria de Iglesias y Cobos, “plantear que estamos igual que en el 2001 sería una barbaridad”. En aquella época, dijo, la pobreza alcanzó al 50 por ciento de la población. Reconoció que “la indigencia ha bajado y cuando cosas como esta se producen, lo que queda en la superficie son los datos duros”. Por eso, indicó que “con políticas sociales no vamos a resolver la pobreza. Lo que la resuelve es la política económica”.

“¿Cómo es que baja la pobreza en el país mientras sube el desempleo?”

Para Alejandro “Gaucho” Verón, referente de la agrupación Barrios de Pie, en tanto, “al Indec es imposible creerle” y sembró dudas sobre cómo el Gobierno nacional planifica sus políticas “si es que se basa en datos sin lógica”. Se preguntó: “¿Cómo es que baja la pobreza en el país mientras sube el desempleo?” y planteó la existencia de “un desfasaje entre lo que la dirigencia política ve y lo que realmente le pasa a la gente en el país?”. “La pobreza creció –dijo Verón- y nos damos cuenta porque crecen las demandas de la gente en los barrios”. Explicó que, con orgullo, en 2004 “cerrábamos los merenderos esperanzados con que las familias volvieran a comer en sus casas, pero ahora nos reclaman que abramos más”.

“Más jóvenes presos”

“En la cárcel –dijo a su turno el sacerdote Roberto Juárez- están las personas que son el producto final de esta sociedad, aunque la gente tenga una ´cuestión de piel´ contra los presos”. Como indicador, Juárez señaló que “se ha producido un incremento en los últimos 10 años en la población joven del penal”. El sacerdote es lapidario: “Estos pibes vienen de ámbitos de vida miserables”.

Nuevos pobres: “Hay que hacer casas”

El debate tardó en llegar, luego de que se acordara en que, lamentablemente, con o sin Indec, hay datos fehacientes que surgen de la realidad y desde diferentes ámbitos –incluido el propio Gobierno provincial- de que la pobreza se vuelve a enseñorar por aquí.

“Lo que pasa –lanzó Cunietti, sin aviso previo- es que la pobreza no disminuye porque las políticas públicas se enfocan en la indigencia, y no en la pobreza”.

Aquí, sacó a relucir los números: “La provincia –dijo Cunietti- invierte unos 1.000 millones de pesos en políticas sociales, pero ni uno solo está destinado a dar soluciones para el problema de viviendas”.

Para Cunietti, “Mendoza no se ha propuesto con seriedad una lucha contra la pobreza”.

Como propuesta, indicó que “si tomáramos 400 millones podríamos hacer 40 barrios para la clase media y así solucionar el problema de sectores que se sienten cada vez más pobres, aunque no entren en las mediciones del Indec”.

Cunietti sostuvo que “yo lo veo a diario con mis compañeros docentes” y lo graficó de esta manera: “En San Luis un docente puede que gane menos o igual, pero no hay dudas de algo: se siente menos pobre porque no debe poner 1.000 pesos de su sueldo en un alquiler de una casa”.

“Hay gente –evaluó- que se siente pobre porque aunque trabaja, lo que gana no le alcanza para acceder a algunas cosas. La gente que trabaja todos los días es pobre en Mendoza”, concluyó su análisis.

Por esto, para la ex funcionaria que actualmente ejerce la docencia, “la gente busca otros circuitos y se pierde la cultura del trabajo”. Y remata: “Las empresas ´grandes´de Mendoza son las que peor pagan en el país”.

El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) dejó de estar en la órbita del Ministerio de Desarrollo Humano  y pasó al de Infraestructura cuando Jaque asumió la gobernación.

- ¿No es esto un obstáculo para articular soluciones habitacionales y enfrentar así la pobreza desde su área?

- Martini: Se ha intentado solucionar el problema de vivienda en los lugares en donde lo hemos encontrado, puntualmente.

- Cunietti: …Pero lo que hace falta es plata. Esto se soluciona asignándole a la construcción de viviendas una sola cosa: plata.

- Martini: Siempre resulta difícil…

La subsecretaria de Familia, analizó, además, que las medidas que ha tomado el Gobierno apuntan a “amortiguar el aumento de la pobreza”.

- ¿Podría ser peor?

- En Mendoza hay 150 mil niños que reciben la Asignación Universal por Hijo y queremos pasar a 200 mil. Así y todo, somos conscientes de que es probable que siga habiendo mucha brecha social.

Debate: La plata del Estado y la cultura del trabajo

Para Gabriela Sabio, “no se ha fomentado como corresponde la cultura del trabajo”. Abonando el análisis de Cunietti, Sabio sostuvo la idea de “priorizar los subsidios que entrega el Estado de otra manera”. Si eso no cambia, dijo, “al hombre le conviene quedarse en su casa, les conviene no trabajar”.

Para la subsecretaria Martini, sin embargo, “no hay que discriminar a las personas porque reciban la Asignación Universal por Hijo”. Dándole paso al debate, la funcionaria de Celso Jaque marcó el terreno y entró al plano de las definiciones conceptuales: “A mi no me parece que no quieran trabajar. No hay que generalizar –expresó, con fuerza- porque no creo que a alguien le pueda gustar estar sin trabajar”.

Sabio, de Conín, señaló que “no hay que ver al pobre igual que uno de nosotros pero sin trabajo”. “Es más complejo”, analizó. Y dijo: “Hay muchas pobrezas diferentes”. Cunietti agregó: “Eso se ve mucho en las escuelas”. Y todos analizaron lo diferente que es la situación de pobreza de la indigencia, en donde las personas están en una situación de extrema precariedad.

Cunietti aclaró que “también se descalifica a la gente cuando se le da algo, genéricamente y al voleo, sin contemplar que haga algo a cambio”.

Pero Martini aclaró: “El problema en el que nos enfocamos es la pobreza en los aglomerados urbanos, porque en las pequeñas poblaciones adquiere una característica menos dramática”. La funcionaria dijo que por eso la política del gobierno mendocino pasa por “articular cada vez más a nivel de los municipios”. Pero identificó, con valentía –hay que señalarlo- un gran obstáculo: “el personalismo de cada ministro que a veces cree que ´su´ tema es el más importante, cuando lo que realmente vale es articular”.

 

El gran sinceramiento

Mientras que la ex funcionaria Cunietti insistió con que “se está enfocando mal el abordaje al hacerlo sobre la indigencia y no sobre la pobreza”.

Sabio apuntó por igual: “Hemos tenido y tenemos políticas coyunturales, pero no se ha invitado a la sociedad en su conjunto a sentarse a trabajar para que todo cambie. Los partidos no tienen políticas de largo plazo y cambian las acciones con cada cambio de gobierno”. Evaluó que, significativamente, “ningún partido prepara sus programas en Mendoza basándose en, por ejemplo, las ´metas del milenio´de la UNESCO”.

Y la directora del hospital para niños desnutridos aportó: “Se ha trabajado mucho en la accesibilidad de la gente a los recursos del Estado; pero bueno, ahora hay que apuntar a la calidad y funcionalidad de esa oferta”.

“Por ejemplo –aportó Verón- la salud y la educación están saturadas. Tuvimos que retirarnos del programa de inclusión escolar ´De la esquina a la escuela´ porque no había escuelas en donde inscribir a los chicos. Y en La Favorita hay centros de salud, pero nunca van a ver allí una ambulancia”.

“Tenemos un Estado bobo”, se metió Cunietti. “Es un estado que tiene un plan y no lo evalúa para ver si está dando resultado: hay programas que sólo sirven para sostener a los empleados que lo componen”. “Lo que tenemos que preguntarnos periódicamente frente a cada programa –abundó- es si sirvió para cambiar algo o no, si hay que provocarle ajustes o si, directamente, hay que cambiarlo por otra cosa que sí funcione”.

Verón, del movimiento Barrios de Pie, aportó su testimonio: “La cuestión es que si hay pobres, es porque alguien tiene su plata y no porque nacieron pobres” y “desde nuestro punto de vista, nuestro país ha desperdiciado una oportunidad histórica de redistribuir la riqueza”. Por eso, propuso “ir al núcleo ya que está demostrado que se puede cambiar la realidad”. Sostuvo que “Bolivia, Brasil, Venezuela son caminos posibles para seguir”.

Analítica, Martini recordó que “venimos de una época devastadora: los años 90 y frente a eso, tenemos que fortalecer la participación”. Respondiéndole a Verón, la funcionaria señaló que “tenemos el gobierno que la gente votó” y sostuvo que “hay que ver si la gente está dispuesta a votar a un gobierno de la naturaleza del de Bolivia…”.

- Bueno, pero ¿cómo salimos?

- Sabio: Hay que apuntar a que todos entendamos que somos responsables de esta pobreza y actuar en consecuencia. Desde 2001 hasta ahora, ninguna política buscó sacar al pobre de la pobreza.

- Cunietti: Creo en un cambio de la ley impositiva, un enfoque diferente de luchar por un desarrollo social es hacerlo desde donde sirve: las políticas impositivas.

- Martini: Indudablemente, el Estado somos todos y creo que hay que estar dispuestos a asumir la responsabilidad que a cada sector le toca para cambiar esta realidad.

- Verón: Somos todos, está bien. ¿Pero quién conduce este proceso? A la gente no se le puede echar la culpa de ser pobres...