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Las odiosas comparaciones que descolocan al gobierno de Jaque

En su entorno han comenzado a cotejar al gobernador con el último mandatario peronista, Arturo Lafalla. El incómodo ejercicio apunta a la falta de liderazgo de Jaque para impulsar proyectos complejos, como el de la minería en Uspallata. Qué hará el malargüino para tratar de dar vuelta el partido.
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Las comparaciones siempre son odiosas y más si el que las hace es del entorno cercano. Así y todo, Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados, efectuó este fin de semana un ejercicio comparativo que posiblemente deje mal parado al gobernador Celso Jaque frente al último mandatario peronista que tuvo la provincia, Arturo Lafalla (1995-1999).

Tanús, en diálogo con MDZ, cotejó el proceso de aprobación del proyecto del dique Potrerillos en la era Lafalla con el actual proyecto minero San Jorge, en Uspallata. El eje que une a ambos es el impacto ambiental de las megaobras, más allá de que la dosis de conflictividad es mucho mayor en el caso de la iniciativa minera privada.

De todos modos, el jefe del oficialismo en la Cámara Baja, quien a fines de los 90 fue coordinador por el Ministerio de Obras Públicas del proyecto Potrerillos, sostiene que en el gobierno de Lafalla se dio una prueba de "decisión política" al realizar todos los trámites para que se hiciera el dique en sólo nueve meses, a pesar de los obstáculos diversos que enfrentaba la obra.

A decir de Tanús, aquella iniciativa era “mucho más problemática” que la propia mina de Uspallata. “Había que relocalizar 120 familias, eliminar la zona verde más importante del pedemonte, relocalizar la ruta siete y reubicar una traza ferroviaria. A pesar de todo, se hizo con rapidez", resume el legislador. 

La comparación de Tanús no favorece al gobierno de Jaque respecto de los tiempos utilizados: Potrerillos avanzó rápido y San Jorge ha insumido buena parte de la gestión del malargüino y todavía sigue en suspenso, a pesar de que la gestión jaquista quiere levantar la bandera de minería “sana”.

Pero más ácido se vuelve el ejercicio de Tanús a la hora de comparar cómo actuó Lafalla con sus funcionarios de aquella época: recordó que el por entonces ministro de Ambiente y Obras Públicas, Armando Bertranou, fue echado por Lafalla precisamente debido a su oposición a la construcción del dique Potrerillos.

Jaque, en cambio, ha optado por sostener en el puesto de secretario de Ambiente a Guillermo Carmona, quien impuso un rígido proceso ambiental para el proyecto y se ha dado codazos con otros funcionarios del gabinete para defender ese procedimiento.

La rigidez de Carmona es interpretada, fuera y adentro del oficialismo, como un freno para la “minería sustentable” que promueve el Gobierno.

Y peor aún: los justicialistas consideran las “trabas” de Carmona a San Jorge como el bastión de su proyecto político propio y personal para 2011.

La comparación odiosa de Tanús se convierte, entonces, un nuevo reclamo a Jaque de liderazgo político y hasta de “control electoral” de los miembros de su gabinete, después de una semana en la que mucho se habló de estos asuntos.

Empujando al gobernador. Jaque terminó la semana empujado desde adentro y desde afuera a ponerse firme con sus funcionarios.

La presión interna provino de los intendentes peronistas más influyentes (Rubén Miranda, Alejandro Abraham, Alejandro Bermejo, Jorge Giménez y Emir Félix)  que olvidaron los sesgos para unirse con el objetivo de enviarle un mensaje claro: que ponga en caja a los ministros-candidatos.

El horno se venía calentando desde hace tiempo por las acciones de campaña
de algunos funcionarios en territorios con dueño (es decir, con intendentes justicialistas) y explotó del todo con el lanzamiento electoral de Alejandro Cazabán en San Rafael la semana pasada, donde mandan los hermanos filo azules Omar y Emir Félix.

El escenario explica esta reacción territorial. Casi todo el gabinete (Cazabán, Carmona, Mario Adaro, Carlos Ciurca, Paco Pérez y hasta el director general de Escuelas, Carlos López Puelles) se ve el año que viene disputando algún cargo en las urnas y el juego de algunos irrita a los caciques más bravos. "Nosotros que estamos en el territorio desde siempre, priorizamos la gestión. No estamos largando candidaturas a lo loco, como los que tienen tiempo para hacer esas cosas", dijeron a MDZ el lunes pasado los jefes comunales.

Los intendentes han optado por constituir una “guardia de hierro” en torno al gobernador para controlarlo y, dado el caso, presionarlo. Ese esquema desarma la división previa entre azules y miembros de la “Línea Mendoza”, porque hay integrantes de los dos sectores.

El premio a cambio es que Jaque sea, junto al operador Juan Carlos Chueco Mazzón, el encargado de decidir en marzo o abril quiénes serán los candidatos a sucederlo. Pero sólo si acota o limita las ambiciones electorales de sus funcionarios, parece ser la condición del acuerdo. 

Para que, por ejemplo, Jaque ponga en vereda a Carmona, no hay mejor manera de hacerlo que apretándolo para condicionar su decisión en torno al proyecto San Jorge, el gran trampolín de su carrera electoral. De allí que la minería haya sido un eje fuerte del discurso de los intendentes la semana pasada.

La presión privada. Los mensajes de los intendentes en el hotel Cervantes e incluso en el cuarto piso de la Casa de Gobierno (o sea, en la cara de Jaque) fueron las señales internas en reclamo de liderazgo. Pero también hubo presión externa: la cena de la FEM, una organización empresaria con buen diálogo con el oficialismo, mostró el interés privado en marcar la agenda del mandatario. Y allí también se habló a favor de la minería.

Carmona fue el plato principal de Jaque en la noche del jueves pasado, cuando Jaque afirmó que el proyecto San Jorge se tratará pronto en la Legislatura. Esta afirmación acotó los poderes del secretario ambiental, que ya no tiene autorización del gobernador para rechazarlo de manera lisa y llana. Y que, además, debe apurarse para dar una definición.

En menor medida había sido atacado horas antes el ahora mediático (por sus repetidas apariciones en el programa 6,7, 8) ministro de Gobierno Adaro, a quien el gobernador mandó en público a callar después de sus cuestionamientos al comisario Carlos Rico, el uniformado cuestionado por sus vínculos con la dictadura que fue parte del gobierno en su complicado inicio.

En la Legislatura y los municipios contemplaron este espectáculo (el de Jaque retando a sus ministros) con indisimulado placer. “Está bien que lo haga Jaque, porque una cosa es ser secretario del gobernador y otra cosa es ser legislador o intendente. Nosotros sí podemos hablar”, aclararon, trazando una línea clara para determinar las facultades y derechos de unos y otros.

Las cosas en el barrio. Pero el barrio (el gabinete) tiene su lógica propia y hay que tenerla en cuenta. Primero y principal, es difícil imaginar a Jaque poniéndole la tapa a Cazabán, su alter ego en el Poder Ejecutivo, el gobernador alterno (cada viaje de Jaque se transforma en el gobernador, y esto ocurre cada vez más a menudo), el único capaz de encarar guerras eventuales (y efímeras) con el empresario de medios Daniel Vila.

Además, en el barrio, hay peleas internas para nada veladas. No es un grupo demasiado unido. Ciurca (Desarrollo Social) jamás quiso a Carlos Behler como ministro de Salud. Pérez (Infraestructura) está siempre a punto de sacarse los ojos con Carmona por la minería.

No se ha visto hasta aquí a Jaque llamando a su equipo al orden. Salvo la última semana, cuando salió a pararles el carro a dos de ellos.

El escepticismo y el libre albedrío reinan en la barriada. Y algunos ministros se jactan de decir lo que quieran de cualquier colega, sin que pase absolutamente nada.

Comparar, pero con saldo positivo ¿Cambiará algo a partir del nuevo crédito en el peronismo hacia el liderazgo de Jaque? Habrá que verlo. El emplazamiento para el envío del proyecto San Jorge a la Legislatura coloca a Jaque frente a una prueba inicialmente planteada en el gabinete para este mes, pero que podría esperar hasta febrero o marzo, dado que los legisladores no estarán en condiciones de ocuparse de semejante tema hasta después del receso veraniego.

Muchas miradas se posarán entonces en los legisladores de todos los colores, sobre quienes recayó la ácida acusación mediática de "billetera mata a galán" en la discusión del acuerdo en torno a otra iniciativa minera: Vale, de Malargüe.

La agenda inmediata, en cambio, está ocupada por las leyes de Avalúo e Impositiva, que ya están en la Legislatura; y el Presupuesto 2011, que llegará a mediados de mes.

A lo que hay que sumar un  megaplan por 1.600 millones de pesos para refuncionalizar el servicio de agua y cloacas en la provincia, que también comenzará a circular por las comisiones de Diputados y el Senado mucho antes de las fiestas navideñas.

La iniciativa para Aysam no es para nada menor. El gobierno buscará que le aprueben un programa a 5 y 10 años compuesto “por las obras que nunca hicieron los operadores privados”, afirman en el oficialismo. Es, en la cabeza del gobernador, el mejor broche después de haber tomado la decisión de estatizar el servicio, cuyas deficiencias en buena medida son el origen de la crisis hídrica que vive hoy la provincia.

Precisamente Arturo Lafalla fue el gobernador que decidió hace más de 10 años la privatización del servicio de aguas y cloacas, con resultados bastante malos, más allá de que consiguió por esa vía el  financiamiento del dique Potrerillos. ¿Logrará Jaque en este caso que la comparación odiosa resulte a su favor?