Canje de deuda, el gran negocio para los bonistas que omite contar el gobierno
El canje de deuda a los tenedores de bonos que pregona el gobierno, esconde un costado no difundido oficialmente. Tiene que ver con el valor de cotización de los papeles en default que permitirá embolsar mil millones de dólares a los acreedores externos.
En los últimos tiempos, el oficialismo ha salido a augurar que el canje de deuda pública será una operación beneficiosa para la Argentina, en todo sentido entendible. Por caso, el ministro de Economía, Amado Boudou, auguró que, gracias a la operación que comanda, “habrá gran cantidad de crédito a tasas de un dígito para el sector privado”.
Esta frase recuerda las alentadoras promesas financieras de personajes tristemente célebres como Domingo Cavallo en torno al “Megacanje” y el “Blindaje” económico del país, que luego se demostraron falaces y hasta lesivas para la Nación.
En este caso, el kirchnerismo apela al mismo discurso de aquellos a los que gusta defenestrar: el de la confusión. Es que, al asegurar que habrá una quita superior al 65% de deuda sin aclarar que gran parte de ese porcentaje es por “intereses”, se ocultan los detalles finos de la historia.
Otro de los puntos que oculta el oficialismo, es el que tiene que ver con la utilidad de los papeles: hoy nadie ofrece más del 16% de su valor real. Es más, según consignó diario Clarín hace unos días, los bonos en default cotizan en el mercado vernáculo a solo US$ 48.
Sin embargo, la Argentina tiene previsto abonar US$ 57 por cada US$ 100 impagos que entren al canje, lo cual dará una ganancia automática a los tenedores de bonos de no menos de US$ 9 por cada 100 en default. Finalmente, el monto total estimado que percibirán por parte del gobierno asciende a casi mil millones de dólares.
Esto explica el por qué de las palabras del ministro Boudou, quien aseguró que la reapertura del canje tendría “mucha aceptación”. ¿Quién no querría embolsar semejante ganancia?
Esto explica el por qué de las palabras del ministro Boudou, quien aseguró que la reapertura del canje tendría “mucha aceptación”. ¿Quién no querría embolsar semejante ganancia?


